Educación del niño

Si te quisieron en tu infancia, te resultará fácil amar la infancia de tus hijos

Como padres comprometidos con la educación de los hijos estamos aprendiendo y nos equivocamos. Pero nuestra infancia marca también la actitud que tomamos hacia ellos.

En la actualidad sabemos lo que es bueno para nuestros hijos, crear un apego seguro, ejercer los buenos tratos, educar desde la parentalidad positiva y favorecer la comunicación no violenta, entre otras cuestiones científicamente asociadas con la salud emocional de niños y adolescentes. Pero quizás nosotros cuando éramos niños no recibimos nada de esto o más bien poco, no fuimos “vistos” en nuestro dolor y nadie nos enseñó a gestionar las emociones, más bien nos educaron para reprimirlas porque “las niñas guapas no lloran” y “los niños tienen que ser fuertes”, ¿te suena?

Infancia y niños
Foto: Istock

Educar es cuestión de sumar dos palabras, ciencia y paciencia, pero la paciencia es algo que tenemos que tener con nuestros hijos mientras se desarrollan pero que nuestros hijos también nos tienen que tener mientras aprendemos.

Por lo tanto, como estamos aprendiendo, necesitaremos que nuestros hijos también nos tengan paciencia y nos den en más de una ocasión una “segunda oportunidad”,  para reconocer nuestros errores, rectificar y agradecer cuando acepten nuestras disculpas. Aquí os pongo algunos ejemplos:

1. Después de regañar a tu hijo por no estudiar, te das cuenta que venías con tanta hambre del trabajo que has entrado en casa dando órdenes sin casi saludar ni interesarte por los miembros de la familia que llevaban un rato en casa. Te propongo que comas y después le digas algo así: "Hijo, necesito pedirte perdón, te he juzgado sin preguntarte, perdona, ya veo que sí has estudiado, agradezco que no te hayas tomado tan mal mi reacción..." (reconozco, reactivo y agradezco).

2. Esta mañana ha sido una locura, con el “corre corre mañanero”, habéis salido sin casi tiempo, a todo correr para no llegar tarde como de costumbre, pero en el camino tu hija te quería contar algo pero no era posible escucharle, después del trabajo le puedes decir algo así: "Esta mañana no he podido escuchar lo que me querías explicar y nos hemos despedido sin apenas mirarnos, agradezco que me lo cuentes ahora"…

3. Después del trabajo acudes al colegio a buscar a tu hija, ella sale feliz a tu encuentro porque tiene algo importante que contarte, de camino a casa no hace más que darte detalles pero te cuesta estar presente, tienes la cabeza en un problema que no has conseguido resolver en el trabajo, cuando te das cuenta de ello, le puedes decir algo así: "Hija, no sigas con la historia, espera, me gustaría que me contaras otra vez el principio, me he distraído por un momento y me he perdido una parte, te agradecería que empezaras desde el principio por favor..."

4. Quizás estás en casa y tu hija llega del colegio deseando contarte algo, está entusiasmada pero te encuentra terminando de leer un informe también importante, en este caso le puedes decir algo así: "Es interesante lo que me estás contando pero quiero terminar de leer este documento que no puedo dejar a medias, quiero prestarte  toda mi atención, agradezco que me esperes 10 minutos…".

Consejos para educar a nuestros hijos
Foto: Istock

5. Es sábado después de comer y tu hijo tiene muchas ganas de jugar contigo, sientes que el cuerpo no te sigue porque te ha venido de golpe todo el cansancio de la semana, en este caso le puedes decir algo así, "Quiero jugar contigo pero para disfrutarte 100% necesito dormir primero un poco, ¿ponemos la alarma para descansar 30 minutos y jugamos después…?".

6. Esta es la que más me gusta, tiene que ver con el respeto y la autorregulación emocional propia, en esta ocasión eres tú quien tiene algo que decir a tu hijo, ¿tiene que ser ahora? ¿puede esperar? quizás te mueres de ganas por contárselo, es importante sí, pero más importante es preguntarle si “ahora” es un buen momento para él o ella, en este caso le podrías decir algo así, "Tengo algo importante que decirte pero quiero saber si ahora te viene bien escucharme…".

Si te quisieron en tu infancia, te resultará fácil amar la infancia de tus hijos, pero si fuiste dañado de alguna manera, tendrás que practicar la educación positiva hasta que salga lo más natural posible y para esto hay que entrenarse, practicar y convertir cada conflicto en una oportunidad para mejorar la comunicación en la familia.

Os pongo el siguiente cortometraje que hicimos desde el proyecto que coordino Padres Formados para tomar conciencia sobre la importancia que tiene parar, aceptar nuestras limitaciones y volver a empezar.

Leticia Garcés

Leticia Garcés

Pedagoga. En 2010 fundó Padres Formados, desde donde imparte cursos de  formación a familias y profesionales en temas relacionados con la Educación Emocional y la Parentalidad Positiva tanto presencial como online, a nivel nacional e internacional (Colombia y México).

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