Éxito

Si tus hijos ayudan en las tareas domésticas, tendrán más éxito en la vida

Según uno de los estudios más completos de la historia, originario en Harvard estos son los dos ingredientes para que los niños y niñas se conviertan en unos adultos felices y exitosos: las tareas domésticas y el amor de la infancia.

dos hermanos fregando los cacharros
Fuente: iStock

De pequeños tenemos la costumbre de pensar que todo lo que aprendemos nos lo enseña el colegio, nuestra maestra, en un aula que compartimos junto a un grupo de niños y niñas que igual que nosotros han iniciado su proceso de aprendizaje. Sin embargo, y con el paso del tiempo, nos vamos dando cuenta de ello: gran parte de las enseñanzas que van a marcar nuestra vida las asimilamos sin necesidad de memorizar, de calcular o de estudiar.

A veces, lo aprendemos con un simple vistazo a nuestros familiares, otras, con las dudas que nuestra curiosidad nos genera y por qué no, también con las tareas domésticas.

¿Conoces el Gran Estudio de Harvard? Es una de las investigaciones longitudinales más completas de toda la historia. Los investigadores se centran en analizar, desde 1938, durante casi 80 años, las claves para llevar una vida saludable y feliz y gran parte de las conclusiones se centraron en la infancia.

Porque la infancia es una de las épocas más felices y los resultados de este estudio señalan que para que los niños sean realmente felices y exitosos, los padres y madres no deben pensar solo en su vida académica y en las notas. Cuando les inculcamos un incipiente interés en otras parcelas de la vida como los valores, las emociones y, aunque os resulte sorprendente, las tareas domésticas, estaremos construyendo una base de éxito.

De entre los múltiples datos sobre la salud física y mental del desarrollo de los adultos que recopilaron los expertos de Harvard a lo largo de los casi 80 años, descubrieron que el éxito profesional en la vida viene, en gran parte, de cómo vemos las tareas domésticas en la niñez. Incluso, destacaron que cuanto antes se inicie a los niños en hábitos tan simples como ayudar a poner la mesa, a fregar los platos o a barrer las migas, adquirirán una mentalidad basada en la cultura del esfuerzo individual para la mejora común, muy importante de cara a los trabajos futuros.

No hay felicidad sin amor

Otro de los hallazgos que está directamente relacionado con la crianza de los hijos e hijas es que la felicidad es una consecuencia del amor y no del trabajo. Y el amor, entendido como ese inmenso sentimiento que nos une a otros seres humanos con los que compartimos diversas relaciones interpersonales.

Además, el director del estudio y psiquiatra del Hospital General de Massachusetts y profesor de psiquiatría en la Escuela de Medicina de Harvard, Robert Waldinger, alertó de que "nuestras relaciones y lo felices que somos en nuestras relaciones personales tiene una poderosa influencia en nuestra salud". Gracias al gran estudio comprendieron que cuidar nuestro cuerpo es importante, pero que "cuidar nuestras relaciones también es una forma de autocuidado" aseguró Waldinger.

Ya tenemos los ingredientes principales de la tan ansiada receta de la felicidad y del éxito de nuestros hijos e hijas: invitarles a colaborar en las tareas del hogar desde que son pequeñitos y sobre todo, enseñarles el amor, hacia el resto de la gente pero también hacia ellos mismos. Ser capaces de admirar y valorar el esfuerzo de los demás y el suyo propio creará el ambiente propicio para que la felicidad y el éxito comiencen a brotar en su interior y a su alrededor.

Vídeo de la semana

Continúa leyendo