Tokyo 2020

Simone Biles, estrella de los Juegos Olímpicos, da una lección a los deportistas jóvenes sobre la importancia de la salud mental

La deportista de 24 años ha priorizado su salud mental por encima del hito que tenía por delante en Tokyo: convertirse en la gimnasta más laureada de la historia.

Simone Biles (Foto: Gtres)
Simone Biles (Foto: Gtres)

Llegaba a Tokyo como la gran estrella de los Juegos Olímpicos. Consagrada por sus cuatro oros y un bronce de Río 2016 y, sobre todo, por su carisma y su imagen no solo dentro de la moqueta donde disputa sus competiciones de gimnasia, sino sobre todo fuera de ella. Pero Simone Biles dijo basta tras hacer su primer salto en la final por equipos. Reunió a sus compañeras y les anunció que no podía competir.

Toda la prensa mundial y los millones de espectadores que seguían a Biles y la final por equipos de gimnasia deportiva de los Juegos de Tokyo se preguntaron entonces qué había pasado en ese salto, mediocre para su estratosférico nivel, para que decidiera retirarse. ¿Una lesión física? No lo parecía porque ni se puso hielo, ni se quejó, ni se vendó, ni fue atendida y, lo que era más clarificador, ni se retiró de la instalación.

Biles, ejemplar, se mantuvo durante toda la competición animando a sus compañeras, ejerciendo de líder y capitana desde un lugar que no es el suyo, fuera de la acción, pero con igual implicación que si hubiera decidido seguir competiendo. En la moqueta, lo deportivo dejó de ser noticia porque sin Biles, Estados Unidos tenía prácticamente imposible ganar al Comité Olímpico Ruso -los atletas rusos no pueden competir bajo la bandera de su país, sancionado por manipulación de datos relacionados con el dopaje de varios atletas-. La noticia era qué le había ocurrido a la gran estrella de los Juegos: y Biles, en otro ejemplo de comportamiento y compromiso social más, no tuvo reparos en hablar de ello en público. Su problema no era físico, sino emocional

Una valiosa lección

Apenas dos meses después de que la gran estrella japonesa del tenis Naomi Osaka -encendió el pebetero en estos Juegos- se retirara de Roland Garros por un problema de ansiedad debido a la exposición pública, Simone Biles reconoce que su salud mental no está en condiciones óptimas, y menos en las que el deporte de superélite exige para competir. “Después de la actuación que hice, no quería seguir. Tengo que centrarme en mi salud mental. Tenemos que proteger nuestra mente y nuestro cuerpo y no limitarnos a hacer lo que el mundo quiere que hagamos", dijo Biles con rotundidad en la rueda de prensa posterior a su retirada de la final por equipos. 

La joven atleta norteamericana lo tiene muy claro: entre salud mental y física y estar a la altura de las exigencias de los demás, elige lo primero, hasta el punto de renunciar al hito histórico de tener el mejor palmarés olímpico de la historia en su disciplina -en Tokyo aspiraba al menos a cinco o seis medallas más-: “Tenemos que proteger nuestras mentes y nuestros cuerpos. Esto no es simplemente salir y hacer lo que el mundo quiere que hagamos". Para ella, "Es más importante la salud mental que el deporte ahora mismo", concluyó en una comparecencia pública multitudinaria. 

Visibilidad de la salud mental en el mundo del deporte

El ejemplo de Simone Biles con esta decisión y comportamiento posterior, tanto en el gimnasio con sus compañeras durante la competición como en la rueda de prensa posterior, es triple: por dar prioridad a su salud mental, por no ponerse por encima del equipo y por dar visibilidad a un problema que en el deporte de élite está por fin teniendo la atención que merece. No ya por el caso mencionado de Naomi Osaka sino también de la estrella de la NBA, Kevin Love -reconoció hace poco haber sufrido depresión-o incluso el exnadador Michael Phelps, que también ha mostrado siempre en público la importancia de tratar la salud de la mente al mismo nivel que la del cuerpo. 

Ningún ejemplo hasta la fecha había tenido la trascendencia del caso de Simone Biles. Ya no por quién es, sino por haber sucedido en unos Juegos Olímpicos donde es la máxima estrella mediática. Y esto puede tener efectos muy positivos para que la salud mental siga abriéndose camino no solo en el ámbito deportivo, sino también en la sociedad, en un debate público donde poco a poco, con pequeños pasos, va ganando cuota de atención aunque todavía quede mucho camino por delante. 

Y, sobre todo, el ejemplo de Biles lo es para los jóvenes que practiquen deporte a un nivel exigente, de competición, aunque no sea todavía a nivel profesional. En una etapa, la adolescencia y la juventud, donde los referentes mediáticos son más importantes, Simone Biles ha ejercido como tal una vez más, y el impacto de decisiones como esta que ha tomado de retirarse en unos Juegos Olímpicos para priorizar su salud mental se medirá en su justa medida con el tiempo, cuando haya tenido consecuencias que trasciendan incluso del deporte de élite. 

De momento, con que los padres y madres de hijos deportistas de todo el mundo (y también de los que no lo son) hayan escuchado y visto a Biles en Tokyo y entiendan por qué no deben presionar a sus hijos y sí dejarles disfrutar con lo que hacen, ya se habrá dado un pasito en el camino correcto. Y todo ello gracias a la pequeña -mide 1,42 cm- gran gimnasta de Ohio. 

De hecho, el equipo de gimnasia de Estados Unidos acaba de anunciar que Simone Biles también renuncia a la competición individual por equipos del próximo jueves. Quizá estos días de descanso y menor exposición mediática le animen a competir la semana que viene en las finales individuales por aparatos, puerta que aún no ha cerrado el equipo olímpico estadounidense de gimnasia, pero no sería de extrañar que Simone Biles también decidiera renunciar. Ya ha demostrado con creces que ni todo el oro del mundo, nunca mejor dicho, es más importante que la salud mental. 

Rubén

Rubén García Díaz

Papá de dos niñas y periodista, la mejor combinación para que broten dudas, curiosidades, consejos efectivos (también otros que no lo son tanto) y experiencias satisfactorias que compartir en este espacio privilegiado para ello.

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