Pérdida fetal

Un hospital de Madrid debe indemnizar a la mujer que perdió a su bebé por retrasar el parto

Condenada la aseguradora del hospital HM Nuevo Belén a indemnizar con 64.000 euros a una pareja por la muerte de su bebé. Planificaron una cesárea tardía cuando el momento era de urgencia médica.

El pasado 23 de noviembre, una pareja de futuros papás ingresaba en el hospital privado HM Nuevo Belén con la ilusión de ver por primera vez al hijo que esperaban desde hacía 9 meses. Sin embargo, el bebé, que había evolucionado de forma natural durante todo el embarazo, murió en el útero de la madre. La razón fue la cesárea tardía que insistieron en practicar los servicios médicos del hospital.

Ahora, el Juzgado de Primera Instancia número 45 de Madrid ha sancionado al hospital HM Nuevo Belén de Madrid con un total de 64.407euros por muerte fetal a causa del retraso del parto. La aseguradora tendrá que pagar ese importe a la familia víctima de la negligencia médica, aunque en la demanda inicial, los padres solicitaban una indemnización por daños y perjuicios de 179.407euros.

Las monitorizaciones no registraron pulsaciones fetales

El embarazo llegaba a su final, y la mujer embarazada de 33 años de edad, acudió al hospital a realizarse dos motorizaciones fetales. Ambas concluyeron resultados positivos, así como ausencia total de desaceleraciones, el feto se encontraba en perfecto estado natural. Las ecografías practicadas hasta la fecha también eran normales.

Todo cambió cuando, poco después, la embarazada acudió nuevamente a realizarse una motorización fetal en el centro médico. La observación de posibles anomalías duró más de una hora y finalizó con el diagnóstico de un registro fetal sin ascensos, no se localizaron pulsaciones fetales en el corazón.

Tras la amarga noticia, la mujer acudió a otra clínica para una segunda valoración por el que había sido su ginecólogo durante todo el proceso. El resultado fue el mismo, no había subidas en el latido del feto.

La situación era grave, la segunda exploración también reflejaba la ausencia de ascensos en la frecuencia cardíaca del feto. El hospital HM Nuevo Belén ingresó a la paciente, pero no lo consideró urgente porque sí vieron movimientos fetales. El bebé estaba vivo así que no planificaron una cesárea hasta el día siguiente. El 24 de noviembre, la monitorización de control previa a la cirugía registró la muerte fetal.

Como resultado de la tragedia, los padres padecieron un fuerte cuadro de ansiedad. Incluso el padre llegó a sufrir problemas cardíacos y depresivos que le llevaron a coger una baja laboral vigente desde febrero de 2017. La madre también quedó terriblemente afectada por el trágico suceso.

A día de hoy y con la sentencia del juzgado sobre la mesa, ambos continúan su proceso de recuperación.

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Carla SMG

Soy periodista y algún día también seré escritora. Me gusta jugar con las palabras para crear mundos y derribar muros, para contar historias, informar, concienciar, emocionar e inspirar. Vivo de atardeceres líquidos, escapadas al monte y recuerdos en hojas de papel.

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