Buena Higiene

¿Una excesiva higiene es mala para los niños?

Muchos padres piensan que si sus hijos mantienen una excesiva higiene, su sistema inmunológico se debilitará al no estar expuesto a gérmenes que lo fortalezcan. La Real Sociedad para la Salud Pública del Reino Unido lo desmiente.

Según la Real Sociedad para la Salud Pública del Reino Unido (RSPH, por sus siglas en inglés), la idea generalizada de que demasiada limpieza puede ser dañina para la salud de las personas, y especialmente la de los niños, ha calado peligrosamente en el conjunto de la sociedad cuando en realidad se trata de un mito.

El organismo de salud pública ha sacado a la luz un informe en el que considera alarmante la consolidada creencia entre la población de que el exceso de higiene puede causar diversas afecciones como alergias por el hecho de eliminar gérmenes que desafían y fortalecen el sistema inmunológico. Está hipótesis que forma parte ya de la imaginación pública deriva en una serie de malos hábitos que pueden poner en riesgo la salud de las personas.

Nadie pone en duda que los niños puedan jugar y ensuciarse con la tierra sin que ello suponga algún tipo de problema relacionado con la salud, sino todo lo contrario. Sin embargo, tras el contacto con la tierra u otro tipo de materiales es necesario que se laven las manos para unas buenas condiciones higiénicas. Del mismo modo, deberán hacer lo mismo antes de ir a comer o después de usar el baño.

Sally Bloomfield, profesora honoraria de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, insiste en la importancia de aclarar a los ciudadanos estas falsas ideas que no hacen más que llevar a la confusión generalizada y, por tanto, educar a sus hijos en unas prácticas poco saludables. “Ha llegado el momento en que necesitamos resolver esto”, afirma.

Tal y como refleja el estudio, dos de cada cinco personas contestaron en una encuesta que no es preocupante que los niños se dejen las manos sucias después de jugar al aire libre o con animales porque permite desarrollar un sistema inmunológico sólido al estar expuestos a gérmenes dañinos que, de otra forma, se debilitaría. Además, un 23% opinaba lo mismo sobre la higiene en el propio hogar, un tema que consideraba que no era muy relevante.

La Real Sociedad para la Salud Pública defiende que un aumento de higiene puede prevenir la propagación de enfermedades en un tiempo en el que la sociedad es más reticente a tomar antibióticos y donde una de cuatro personas contrae una enfermedad intestinal infecciosa cada año.

La institución aconseja que para prevenir este tipo de afecciones es necesario limpiar aquellas superficies donde se preparan y cocinan alimentos como carne cruda, así como lavar los paños de cocina. Asimismo, insiste en la importancia de lavarse las manos tras ir al baño o estar en contacto con los animales, y hacerlo también después de cocinar o estornudar. En definitiva, las manos deberán limpiarse una vez se lleve a cabo cualquier acción que suponga suciedad y propagación de gérmenes.

Por otra parte, la RSPH propone que, para disminuir esta creencia generalizada sobre que demasiada limpieza tiene efectos negativos en la salud, las escuelas deberían impulsar iniciativas para educar acerca de cómo mantener una buena higiene y cómo se producen las infecciones. Así, los niños aprenderían a practicar unos buenos hábitos higiénicos desde pequeños, además de ser conscientes de los problemas para la salud de no llevarlos a cabo.

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