Vacunas COVID-19

Vacunas COVID-19 y miocarditis: todo lo que los padres deben saber

Aunque se continúa investigando los posibles vínculos entre la inflamación del corazón y las vacunas COVID-19 en adultos jóvenes, los expertos siguen recomendando que todas las personas mayores de 12 años se vacunen.

Vacunas COVID-19 y miocarditis
Foto: Istock

Más de un año después de que llegara a nuestro país la pandemia de coronavirus, en la que de hecho aún nos encontramos inmersos mientras continúa avanzando el plan de vacunación como forma de mitigar y reducir tanto los contagios como las muertes, ya han sido vacunados en nuestro país el 29,5 por ciento de la población, administrándose un total de 35 millones de dosis, por el momento.

La gran mayoría de los vacunados informan efectos secundarios leves, como dolor en el lugar de la inyección (generalmente en el brazo), dolores corporales y una elevación leve de la temperatura (fiebre baja).

Pero en las últimas semanas los expertos han notado un síntoma poco común en un porcentaje muy pequeño de jóvenes que recibieron alguna dosis de Pfizer o de Moderna: una inflamación del músculo cardíaco, conocida con el nombre de miocarditis.

Los casos se han producido en Estados Unidos. Y los expertos señalan que han observado un aumento en la cantidad de casos diagnosticados con miocarditis, sobre todo en personas menores de 30 años de edad, concretamente entre las edades comprendidas entre los 16 y los 24 años de edad, generalmente varios días después de la segunda dosis de la vacuna de ARNm.

No obstante, la miocarditis después de la vacunación parece en realidad muy rara. Es más, hasta el momento, únicamente se han reportado 789 casos en todos los grupos de edad, muchos de los cuales no han sido confirmados. Y, como coinciden en señalar los expertos, la mayoría de los casos son leves y de corta duración, a la vez que alrededor del 80 por ciento de las personas hospitalizadas se están recuperando completamente y regresan a casa sin problemas.

Y son claros al respecto: las posibles consecuencias del coronavirus (incluyendo problemas de salud a largo plazo, hospitalización y, en casos más graves, la muerte) superan con creces el riesgo de miocarditis después de la vacunación, por lo que continúan recomendando que todas las personas mayores de 12 años reciban su vacuna COVID-19.

¿Qué es la miocarditis? ¿En qué consiste y por qué se produce?

La miocarditis consiste en una inflamación del miocardio. El miocardio forma la masa principal del corazón, consistente en un músculo grueso, estriado y hueco, capaz de contraerse rítmica e involuntariamente. Cuando el miocardio se contrae, permite que la sangre circule por los vasos sanguíneos, y nutra los distintos órganos del cuerpo. 

Esta inflamación agranda y debilita el corazón, generando un tejido cicatricial, y lo obliga, además, a trabajar más para hacer circular tanto la sangre como el oxígeno por todo el organismo.

Lo más común es que se trate de una inflamación causada por una infección viral, aunque también puede ser provocada por enfermedades autoinmunes, medicamentos y toxinas ambientales, entre otros.

Vacunas COVID en adolescentes
Foto: Istock

Lo cierto es que la miocarditis es una afección relativamente poco común, incluso antes de que haya sido vinculada a la vacuna COVID-19, ya que, especialmente entre la población infantil o joven, lo habitual es que solo se produzcan unos pocos casos al año, ocurriendo principalmente entre la pubertad y principios de la década de los 30 años, sobre todo en hombres.

Afortunadamente, la miocarditis no tiende a ser grave, y la mayoría de las personas no presentan síntomas, por lo que en absoluto se les diagnostica. No obstante, cuando los síntomas están presentes, pueden incluir latidos cardíacos rápidos, dolor en el pecho que empeora al acostarse o al practicar ejercicio físico, dificultad para respirar, fatiga, mareos, fiebre y desmayos.

¿Existe realmente un vínculo entre las vacunas COVID-19 y la miocarditis?

Llegados a este punto, es normal que nos preguntemos si es cierto que las vacunas COVID-19 estén originando una miocarditis en algunos pacientes jóvenes, especialmente después de la segunda dosis. Pero lo cierto es que, como opinan los expertos, “es más una situación de números”. Es decir, “existe una correlación cuestionable, pero también podría ser un pico coincidente”.

De hecho, ninguno de los informes ha podido confirmar o excluir definitivamente una relación causal entre la vacunación y la miocarditis. Y las estadísticas parecen ser bastante claras: el supuesto efecto secundario adverso es extremadamente pequeño, posiblemente uno de cada 50.000 vacunados entre las edades de 16 y 39 años, por lo que, al menos hasta ahora, parece ser transitorio y auto-resolutivo.

Y los expertos lo tienen claro: los riesgos graves de la COVID-19, incluso para las personas jóvenes sanas, superan los riesgos de los posibles efectos secundarios de la vacuna.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Contenidos en Gaia Media Magazines, especializado en maternidad, salud, ciencia y nutrición.

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