Tener un hijo te hace hijo

Cosas que no comprendes hasta que eres padre

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Tener un hijo te hace hijo, te hace entender a tu padre, comprender la magnitud de su fracaso, de su frustración, algo que nunca te atreviste a comprender. UnPapáEnPrácticas nos explica la transformación.

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Tener un hijo te hace hijo

Hace unas semanas entrevistaba al escritor y director de cine David Trueba para Madresfera Magazine y le preguntaba por una frase (“uno aprende a ser hijo cuando se convierte en padre”) que pone en boca del protagonista de su última novela, “Tierra de campos”. Al respecto, David me contestaba: “Es que estamos totalmente equivocados en esta idea absurda de que tener un hijo te hace padre. Tener un hijo te hace hijo, te hace entender a tu padre, comprender la magnitud de su fracaso, de su frustración, algo que nunca te atreviste a comprender. A partir de ahí, quizá, puedes empezar a ser un hijo de verdad, un hijo con generosidad y criterio. Antes eres solamente un ser absurdo y egoísta que vas juzgando a los demás sin ningún derecho para hacerlo”.

Y bueno, me removió su respuesta. Quizás porque nunca me lo había planteado así. O quizás porque para entonces ya asomaba el verano, con sus vacaciones estivales, y me di cuenta de cuánto ha cambiado para mí el concepto “verano” desde que soy padre; y entendí también a mis padres, intentando llenar de alguna forma esos días largos e inabarcables de julio, mientras hacían equilibrios para compaginar nuestra presencia permanente en casa con sus trabajos y con las tareas domésticas, que no entienden de estaciones ni de vacaciones escolares.

Las vacaciones de verano son la cúspide del frágil equilibrio en el que nos movemos los padres. Durante todo el año caminamos sin protección sobre un andamio en el que al menos las rutinas escolares nos brindan un colchón en caso de caída. Durante el verano, sin embargo, parecemos funambulistas cruzando a pelo y con los ojos cerrados por una finísima cuerda entre dos rascacielos neoyorkinos. Es el súmmum del equilibrismo, el no va más a la hora de hacer encaje de bolillos para intentar sacar todo adelante estando en modo crianza durante las 24 horas del día.

Cosas que no comprendes hasta que eres padre

Porque las vacaciones escolares, para los padres, siempre han sido eso. Un encaje de bolillos que no comprendes en toda su dimensión hasta que eres padre. Y más aún si tienes poco apoyo a tu alrededor, tienes hijos pequeños que aún te necesitan para todo y, si los tienes más grandes, vives en una ciudad en la que es imposible hacer lo que yo y mi hermana hacíamos cuando era pequeños: bajarnos solos a jugar con nuestros amigos con la seguridad que brinda una pequeña calle de un  pequeño pueblo en el que nunca pasa nada.

Antes, hace ya demasiado tiempo, mi verano era eso: pasar el día en la calle jugando con mis amigos. Luego, cuando llegaron los primeros trabajos, el verano pasó a tener solo un mes de vacaciones, pero aún así mantenía la magia que le confieren los días largos y su eterno espíritu juvenil. Desde que soy padre y vivo en una gran ciudad el verano es calor del que no se puede escapar, trabajo que demanda tu tiempo, hijos que hacen lo propio y, en mi caso que trabajo desde casa, un permanente sentimiento de culpa por no llegar ni a lo uno ni a lo otro.

Y así, al menos, hasta que lleguen nuestras vacaciones. Que tampoco son lo que eran antes. En parte porque en casa somos  autónomos y las vacaciones son una quimera; y en parte porque llegamos a ellas agotados tras todo un año de equilibrios. También en esto tener hijos me ha hecho hijo, comprender a mis padres.

adrian cobellat

Adrián Corbellat es autor del blog unpapaenpracticas.com.  Periodista, padre de una niña de 3 años y un bebé recién nacido, tiene 33 años y es valenciano. Desde 2012 vive en Madrid, donde ejerce de padre y de periodista.

Adrián Corbellat es autor del blog unpapaenpracticas.com.  Periodista, padre de una niña de 3 años y un bebé recién nacido, tiene 32 años y es valenciano. Desde 2012 vive en Madrid, donde ejerce de padre y de periodista.

Etiquetas: agobios de padres

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