Ser Padres

La sociedad necesita más hombres que reivindiquen la paternidad

Un jugador de baloncesto "se pierde" la semifinal y así es defendido por el entrenador. ¿Es necesario que se siga reinvindicando la paternidad? UnPapáEnPrácticas nos da su opinión. ¡No podemos estar más de acuerdo!

jugador

La paternidad parece a veces un asunto menor, como si ser padre y ejercer como tal pudiese quedar relegado a un segundo plano. Incluso a un tercero si es menester. Imagino que son los coletazos de la educación y la sociedad machistas en las que hemos vivido y crecido (y aún lo seguimos haciendo), para las que un padre solo parecía formar parte de una familia como proveedor económico y de disciplina, sin más apego que la nómina de cada mes y el cinturón como símbolo de una “justicia” mal entendida.

Sucede esto especialmente con algunas profesiones, por ejemplo la de los profesionales del deporte. Hay futbolistas que no han visto nacer a sus hijos porque tenían un partido. Da igual si trascendental o no, eso para el caso es lo de menos. ¿Cuántos partidos trascedentales vas a jugar a lo largo de tu vida? Muchos, seguramente. Cada temporada está repleta de ellos. ¿Cuántos hijos vas a tener? Seguramente no tantos. Sin embargo hemos normalizado estas situaciones porque parecía que la paternidad era algo que siempre podríamos relegar. Total, si nosotros no parimos.

Por suerte, poco a poco, a través de casos aislados, la situación parece ir cambiando. La prueba más reciente la tenemos en el jugador de baloncesto del Zalguiris Kaunas lituano Augusto Lima. Iba a ser padre y tenía un partido importante, concretamente de semifinales de la Liga. Eligió ser padre.

Lo más fascinante del caso, sin embargo, no ha sido la decisión del jugador, sino la defensa férrea que su entrenador, el gran Sarunas Jasikevicius, ha hecho de su decisión al ser preguntado por la ausencia de Lima en el partido. ¿Un partido importante?, interrogó al periodista que se atrevió a cuestionar su decisión. Cuando seas padre entenderás qué es lo más importante en la vida, añadió. Y no, no es el baloncesto, ni unas semifinales, ni el palmarés, ni los títulos. Todo eso pasa y con el tiempo tiene una importancia relativa. Lo que permanecen son los hijos y esos momentos impagables, inolvidables, que decidimos o no compartir con ellos.

Como aficionado al baloncesto, y más concretamente al Barça de basket, siempre tuve en Sarunas Jasikevicius a un mito. Como jugador fue un tipo de un indomable carácter ganador, con una calidad inmensa y una facilidad asombrosa para ver aro desde cualquier posición. De aquellos que enganchan al espectador. Ahora, unos años después de su retirada, cuando ya hace tiempo que no ocupa portadas deportivas en España, me ha vuelto a recordar por qué un día lo admiré tanto. Es un tipo único. Y aunque su principal virtud, cuando era jugador, siempre fue el ataque, ahora me ha demostrado que también es un gran defensor. Especialmente cuando lo que hay que defender, por encima de partidos importantes y trofeos, es la paternidad.

Gracias una vez más, Sarunas.

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