Días buenos y días peores

Las sombras de la maternidad

3 minutos

Seguro que no has tardado mucho en darte cuenta: la maternidad no siempre es de color de rosa.

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La maternidad, como todo en la vida, tiene días de todos los colores. Hay días maravillosos en que todo parece salir a pedir de boca, hay días en los que sencillamente todo fluye con normalidad, y hay días que se empiezan torcidos y acaban cual tormenta de verano. Y luego hay días negros, muy negros, en que te preguntas si lo estás haciendo bien, si serás capaz, si ese bebé dejará de llorar algún día, si tú serás capaz de soportar estar mucho tiempo más durmiendo a trompicones… Pero eso nadie te lo cuenta, ¿verdad?

Lo que todas contamos, lo que nos cuentan las amigas, lo que se lee en los blogs, en las revistas… casi siempre es la parte bonita. Lo bien que crece el bebé, lo pronto que ha empezado a andar, las palabritas que ya dice… pero las partes menos bonitas las callamos. Nos cuesta aceptar y admitir que las cosas no siempre son como nos gustaría, y que la crianza tiene un lado difícil con el que nos tenemos que pelear casi a diario.

La lactancia no siempre es fácil…

La lactancia no siempre es fácil, pasar noches sin dormir nos restan paciencia y fuerzas, y cuando comienzan a andar… ¡ay amiga! Ahí empieza lo realmente duro. Porque entonces se suben a todas partes, así que no les puedes quitar ojo ni un segundo.

Y luego llegan las rabietas, y después empiezan a tomar decisiones, a no obedecer, a ponerte en entredicho y hay muchos días muy bonitos y muy emocionantes, pero también hay días negros en los que todo te supera, y gritas, te desesperas y te pierdes, y te preguntas si esa es la madre que quieres ser, y si vas a ser capaz de hacerlo mejor.

De repente tienes una pequeña vida que depende de ti

Y esa vida depende de tus decisiones, tus enseñanzas, tu forma de actuar y tienes además un trabajo, una familia, una pareja, y solo una vida y 24 horas cada día para vivirla, y unas reservas de energía muy limitadas.

Así que por momentos te pierdes, te miras y no te reconoces, o ni siquiera te ves, porque el ritmo cada día es frenético. A veces no tienes tiempo a hablar con nadie, a veces quienes te rodean no parecen comprender cómo te sientes, y eso no hace más que hacerte sentir incapaz y peor madre.

Respira. Respira hondo.  Sí que puedes.  Sí que lo harás bien.  Eres la mejor madre que tu hijo puede tener.

Pide ayuda si la necesitas, comparte tu malestar, cuéntaselo a esa otra madre que te encuentras en el parque. Seguro que ella también necesita compartir sus sombras. Porque a todas nos acechan las sombras. Incluso a las que solo compartimos fotos bonitas en Instagram.

Muchas mamás blogueras han compartido sus sombras. Busca en Google “las sombras de la maternidad” y podrás leerlas.

Etiquetas: bebé, trabajo y lactancia

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