Navidad

Para mis hijos quiero una Navidad (y unos cumpleaños) menos consumistas

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Se acerca la Navidad. E igual que nos pasa con los cumpleaños, en casa se nos activa de forma automática el piloto rojo de warning.

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Para mis hijos quiero una Navidad (y unos cumpleaños) menos consumistas

Se disparan las alarmas como lo hacen en la ciudad de Hawkins en Stranger Things, solo que aquí el peligro no procede del mundo del revés cargado de crías de Demogorgon, sino de los regalos, que al fin y al cabo, para unos padres que intentan mantener a sus hijos (mientras puedan y esté en sus manos) alejados del capitalismo desbocado en el que vivimos, son igual de terroríficos.

Los regalos. No queremos que nuestros hijos vivan colmados de regalos. No queremos que aprendan que cada día de Reyes, de Papá Noel o de cumpleaños van a recolectar diez regalos entre casa, tíos, abuelos y amigos varios. Queremos que aprendan a valorar las cosas, que aprecien lo que reciben, no que sufran una sobredosis abriendo paquetes llenos de cosas que luego, seguramente, apenas van a utilizar.

Y esto, que teóricamente es muy sencillo así explicado, resulta terriblemente difícil llevarlo a la práctica. En gran medida porque es difícil hacer entender a los abuelos y tíos, a los que todo les parece poco cuando se trata de sus nietos y sobrinos, que con una cosa basta. Y que aunque esa cosa valga 10 euros, también basta, porque sus nietos aún no entienden de dinero, ni del valor monetario de las cosas, ni van a quererles más o menos por lo que les haya costado su regalo.

Menos regalos y más tiempo y experiencias

En su blog, la cocreadora de mis hijos, la mamá jefa, publicó hace unos años un artículo con la regla de los cuatro regalos (algo que necesiten para vestir, algo para leer, algo que realmente deseen y algo que necesiten), con la que se pretende poner freno al consumo desbocado en el que andamos metidos cuando se trata de fechas señaladas y hay niños de por medio. Los peques no necesitan mucho más que eso. Y desde luego, no necesitan dinero en sobres, que es algo que también intentamos tener bajo control. En todo caso los sobres de Bárcenas a sus padres, que les administraremos el dinero y lo gastaremos en cosas que realmente necesiten.

No obstante, más allá de regalos y de dinero, en casa siempre nos gusta hacer hincapié en un argumento. ¿Sabéis cuál es el mejor regalo que le podéis hacer a nuestros hijos? Dedicarles vuestro tiempo,  tumbaros en el suelo a jugar con ellos, regalarles momentos y experiencias juntos. Estoy seguro de que mi hija mayor va a disfrutar muchísimo más de una mañana montando en bici, por poner un ejemplo, que del más moderno de los juguetes; y que dentro de unos años recordará con mucho más cariño su paso por Dinópolis o por lugares más cotidianos como los toboganes de Madrid Río o de Gulliver, que un cachibache de 100 euros que va a acabar acumulando polvo en la habitación.

Si algo me ha enseñado la vida es que la felicidad está en las experiencias, en los momentos que pasamos juntos; no en los regalos o en la necesidad compulsiva de comprar a la que muchas veces nos vemos abocados. Tampoco en el ocio más caro y exquisito. Que se pare el tren del consumismo, que nosotros y nuestros hijos nos bajamos.

 

Adrián Cordellat es autor del blog unpapaenpracticas.com.  Periodista, padre de una niña de 4 años y un bebé, tiene 33 años y es valenciano. Desde 2012 vive en Madrid, donde ejerce de padre y de periodista.

 

¿Sabéis cuál es el mejor regalo que le podéis hacer a nuestros hijos? Dedicarles vuestro tiempo

Etiquetas: autoestima, cómo educar hijos, familia, paternidad

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