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Por qué mis hijos viajan a contramarcha

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Adrián Corbellat, autor del blog UnPapáEnPrácticas, nos cuenta su convicción sobre las sillas a contramarcha.

Por qué mis hijos viajan a contramarcha

Cuando nuestra hija mayor tenía un año y ya empezábamos a ver que su  primera sillita del coche se le iba a quedar pequeña en breve, estuvimos a punto de ir a comprar una que teníamos reservada desde antes de su nacimiento para ponerle ya en el sentido de la marcha y rentabilizar un poco más la inversión que hicimos en el isofix. Entonces, por una de esas casualidades que resulta difícil explicar, llegó a nuestros oídos la palabra a contramarcha y cambiamos de planes de inmediato. Poco importa la rentabilidad de un producto cuando lo que está en juego es la salud y la seguridad de quienes más quieres.

¿Por qué a contramarcha?

Por qué mis hijos viajan a contramarcha

La razón es muy sencilla: por seguridad. ¿Sabíais que en un choque frontal, a una velocidad relativamente baja como 50km/h, una  sillita a contramarcha es capaz de reducir en casi un 90% el riesgo de muerte y lesiones severas en niños menores de cuatro años? ¿Sabíais que la DGT, según diversos estudios, estima que una silla a contramarcha reduce en tres cuartas partes el riesgo de lesiones graves en los niños tras un accidente de tráfico? Los datos hablan por sí solos y sonmotivo más que suficiente para explicar nuestro cambio de decisión.

¿Cómo es posible que reduzcan tanto las probabilidades de muerte y lesión grave?, os preguntaréis si no estáis muy metidos en el tema. La explicación es muy sencilla: los niños tienen una cabeza muy grande en proporción a su cuerpo y un cuello muy frágil que actúa como sostén. En un accidente frontal a 50km/h, el impacto provocará que si el peque viaja a favor de la marcha su cuello tenga que aguantar un peso equivalente a entre los 150 y los 300 kilos, una auténtica barbaridad si tenemos en cuenta que se calcula que el riesgo de lesión grave empieza a partir de los 130 kilos. Viajando a contramarcha, las fuerzas a las que se ve sometido el niño en el impacto se distribuyen por todo el cuerpo, de forma que el cuello “solo” tendrá que soportar una carga equivalente a entre 40 y 80 kilos. Un seguro de vida.

Luchar contra los mitos

En los países nórdicos, especialmente en Suecia, las sillas a contramarcha están totalmente instauradas. Allí los niños que mueren o sufren lesiones graves en accidentes de tráfico son una rareza, una estadística casi residual que se alimenta de casos desgraciados, de accidentes que son más bien una catástrofe en los que se produce aplastamiento. En España, aunque cada vez avanzamos más en la materia, seguimos a años luz en conocimiento y expansión, de forma que cuando compras una silla a contramarcha te expones a un sinfín de mitos (por suerte, cada vez a menos).

Uno de los más habituales es que los niños van incómodos con los pies contra el respaldo. Nuestra hija tiene tres años y tres meses, no es precisamente bajita para su edad, y jamás se ha quejado por ir incómoda. Otro, también relacionado con la posición, es el que dice que se aburren por ir en sentido contrario. Nuestra hija sólo ha viajado a contramarcha, así que no nos pide otra cosa. De todas formas, bienvenido sea el aburrimiento si a cambio le estamos dando seguridad. También, por último, está el precio. La diferencia real de precio entre la silla que pensábamos comprarle a Mara (más el isofix) con la silla a contramarcha que tenemos ahora son 150 euros. ¿Merece realmente poner en peligro la vida de nuestros hijos por 150 euros? Lanzo este último interrogante como pregunta retórica porque me parece que la respuesta está clara.

adrian corbellat

Adrián Cordellat es autor del blog unpapaenpracticas.com.  Periodista, padre de una niña de 3 años y un bebé recién nacido, tiene 32 años y es valenciano. Desde 2012 vive en Madrid, donde ejerce de padre y de periodista.

Etiquetas: agobios de padres, silla del coche

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