Jugar a todo y soñar con todo

¿Tú de rosa, yo de azul? Rompamos esterotipos ¡ya!

3 minutos

UnPapáEnPrácticas nos ha reflexionar sobre la diferenciación clara por parte de las tiendas y de la propia cultura sobre el color de rosa y su asociación a las chicas y el color azul para los chicos. Nos unimos a la reivindicación de abrir un mundo de posibilidades para TODOS. ¿Y tú?

niña soñando en ser austronauta
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Desde que nació nuestra hija, porque hasta ese momento no me fijaba en esas cosas o si lo hacía me parecía hasta normal (así de instaurado está el asunto en el imaginario colectivo), mi mujer y yo nos ponemos negros cada vez que vamos a comprarle ropa y vemos perfectamente separada y diferenciada la ropa para niños y la vestimenta para niñas. Para ellos todo es un mundo pintado de diferentes tonalidades de azul. Para ellas todo es un paraíso en tonos rosas.

Conforme van creciendo, aunque permanece esta diferenciación (hemos salido espantados de alguna tienda), empiezan a entrar en juego más colores, así que todo se matiza un poco. No lo suficiente, por lo visto y sin embargo, porque nuestra hija, para nuestra más absoluta sorpresa, ha empezado a decirnos que el rosa es para chicas y el azul para chicos, una expresión que jamás ha escuchado de nuestra boca pero que ya parece haberse grabado a fuego en su cerebro, sobrecargado de impactos que refuerzan esa perversa asociación.

En la medida de nuestras posibilidades, y aun a sabiendas de que es una guerra perdida de antemano, en casa intentamos ir ganando pequeñas batallas para conseguir que nuestra pequeña reciba un mensaje totalmente diferente. Así, cuando nació, intentamos (y conseguimos con bastante éxito) que la gente nos comprase el menor número de prendas posibles en ese rosa bebé tan empalagoso. Y ahora que esperamos a nuestro segundo hijo estamos haciendo lo propio con el azul. Es un primer paso.

"Más alternativas para que la vida sea un arcoiris de posibilidades y no un blanco o negro disfrazado de rosa y azul"

A partir de ahí hemos vestido a nuestra hija de todos los colores imaginables. De azul, de negro, de rojo, de amarillo, de verde… y de rosa, por supuesto, que no se trata de desterrarlo, sino de hacerlo igual de válido que el resto. En nuestra lucha a contracorriente, y teniendo en cuenta que además la peque no lleva pendientes, hemos tenido que ver como varias veces, al ir de azul o verde, nos han preguntado si era niña o niño. O cómo directamente se dirigían a ella en masculino. Pese a la cara y los rasgos tan marcados de niña que tiene. Es como si el cerebro humano, tras años de diferenciación, colapsara al ver a una niña de azul y sin aros en las orejas.

Como padre me consta que no somos los únicos que pensamos así y que ya hay una tribu muy grande de padres y madres que se han hartado de esta diferenciación y que quieren más alternativas para que la vida de sus hijos sea un arcoiris de posibilidades y no un blanco o negro disfrazado de rosa y azul. Padres que tampoco quieren que sus hijas solo jueguen a muñecas y sus hijos a ser futbolistas o mecánicos, sino que todos puedan jugar a todo y soñar con todo. Padres que quieren ofrecerles a sus hijos un mundo por descubrir, sin límites o caminos marcados de antemano por el mero hecho de haber nacido hombres o mujeres.

 

adrian corbellat

Adrián Corbellat es autor del blog unpapaenpracticas.com.  Periodista, padre de una niña de 3 años, tiene 32 años y es valenciano. Desde 2012 vive en Madrid, donde ejerce de padre y de periodista.

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