Vacaciones en familia

6 trucos para no discutir este verano con tu pareja

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Elegir el lugar de descanso, los amigos, la repartición de tareas, los hijos, la sexualidad o qué hacer son algunos de los principales focos de conflicto. ¡Aprende a gestionarlos!

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Según datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) tras el verano y durante el último trimestre del año es el periodo en el que se suceden más divorcios y separaciones: un 31% más.

Verónica Rodríguez Orellana, terapeuta grupal de Coaching Club explica que “durante todo el año esperamos las vacaciones con ansia, creemos que cuando ya tengamos ese anhelado tiempo será el momento de poner las cosas en orden, que las cosas en tiempo de descanso resultarán y por eso las vacaciones suelen ser tan esperadas e idealizadas. Pero, dependiendo de cómo se encuentre nuestra relación de pareja estos días pueden ser un éxito o la antesala del infierno“.

En algunos casos las vacaciones puede precipitar la decisión pospuesta de ponerle punto final a la relación. Sin embargo, la culpa no será de las vacaciones sino de los conflictos previos, o de una situación que se encontraba latente y que se puso de manifiesto al tener que compartir mucho tiempo con el otro. Si la pareja se encuentra en un momento terminal o muy conflictivo entonces, las vacaciones es muy probable que se conviertan en un infierno. 

Si no quieres que el verano termine con tu paciencia (o lo que es peor, con tu familia), hay distintas variables que debéis manejar cuando se planifican las vacaciones y que si no se gestionan bien pueden ser fuente de malestar o de verdaderas batallas campales en cualquier relación (incluso en la más sólida).

1. Elegir el lugar

Si no hay coincidencia, hay que aprender a negociar o bien elegir un lugar que medianamente puedan disfrutar los dos miembros de la pareja.

Otra alternativa es que se turnen cada año para elegir sitio.

2. Decidir qué hacer

Lo primero es respetar las necesidades o gustos individuales. Por ejemplo puede darse el querer dedicarle tiempo a alguna actividad deportiva, pesca, navegación, golf, etc.. Si bien esto puede “quitarle tiempo” al estar en pareja, es muy saludable permitirse ese espacio con generosidad y reconociendo las diferencias.

3. Gestionar las relaciones con la familia

También las familias, esté la pareja en crisis o no, pueden ser un motivo de conflicto. La tuya, la mía, si se la incluye o no (y ni que hablar si hay convivencia), en tu pueblo en el mío... Y, por si fuera poco, hoy se suman otras variables como los hijos de matrimonios o parejas previas.

Las opciones pueden ser variadas: vacacionar cada uno por separado con sus hijos y compartir algunos días con las nuevas familias, o bien mantener las mismas en forma separada. Cada pareja debe elegir una alternativa acorde a sus circunstancias.

Lo que es importante es que las familias de cada uno no ocupen todo el tiempo destinado para las vacaciones y, si es posible, destinar unos días a que la pareja esté sola, sin la interferencia de amigos, hijos, padres o hermanos. La premisa es que haya la menor cantidad de condicionamientos: ”hacer lo que se quiere o se tiene ganas” es fundamental para que se cumpla con el objetivo de las vacaciones.

4. Reencuentro con el sexo

La exigencia de disfrutar afecta directamente a la posibilidad de lograrlo y una de las áreas donde impacta directamente es en lo sexual. La vida cotidiana que se desarrolla durante el año interfiere en la vida sexual de una pareja, dado que el ritmo de vida actual suele ser intenso.

Las vacaciones pueden ser un momento de reencuentro y acercamiento, pero es importante respetar la espontaneidad y que el deseo surja naturalmente sin presiones.

5. Tiempo con los amigos

Suele ser un comodín no explicitado cuando la pareja no está bien: buscar compartir las vacaciones con amigos para evitar la intimidad y que no aparezcan los conflictos o el aburrimiento.

Puede funcionar pero una vez más será “meter la tierra bajo la alfombra”. En el caso de las parejas que no estén en crisis y deciden compartirlas con amigos, es muy importante que el grupo no haga que desaparezcan los espacios de pareja, de familia e individuales.

6. Compartir los quehaceres diarios

Las vacaciones son para todos y se deberá generar una dinámica diferente a la que se tiene durante el año. Repartir responsabilidades y tareas en forma consensuada evitará reproches y enojos.

En este, como en los puntos anteriores, hay un común denominador: no a la exigencia y a la idealización, no al egoísmo y un lugar para cada cosa. Si se respetan estas normas no escritas, las vacaciones serám más satisfactorias.

Fuente: Coaching Club

Etiquetas: familia, pareja, sexo, vacaciones, verano

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