Familia y niños

Cómo explicar a los niños la separación de sus padres

España es uno de los países de Europa que cuenta con una mayor tasa de divorcios, en especial en el mes de septiembre. En numerosas ocasiones estas rupturas no solo suponen la separación de la pareja, sino la ruptura de la unidad familiar.

¿Cómo tenemos que actuar los padres ante esta situación? ¿Qué debemos decir a los hijos para que esta ruptura influya lo menos posible en sus vidas? Lo primero de todo es tener en cuenta que, aunque la ruptura no haya sido amistosa (lo que ocurre en la mayor parte de los casos), la pareja debe estar unida y mostrarse tranquila para poder explicar a los hijos la nueva situación.

El primer paso consistirá en reunirse con los hijos para contarles, con las palabras adecuadas a su edad, lo que va a ocurrir a partir de ahora.

Antes de esta primera reunión con los hijos es importante que los padres hayan hablado sobre el tema y decidan lo que van a contar y cómo lo van a hacer. Es fundamental que los dos muestren coherencia con lo que están diciendo y que expliquen la misma historia. Además, deben saber qué van a decirle a sus hijos para evitar diferentes posiciones durante la charla.

Se tiene que tener muy en cuenta la edad de los hijos cuando se produce el divorcio: no es lo mismo explicar a un niño de dos años que sus padres ya no van a estar juntos que contárselo a un adolescente.

Ahora mismo, en gran parte de los casos de divorcio, los niños se quedan viviendo en su residencia habitual, y son los padres los que van y vienen del domicilio dependiendo del convenio que hayan firmado.

Si es este el caso, hay que dejarles claro que van a seguir viviendo en su casa, durmiendo en su habitación, seguirán yendo al mismo colegio y que también podrá seguir jugando en el mismo parque con sus amigos de siempre, pero que en su casa estarán viviendo su padre o su madre (dependiendo del acuerdo al que hayan llegado) y que algunos días irá con uno o con el otro.

Cuando se produce el divorcio, hay ocasiones en las que uno de los progenitores se va de la casa y también de la ciudad. Si esto ocurre es conveniente que los niños no sean trasladados de centro escolar al menos hasta que se haya asentado la situación. Si cambiamos al niño de colegio a la vez que se produce el divorcio (por ejemplo si se tiene que ir a otro barrio o incluso a otra ciudad), no solo se estará produciendo la ruptura del pilar familiar, sino que también perderá otro pilar importante en su vida como son los amigos y profesores del colegio. Si hay que hacer un cambio de colegio es mejor realizarlo al finalizar el año académico.

Es fundamental que cuando se esté explicando al niño que los padres se van a divorciar que tenga claro que él o ella no tiene que ver nada con la separación, ya que, sobre todo en niños que no tienen muy buena conducta, muchas veces se culpabilizan y creen que ha sido esta la razón de que sus padres ya no estén juntos.

También tiene que quedarle muy claro que no hay ningún culpable en esta separación (aunque la realidad pueda ser otra). Por último también los padres deben dejar claro que siempre podrá contar con ambos para lo que necesite.

Algunos ejemplos de frases con las que se puede iniciar la conversación, si son muy pequeños, pueden ser… 
Una frase tipo del estilo “Juan, tu madre y yo queremos contarte una cosa, pero antes de nada debes saber que tu seguirás en el mismo cole con tus amigos del colegio y del parque, viviendo en tu casa y sabes que mamá y papá siempre van a estar junto a ti, lo único que va a cambiar es que cada uno de nosotros vivirá en una casa distinta y tu irás de vez en cuando a la otra casa…”

Si ya el niño es más mayor se puede hablar con una mayor propiedad 
Juan, ya sabes que últimamente tu madre y yo no nos llevamos bien, discutimos mucho y eso no es bueno para ninguno de los tres. Hemos decidido que tú sigas en tu colegio, y en esta casa, en tu habitación, con tus amigos del cole y del barrio, pero ella o yo vamos a vivir en otro piso para no discutir tanto. Por supuesto tú irás a uno u otro piso cuando quieras, y todos los días hablarás por teléfono con el que no viva contigo, además un fin de semana alterno irás a vivir a la otra casa…”

Reacciones ante un divorcio

No todos los niños asimilan de la misma manera que sus padres se van a divorciar, aunque es muy probable que, dependiendo de la edad a la que se produzca la ruptura, tengan las siguientes reacciones:

De 3 a 5 años:
En esta edad se suelen dar las conocidas “ rabietas, en las que el niño se enfurece, grita y llora de una forma más exagerada de lo habitual. También puede ocurrir que se vuelva más violento, que duerma mal o que no quiera quedarse con nadie. Algunos niños reaccionan volviendo a hacerse pis (en ocasiones) y otros muestran un estado general de abatimiento, tristeza y no quieren jugar con sus amigos.

De 6 a 8 años:
Si el niño se encuentra en esta edad necesita que se le den respuestas fáciles, rápidas y directas que pueda entender. Suele echar mucho de menos al miembro de la pareja que no está con él y en ocasiones el niño también piensa que está traicionando a ese padre o madre.
Otras reacciones que se pueden dar, al igual que en la edad anterior, son las de volverse retraído o agresivo. A diferencia de cuando son más pequeños, en esta etapa suelen tener fantasías de que sus padres volverán a estar unidos.

De 9 a 12 años:
Al igual que en las etapas anteriores el niño que está pasando por el divorcio de sus padres puede adoptar una actitud retraída o agresiva, además es frecuente que el niño comience a dormir mal. En esta etapa los amigos son una parte importante de la vida de los niños, por lo que se recomienda que se hable con los padres de sus amigos para que sus propios compañeros le puedan ayudar a expresar lo que siente.
Los amigos suelen dar una visión más objetiva que los padres y, sobre todo dar otra perspectiva de la situación si se da el caso, por desgracia frecuente, de que uno de los progenitores, o ambos, critican o malmeten sobre actitudes y comportamientos del otro progenitor.
También es frecuente que el niño tienda a aliarse con uno de los miembros de la pareja. Lo que es muy importante a esta edad es que el niño sienta que los dos padres se preocupen por él. Una buena manera de hacerlo es que acudan juntos a las reuniones con los tutores, le acompañen en los acontecimientos importantes de su vida (por ejemplo un campeonato de fútbol, una exhibición deportiva etc.)

Adolescencia:
Esta época puede ser más complicada que las anteriores, ya que aquí pueden aparecer problemas de alcohol o drogas.
En esta etapa más que en ninguna es importante que los padres estén unidos y establezcan idénticos objetivos. Además no deben consentir que su hijo tenga actitudes “de mayor” (como por ejemplo, decir qué días quiere ir con el otro progenitor, hablar del dinero que el progenitor que no viva con él tiene que pasar, dónde tienes que vivir, si se puede echar nueva pareja, etc.) o que tome partido por alguno de los miembros de la pareja. También es normal que los adolescentes manipulen algunas situaciones para lograr beneficio de ella, o incluso mientan. Aquí los padres deben establecer pocas normas, fáciles pero inquebrantables.

Conducta de los padres tras la separación

Después de la separación también es importante que los padres no adopten una actitud ofensiva ante la otra parte de la pareja delante de los niños. En este sentido también es conveniente que hablen con otros componentes de la familia (abuelos, tíos etc.) para que ellos también eviten las críticas al otro miembro de la pareja.

Hay que tener en cuenta que la ruptura es una cuestión de pareja, y no por ello se tienen que ver afectadas las relaciones que el niño ha mantenido hasta el momento con los demás miembros de la familia.

Los padres también tienen que facilitar que nos niños hablen todos los días con su otro progenitor por teléfono u otro medio. Las nuevas tecnologías aquí juegan a favor ya que la posibilidad de ver al otro padre o madre a través de la pantalla hace que ese encuentro sea mucho más cercano.

Cuando el niño vuelva a casa después de haber estado con el otro padre o madre, hay que evitar hacerle demasiadas preguntas (como por ejemplo sobre lo que han hecho, con quién han estado etc.). 

Los divorcios suelen suponer, en muchos casos, una pérdida de poder adquisitivo importante. En estos casos, si existen problemas económicos, hay que evitar hablar a los hijos de ellos.

Por último, cuando se produce un divorcio hay que informar a los profesores, y especialmente al tutor del niño de la nueva realidad de la familia. Puede que comience a tener actitudes diferentes en clase y si el profesor está al tanto desde el primer momento le podrá ayudar.

Artículo ofrecido por Mª Carmen y Susana Sanz, periodistas y creadoras del blog www.trucosdemamas.com

Fernando Miralles Muñoz. Doctor en Psicología y Profesor de la Universidad CEU San Pablo de Madrid. www.fernandomiralles.es

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