Crisis de pareja

¿Cómo reencontrase tras una crisis de pareja?

Para superar una crisis es importante dejar el egoísmo al lado; pensar en problemas comunes, ocuparte de tu pareja y buscar vías de entendimiento son algunos consejos.

¿Cómo reencontrase tras una crisis de pareja?

Los desacuerdos en la pareja están en función directa del bajo nivel de experiencias y conductas positivas intercambiadas entre las partes. Si en las situaciones de crisis cada uno se atiene a lo suyo, el problema subyacente no cambiará. Sin embargo, si en lugar de suponer que el cónyuge está equivocado, es obstinado o egoísta, se hace un esfuerzo por solucionar el problema, las vías de entendimiento y comprensión con el otro supondrán una oportunidad para poder aprender y valorar lo que es realmente básico e importante para cada uno de ellos y para su relación.

Escuchando atentamente y formulando preguntas aumentaremos las posibilidades de resolver el conflicto, y así se aminorarán normas rígidas y reglas absolutas.

Una vez que se ha presentado la crisis, y ambos cónyuges deciden de mutuo acuerdo darse otra oportunidad, hay varios consejos a tener en cuenta para la nueva etapa que se presenta:

  • Expresar de manera verbal los sentimientos. Es importante no rechazar las propias emociones y no sentirse avergonzados en caso de percibir que resulta difícil darles expresión. Entender, también, que la otra persona está dispuesta a escuchar atentamente y que posibles errores anteriores sí pueden corregirse, aunque no repararse.
  • Hacer preguntas abiertas que permitan una respuesta elaborada. Habrá que evitar interrogantes que hagan que el compañero o compañera pueda resolver con una única palabra. Un ejemplo podría ser: en lugar de preguntar ¿estás enfadado/a? Preguntar: pareces enfadado/a, ¿qué te ocurre?
  • Dar muestras de empatía. El rol que corresponde es hacer saber a la persona que ama que se está dispuesto a respaldarla, demostrando que acepta las emociones de esa persona, pero haciéndole ver que todos los sentimientos lo son. Es sentir como si fuésemos la otra persona, pero solo “como si”; sin perder nuestra propia posición.
  • Responder con afirmaciones que faciliten una conexión más profunda. No hay que hacer suposiciones aventuradas ni poner en boca de la pareja palabras que él o ella no haya pronunciado. Cuando se consigue reflejar desde una actitud comprensiva los pensamientos y sentimientos de su pareja, a la vez se logra animar al compañero/a a mostrarse más abierto.
  • Evitar expresiones absolutas como “nunca o siempre”. Son términos inexactos, por lo general, y solo provocan refutación, ya que es raro el cónyuge que “nunca” hace algo o “siempre” hace otra cosa.
  • Traducir quejas en demandas. Dado que en la mayoría de las parejas los motivos de quejas se acumulan durante meses y años, cuando por fin se expresan es común hacerlo en forma de queja, crítica o acusación. Se encontrará que es más factible obtener la cooperación del cónyuge, y reducir el propio disgusto, si se traduce la queja en demanda. Ejemplo de queja: eres tan desordenado que por más que limpie la casa lo dejas todo revuelto. Demanda: ¿Podrías usar el cenicero y colgar tu ropa si no la vas a usar hoy?
  • Intentar cambiar las frases que comienzan por tú. Comenzar la oración con “yo” en lugar de “tú” tiende a amortiguar tonos acusadores en la voz. En lugar de “tú me inquietas al llegar tarde a casa sin avisar” es mejor decir “yo me inquieto cuando llegas tarde a casa sin llamar”.

Por D. Sebastián Mera, miembro de Saluspot y psicología en el Gabinete Psicológico Sebastián Mera.

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