Planes en familia

¿Debemos aceptar la invitación de los suegros para las vacaciones?

La familia de origen es un tema frecuente de enfrentamientos entre las parejas, especialmente en determinados momentos como las vacaciones.

¿Debemos aceptar la invitación de los suegros para las vacaciones?
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Durante las vacaciones, etapa que se suele utilizar para juntar a todos los miembros de una familia, la convivencia se convierte en un buen termómetro de la salud de la pareja. En líneas generales no hay inconveniente en pasar tiempo con los padres de tu pareja.

Decir que los  suegros son los culpables de los problemas de pareja es una afirmación reduccionista que enmascara problemas relacionados con la comunicación, la estructura, la individuación... y en definitiva, aspectos que tienen más que ver con la pareja que con los abuelos. Podemos concluir que, si bien pasar las vacaciones con la familia política puede ser estresante, evitarlo no garantiza estabilidad en la pareja, los problemas suelen estar en nuestra casa y nos los llevamos de vacaciones. Se puede asegurar que los suegros no son causa de rupturas, en cambio, cómo se gestiona sí que es un factor trascendental en el plano de la pareja.

¿Debemos aceptar la invitación de los suegros para las vacaciones?

Desde el comienzo de la relación ambos miembros van llegando acuerdos (explícitos o implícitos) sobre diversos aspectos, por ejemplo, cómo celebrar las navidades, qué tipo de planes nos gusta hacer, frecuencia de las relaciones sexuales, cuándo tener un hijo, qué rol va a desempeñar cada uno durante la crianza, etc... Estos acuerdos son los que van definiendo la relación y cada miembro va adaptándola según sus necesidades. A través de este proceso se va construyendo una relación y se va desarrollando un sentimiento de pertenencia a lo que ambos han creado.

Al llegar a la relación cada miembro de la pareja proviene de una cultura familiar diferente, con códigos relacionales distintos que implican la manera en la que cada uno se relaciona con el entorno que le rodea. Hay familias muy aglutinadas donde la unión es un elemento esencial y no se entiende que pasen más de dos días sin hablar por teléfono, mientras que otras familias tienden a ser más distantes. Sin embargo, hay determinados rituales que se consideran "sagrados" como las vacaciones de navidad, los cumpleaños, etc.

Estas dos culturas que cada uno trae en su maleta deben someterse a permanente discusión, ya que a partir de estos procesos de negociación se creará la cultura de esta relación. Los problemas que surgen vienen precisamente por una mala gestión sobre la distancia que se establece con los padres, los roles que estos asumen, que no satisfacen por igual a ambos miembros de la pareja y por el choque cultural que le supone a un miembro entrar a funcionar bajo los códigos de otra familia.

No hay una distancia adecuada, no hay una relación determinada que augure éxito, al final la clave es que la pareja está satisfecha con la relación que se establece con la familia de origen y eso exige resolver crisis que van surgiendo a lo largo del ciclo vital de la pareja, especialmente con el nacimiento de los hijos.

Cuando nos llega una invitación para pasar las vacaciones con la familia ambos miembros de la pareja deben hacer un ejercicio de responsabilidad y reflexionar si están preparados para aguantar la convivencia, si es el mejor momento, si ambos están conformes y preparar como van reaccionar cada uno ante las presiones intergeneracionales que van a surgir. Una vez abordados estos aspectos en común, tomar una decisión conjunta. Aunque parezca paradójico es más importante estar de acuerdo que estar juntos y en ocasiones se toman decisiones priorizando lo que debería ser y no tanto pensando en la salud de la pareja. Por eso, si no se está preparado es preferible que cada uno haga las vacaciones por separado para garantizar la continuidad de la pareja y a lo largo del curso abordar estos problemas con más calma.

Problemas de veranear con los suegros

¿Debemos aceptar la invitación de los suegros para las vacaciones?

"Siempre tenemos que pasar las vacaciones con tu familia y no con la mía”. Detrás de esta afirmación tan común encontramos a dos personas que mantienen un pulso sobre cuál debe ser la relación con los padres. Lo que podemos intuir es que en esta pareja ambos miembros no han realizado un proceso de individuación de sus familias de origen y están más centrados en satisfacer los legados parentales que en delimitar la identidad de su nueva familia.

Es común encontrar a parejas que se unen y conforman una vida en común bajo el mito fundacional de construir algo que no cuestione su compromiso con sus padres. Se establecen pseudorrelaciones donde el compromiso es respetar esta lealtad parental y no poner límites que la cuestionen. Es frecuente que surjan las disputas sobre dónde pasar las vacaciones, donde van los hijos en navidades, que abuelo se queda cuidándolos, etc.

"Tus padres desautorizan nuestra labor de padres”

Es uno de los problemas habituales, que uno de los miembros de la pareja se queje de que los padres del otro estén ejerciendo una influencia sobre los nietos que no vaya en la línea establecida, concediéndoles caprichos, saltándose rutinas, cuestionando las decisiones de ambos padres, dando consejos permanentemente. Cuando unos abuelos tienen tanto poder sobre la vida de la pareja puede ser consecuencia de la inexperiencia y la inseguridad de los padres, especialmente de los primerizos, o porque la pareja tiene problemas para limitar la función de los abuelos, por problemas de comunicación, toma de decisiones, peleas entre ellos, etc.

“Me casé contigo, no con tus padres”

¿Debemos aceptar la invitación de los suegros para las vacaciones?

Parejas donde los padres de uno de los miembros tienen la llaves de casa, donde todos los fines de semana se come en familia, que tienen la casa pegada una frente a la otra o que los festivos y las vacaciones se organizan en común. ¿Es esto un problema? No tiene porqué si los dos miembros de la pareja están de acuerdo. Ahora bien, es el modelo donde la relación es más vulnerable. En este proceso de negociación la pareja no crea una cultura propia, sino que uno de los dos miembros es absorbido por el funcionamiento familiar del otro. La negación de identidad propia que necesita una pareja es indispensable para garantizar la continuación y evolución de esta. En familias tan aglutinadas cuesta priorizar y construir nuestros propios valores porque de alguna manera suponen una traición y un cuestionamiento a la forma de entender la vida que ha heredado uno de los miembros.

Ante la dificultad para delimitar una "parcela" propia donde los padres no tienen derecho a entrar, uno de los miembros entra en conflicto exigiendo al que no ha hecho un proceso de individuación de su familia más compromiso a través de un golpe sobre la mesa. Es como un "elige entre tus padres o yo". Estas personas tienen tanto miedo a enfrentarse a sus padres que acaban evitando el conflicto, negando el problema o poniéndose a la defensiva y criticando a su pareja. Como podemos observar, los problemas que surgen durante las vacaciones poco tienen que ver con la convivencia, ésta solo hace el papel de detonador, pero la carga explosiva se viene gestando en la propia pareja. Problemas de individuación con las familias de origen, de comunicación y negociación para delimitar el espacio, la distancia y las funciones de cada miembro, el nacimiento de los hijos... son la dinamita, los suegros solo son una mecha.

Soluciones

Es importante crear un espacio donde se puedan abordar estas cuestiones sin acabar hablando de tu madre o de mi padre. Entender que esto es un problema que abarca múltiples factores y no quedarse con la visión infantil y simplista de que tus padres son los culpables. Aquí estamos abordando dos factores importantes, como se entienden los  problemas en la pareja y la comunicación. A menudo los problemas en la pareja se abordan desde el paradigma causa-efecto. "Si me siento mal es tu culpa, si los veranos con la familia no funcionan es culpa de tu madre o tuya por no delimitar".

Es importante entender que en los problemas de pareja no hay culpables y la causalidad lineal no existe. La pareja es responsabilidad de ambos y si no funcionan ambos son parte del problema y de la solución. La manera de abordar los problemas causa más problemas que los conflictos en sí mismos. Tratar de exponer cómo me siento y estoy viviendo una situación y evitar hablar de la actuación del otro, huyendo de acusaciones, facilitan la empatía, que al final es el objetivo final, que el otro comprenda cómo me siento ante determinadas circunstancias. Durante las vacaciones con la familia es esencial, como afirmábamos al comienzo, que ambos miembros verbalicen cómo se van a sentir durante la convivencia, de cara a que ambos expongan sus preocupaciones y sus necesidades. Que acuerden pautas de actuación ante las posibles situaciones conflictivas para que cuando surjan ninguno de los dos se sienta decepcionado por la actuación del otro.

 

Escrito por D. Eduardo Torres Celdrán, miembro de Saluspot, psicólogo general sanitario y terapeuta familiar en Instituto Centta.

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