Pareja

Discutimos por tonterías y pasamos días sin hablarnos

La situación es de lo más habitual: marido y mujer discuten constantemente por cualquier tontería. Se va subiendo el tono de voz,se grita, se echan en cara multitud de cosas... y al final días sin hablarse. Pero hay soluciones para salir de este círculo vicioso.

Discutimos por tonterías y pasamos días sin hablarnos

Cuando la pareja empieza a discutir por una nimiedad y termina gritando muy enfadada, es muy posible que esté peleando por otras cosas. No es que las broncas empiecen por tonterías y que los dos se vayan calentando sin razón. Hay un problema, algo que molesta del otro y, las discusiones banales son la excusa para sacarlo a relucir en medio de la bronca, sin plantearlo de frente.

¿Cómo evitar las discusiones?

  • Hay que analizar cuáles pueden ser los problemas de fondo que están dando lugar a estas explosiones continuadas. Si realmente no lo sabes, haz historia de vuestras discusiones: ¿Terminan saliendo a relucir siempre los mismos temas? ¿Qué es lo que tú le recriminas a él al final de las discusiones? ¿Qué te echa en cara él a ti? Suele existir un denominador común que termina emergiendo. Esos son los temas que hay que hablar claramente, aunque parece ser que no sois capaces de planteárselos al otro, sin haber entrado antes en una dinámica de discusión. Os pasáis la mayor parte del tiempo discutiendo, enfadados o sin hablaros, y eso no es normal en una pareja que funciona. Hay que pensar en los niños.
  • Hay que evitar discutir delante de ellos, porque los niños detectan si sus padres están enfadados. Cuando uno está una semana sin hablar con otro, aunque trate de mantener la compostura delante de los niños, ellos perciben las caras de enfado, los malos gestos, la actitud de desprecio hacia el otro, etc.
  • Uno de los dos debe hablar con el otro y decirle que ha llegado a la conclusión de que hay temas de los que no se hablan y que tal vez son los que están provocando las discusiones constantes. Hay que pedir al otro que analice si hay algo que le molesta de uno mismo o si tiene algún problema que no se atreve a plantear; que tlos dos estáis dispuestos a hacer lo mismo.
  • Cuando ambos tengáis claro qué pasa, comprometeos a hablar de ello, sin discutir, para buscar soluciones. Lo importante es intercambiar opiniones y tratar de llegar a acuerdos, cediendo por ambas partes. Para no terminar enfadados es fundamental respetar las opiniones del otro, evitar los insultos y las descalificaciones e intentar no elevar la voz ni gritar. Es mejor hablar fuera de casa, en un restaurante, donde es más fácil mantener las formas.

Pilar Cristobal es sexóloga.

Etiquetas: familia

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