Familia

Divorcio: lo que no debes hacer con tus hijos

Mejorar la comunicación con nuestro hijo en nuestra separación o divorcio puede ayudarle a estar más tranquilo y a que se sienta más seguro.

Mejorar la comunicación con nuestro hijo en nuestra separación o divorcio es más fácil de lo que creemos. Tener una buena comunicación en estos momentos tan difíciles para todos, puede ayudarle a estar más tranquilo y a que se sienta más seguro.

Además, mejorar la comunicación con ellos en estos momentos, va a conseguir que nuestra relación sea más fuerte y con más confianza en un futuro. Un error muy común, es llevar todo el asunto del divorcio por separado. Es decir, que tu pareja y tú, le deis explicaciones diferentes y cada uno por su lado.

Esto pasa, porque muchas veces el enfado y separación de nuestra pareja nos impide estar unidos como padres. Porque lo ideal es que os vea juntos en esto y sienta seguridad en su futuro por parte de ambos. Por eso, lo recomendable es poder hablar todos juntos de lo que está pasando y de lo que va a pasar. Tampoco deberíamos contarle las cosas como si fuera un adulto, diciéndole todo lo malo que ha hecho su padre o su madre. Y tampoco dándole información que a un niño no le corresponde por su edad. Porque esto les hace daño pero también les hace posicionarse y tener que elegir entre uno de vosotros. Pero sobretodo, porque él os quiere a los dos.

Otro error, es no contarle que es lo que va a ir pasando. Y de repente, de un día para otro, se encuentra con que su papá o su mamá no está en casa. Y que el próximo fin de semana lo va a pasar fuera y en una casa que no conoce. Lo ideal, sería poder contarle lo que va a ir ocurriendo con anterioridad. Ir enseñándole su “otra nueva casa”. Donde va a dormir, donde estarán sus cosas… Podremos así, resolverle sus dudas. Y sobretodo, él nos podrá hablar de lo que siente. Podemos decirle quién le va a recoger al cole, donde va a dormir y qué días, quién va a dar de comer a la mascota

Y por último, otro error que considero muy importante es cuando nos desvinculamos del entorno de nuestro hijo. Es decir, cuando estamos enfadados o enfadadas con nuestro ex o no tenemos la guarda y custodia y dejamos de tener contacto o informarnos de los sitios que tienen relación con nuestro hijo. Es decir, dejar de ir a las tutorías del cole, dejar de ir al pediatra o al centro deportivo donde vá para hablar con los profesores o profesionales que están con nuestro hijo.

Aunque no estén nuestros hijos en ese momento, lo ideal sería que pudiéramos seguir en contacto e informándonos de primera mano, de las cosas que tienen que ver con nuestro hijo. La clave es seguir formando parte de su vida, aunque de otra manera. En el divorcio todo es más fácil si nuestra mirada está en nuestro hijo y no en nuestro enfado con nuestro ex o en el dinero. Lo bueno, es que podemos elegir qué es lo que queremos, para nuestro divorcio. Tenemos elección, solo depende de nosotros.

Artículo elaborado por Fátima Gallardo, Creando Diálogos: Terapia de pareja y familia

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