Consejos para cambiar el rumbo

¿Estás agobiada? Busca tus momentos de microfelicidad

Si eres madre, en algún momento de la semana estás agobiada. ¡No puedes más! Estás cansada, no has dormido bien y estás de mal humor. Amaya de Miguel, fundadora de la Escuela para Padres online Relájate y educa, nos da 7 consejos para empezar.

En mi trabajo me encuentro con muchísimas madres que me dicen que ellas, antes de tener hijos, no eran así. Eran alegres, dicharacheras, divertidas. Y de pronto se han convertido en mujeres gruñonas, siempre cansadas y amargadas. ¡No puede ser!

¿Por qué al tener hijos nos convertimos en la mujer que no queremos ser?

Al cansancio (la jornada de una madre, trabaje fuera del hogar o no, es siempre larguísima) y la falta de sueño, se une una enorme carencia: no haces nada para ti.

En tu familia, estás pendiente de los demás. De las actividades extraescolares de tus hijos, de sus comidas, de su uniforme. De su estabilidad emocional, de si un niño les ha empujado o si su mejor amiga está enferma. De los deberes. De imponer orden y disciplina en la casa. De cocinar, de lavar, de lograr que recojan su cuarto.

Con tu pareja, estás pendiente de ayudarle, de hacer tareas del hogar para él (independientemente de que él también participe en las labores domésticas). De saber cómo está, apoyarle emocionalmente, acompañarle en su vida.

En tu trabajo, estás haciendo las cosas que exige tu puesto, siguiendo las necesidades y normas de tu organización o empresa.

Y tú, ¿dónde estás?

En todo el lío que tienes encima, ¿dónde queda tiempo para ti? Para hacer lo que a ti te gusta, lo que te da placer, lo que de verdad mejora tu calidad de vida y te hace sentir mejor.

Porque estás siempre pendiente de los demás, de sus necesidades, sus peticiones y sus demandas. Pero, ¿dónde han quedado las tuyas?

Encuentra tus momentos de micro-felicidad

Sé que no tienes tiempo. Tu vida está tan llena que no cabe ni un alfiler. Pero cuidarte es lo más importante que tienes que hacer en este momento. ¡No lo dejes pasar!

Tienes que hacer sitio en tu vida para introducir pequeñas rutinas, que no te roben mucho tiempo, pero que te den felicidad. Digo rutinas porque no te estoy invitando a que hagas algo excepcional, un viaje al Amazonas mientras dejas a los niños con los abuelos. ¡Eso sería genial! Te cargaría las pilas pero… se descargarían a las pocas semanas de volver a tu día a día.

Yo te invito a que incorpores a tu rutina pequeñas píldoras que te hagan ser feliz, y que seas consistente y las repitas siempre que puedas, preferiblemente a diario.

¿Cómo lo hago?

Es mucho más sencillo de lo que crees. Sigue estos pasos y lo conseguirás. Los beneficios serán increíbles porque si tú estás mejor, todos los que te rodean estarán mejor.

Leer 20 minutos antes de dormir. Echarte una micro-siesta (15 minutos pueden bastar). Tomar una copa de vino con tu pareja en cuanto los niños se duermen. Dar un paseo corto al atardecer. Darte un baño relajante. Hacer un crucigrama. Tocar una canción al piano. Cantar. Ver una peli en casa.

Tu píldora de felicidad debe ser sentarse pasivamente en el sofá a ver qué ponen en la tele. No busques algo que te ayude a desconectar del mundo, a ponerte en estado hipnótico. Busca algo que te ayude a conectar: contigo, con tu mundo interior, con tu pareja, con tus intereses. Algo que de verdad te haga sentir bien y a gusto contigo misma.

Es importante que elijas algo que puedas hacer. Si te gusta echarte la siesta, pero a esa hora estás en el trabajo, tendrás que sustituirlo por algo que puedas hacer cuando vuelvas a casa. Y echarte la siesta los días que no trabajes.

Establece como prioridad el poder tomarte tu píldora todos los días. ¡Es tu medicina! Pide ayuda o enseña a los demás a respetar tu rato. Volviendo al caso de la siesta, puedes enseñar a tus hijos que durante 15 minutos vas a estar sin poder jugar o hablar con ellos, así que tendrán que esperar. Si son pequeños les puedes animar a que miren cuentos o jueguen junto a ti en la cama o en el cuarto, pero tú estarás dormida en tu cama. Si al principio no puedes dormir, no te desesperes: ellos se irán haciendo mayores y estarán ya acostumbrados a respetar tu rato.

¿Tienes que terminar un informe, llevar el coche al taller o pasar el aspirador? Esas tareas tendrán que esperar. La prioridad es tu píldora, y tienes que “tomártela” pase lo que pase. ¡Es importante que tú estés bien! 

Si tomarte un vino por la noche con tu pareja te da felicidad (y a tu pareja también), decidid no encender la tele después de cenar, para poder compartir ese rato. Si lo que quieres es dar un paseo al atardecer, pide que alguien se quede con los niños y ten preparada de antemano una cena que puedas meter en el horno y se haga sola. Si necesitas meditar por las mañanas, pide a tu pareja que se ocupe de los niños mientras tú meditas.

Te pasas el día haciendo cosas para los demás. ¡Pide que los demás hagan cosas por ti! Puede ser tu hijo mayor, tu pareja, tu vecina o tus padres.

Pronto notarás los beneficios. Porque cuidándote tú, cuidas a los demás.

Artículo escrito por Amaya de Miguel es fundadora de la Escuela para Padres online Relájate y educa

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