Sexo tras tener un hijo

Falta de líbido después de ser padres, ¿cómo recuperarla?

Esta es una etapa por la que pasan por motivos físicos y mentales muchas mujeres, pero también un porcentaje alto de hombres, y aunque no hay fórmula mágica para ponerle remedio, fortaleciendo el vínculo de la pareja, descansando lo mejor posible y convirtiendo al tiempo en un aliado, el deseo sexual volverá para quedarse.

Pareja (Foto: depositphotos)
Pareja (Foto: depositphotos)

Que la vida sexual decae después de tener un hijo es algo que todo el mundo da por hecho. Sueños interrumpidos varias veces durante la noche; cansancio extremo acumulado hasta un punto nunca antes conocido por tu cuerpo; en pleno proceso de recuperación física y mental en el caso de la madre, el cual se complica más si está dando el pecho; posible sensación de  inseguridad a cómo reaccionará el cuerpo… Como para tener apetito sexual. Ni siquiera se tiene muchos días del apetito culinario, como para tener ganas de pensar en sexo. La falta de líbido, parcial o absoluta, es algo común y completamente normal después de ser padres, y no es fácil, aunque lo vamos a intentar, generalizar sobre cómo recuperarla.  

La falta de líbido puede convertirse en el causante de un problema donde no debería haberlo siempre y cuando ambos sean conscientes de que esto pasa porque nada como el tiempo para que el río vuelva a su cauce. 

Tiempo y paciencia

Son momentos en el que las emociones están a flor de piel y los cambios hormonales a la orden del día. Y a todo ello se suma un proceso de adaptación para los dos a una rutina completamente distinta como familia y en la que, además, la mujer sufre enormes cambios físicos que necesita asimilar de forma natural, sin agobios añadidos por parte de su pareja. Es muy importante el papel de quien no haya dado a luz en todo este proceso de hecho, y una buena forma de entenderlo es documentarse al respecto. Tampoco hace falta estudiar una tesis porque todos los informes y testimonios de expertos apuntan en la misma dirección: la madre puede tardar más de seis meses después del parto en recuperarse física y emocionalmente. Este estudio publicado del Murdoch Children Reasearch Institute así lo expone. Este horizonte temporal se explica mejor, desde un punto de vista científico, en el caso de las lactantes, porque es a partir del sexto mes -comienza la alimentación complementaria el bebé- cuando la prolactina ya no alcanza valores tan altos, permitiendo que el nivel de estrógenos y testosterona regrese a niveles previos al parto. 

No quiere decir esto que las parejas de quienes hayan dado a luz no puedan ser los que experimenten la ausencia de deseo sexual. De hecho, también es habitual que, en el caso de los hombres, la testosterona disminuya y son muchos los que no consiguen encontrar la motivación sexual que sí experimentaban antes de la paternidad por culpa de factores recurrentes en esta etapa pospaternidad como la fatiga, el estrés o la ausencia de tiempo libre, entre otros. 

Recuperad el tiempo perdido

Por todo ello, además de tener paciencia y mucha empatía para entender las circunstancias concretas que afectan exclusivamente a su relación de pareja y así obrar en consecuencia, es importante dar pequeños pasos de la mano. Sin ninguna prisa y sin tener al sexo en el camino ni siquiera a medio plazo. Es mucho más importante en esta etapa retomar viejas costumbres en pareja para fortalecer ese vínculo que ha quedado ensombrecido por la paternidad, que puede llegar a inundarlo absolutamente todo. Generalmente lo hace en clave positiva, pero tiene tanta fuerza que es capaz de incidir de forma negativa también. 

Cuidar el cuerpo -con descanso siempre que el bebé lo permita- y la mente del otro, no solo la propia, sin ser esto ninguna fórmula matemática, eso sí, son los cimientos sobre los que será más fácil conseguir que el deseo sexual reaparezca tal y como estaba presente antes de ser padres, con el añadido de que encima alimenta la casa un maravilloso ser humano recién nacido. 

Por todo ello, la comunicación constante, encontrar pequeños ratitos en los que cultivar la intimidad por difícil que sea para vosotros, la complicidad y por supuesto la mencionada empatía, esa capacidad de ponerse en la piel y en la cabeza del otro en todo momento, son los ingredientes fundamentales para recuperar el deseo sexual, con el que es importantísimo también no obsesionarse. 

Y si cuando la líbido hace de nuevo acto de presencia el problema pasa a ser de inseguridad, recordad que la actividad sexual es amplia y variada. Imaginación al poder. Nunca es tarde para explorar otros caminos en los que todo conecte. 

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