La importancia de revisarse la vista

La revisión ocular es crucial para retrasar la miopía infantil

Lo mejor que pueden hacer los niños es hacerse una revisión ocular, es fundamental para retrasar o detectar la posible miopía.

La miopía es un problema de visión que afecta a gran parte de la población y cuya incidencia cada vez es mayor en niños y jóvenes. Por eso, que los menores se hagan una revisión ocular es la mejor forma de detectar problemas en la vista y prevenir que sean la antesala de afecciones más graves en el futuro. Además de asegurarse de que no tienen ningún problema visual que pueda entorpecer su aprendizaje.

Que los pequeños se hagan una revisión ocular puede ser una de las mejores ideas para su salud. Según los expertos, se puede hacer incluso ya en la primera semana después de nacer, por lo que no hay edad a la que esperar para revisarse la vista.

De hecho, la primera revisión debería realizarse antes del inicio de la etapa escolar, pues de esta forma los padres se aseguran de que sus hijos ven bien y que ninguna complicación en su vista va a mermar su rendimiento académico, así lo recomienda Elena Rubio, optometrista del Instituto Nacional de Optometría de Madrid.

La miopía en los niños

Uno de los problemas que más se identifican en las revisiones oculares es la miopía, un defecto en la refracción del ojo, que lo que provoca es que las imágenes se enfoquen por delante de la retina, lo que acaba afectando a la visión.

La Organización Mundial de la Salud estima que, de la población occidental, un 30 % la padece, aunque cada vez crece más el porcentaje entre niños y jóvenes (de hecho, en países asiáticos es aún mayor). Además, según un estudio del Instituto de la Visión Brien Holden, si no se actúa de manera eficaz ante este problema, podría llegar al 50 % en 2050.

En este sentido, Francisco Javier Hurtado, oftalmólogo pediátrico de la Clínica Rementería en Madrid, comenta que “es un problema visual que no se puede erradicar; pero que requiere de una detección temprana, un correcto tratamiento y el uso de lentes adecuadas”.

Cuando un peque supera las seis dioptrías se comienza a hablar de miopía magna, y esto puede implicar un mayor riesgo de que aparezcan otras patologías visuales como desprendimiento de retina, glaucoma y cataratas, entre otras.

¿Ha influido la pandemia por coronavirus a aumentar el problema?

La miopía suele comenzar en la infancia e ir a peor según el niño va creciendo (normalmente, su mayor progreso se da entre los 8 y los 12 años). Sin embargo, cada vez se está reconociendo en niños pequeños aún más. Esto es algo que ha empezado a llamar especialmente la atención este pasado año y, pese a que no hay evidencia científica oficial, sí que hay algunas investigaciones que vinculan ambos hechos, la pandemia y la peor visión.

Por ejemplo, según un estudio en Jama, se ha visto un incremento miope de 0,3 dioptrías en menores de entre 6 a 8 años. Y aunque la razón que explica por qué cada vez ocurre a una edad más temprana no es evidente, tal y como asegura el mismo análisis, el ojo de los niños podría tener una mayor sensibilidad a las alteraciones del ambiente.

Lo que está claro es que cuanto antes se revise un niño la vista y se detecten posibles complicaciones en sus ojos, mejor será para su salud y para evitar enfermedades más complejas.

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