Relaciones sexuales

¿Qué hacer si nos pillan 'in fraganti' los niños?

Abren la puerta y ¡zas! nos pilla en plena faena. ¿Cómo podemos actuar para que ni a ellos ni a nosotros nos suponga un trauma?

in fraganti

Cuando un niño pequeño pilla a sus padres en la cama, es preferible no esconderse entre las sábanas y explicarle qué es lo que ha visto. Lo importante es que afrontemos la situación con naturalidad desde el principio.

Si vuestro hijo se presenta como una aparición en vuestro cuarto en plena 'faena' mostraos tranquilos, sin sobresaltos, nerviosismo o enfado, ya que ellos no entienden las conductas y pueden asustarse y entender, equivocadamente, que ocurre algo malo, sobre todo, si son menores de 6 años. Para ellos resulta una escena extraña, y suelen sentirse desorientados: pueden interpretar los gemidos como una exclamación de dolor y las posturas como algo que hace daño; por eso, es importante no alarmarse y actuar con normalidad.

¿Cómo salimos del atolladero? La comunicación en estos casos, coinciden todos los expertos, es básica. A la mañana siguiente, lo ideal es explicadles que lo que presenciaron se debe a que os queréis y que estabais disfrutando. El sexo es algo natural y, aunque íntimo, no podemos transmitir a nuestros hijos  la idea de que estamos haciendo algo malo o vergonzante. Habladle del amor, de los afectos y de la ternura que los adultos se muestran cuando se quieren. Es importante recordad que lo que se dice y cómo se dice es la clave. De ahí que lo perfecto sea relajaos,  transmitidlo con naturalidad y desdramatizar ¡sin sentiros culpables! Ellos solo quieren saber que todo va bien.

También podéis decidle que aunque parezca que os hacéis daño en realidad estáis jugando, riéndoos...y que lo pasáis muy bien juntos. Para muchos es más sencillo ponerle el acento en lo que ‘no ha pasado’, ya que muchas veces los pequeños interpretan el acto sexual como una pelea entre los padres e incluso creen que se hacen daño. 

'¿Y por qué estáis desnudos?', os pregunta el niño. Podéis contestar que en la intimidad de vuestra habitación os gusta 'hacer el amor', un acto que las  parejas hacen con mucho amor y cariño, y que no deben preocuparse por lo que vieron.

poniendo el acento en lo que ‘no ha pasado’, ya que muchas veces los pequeños interpretan el acto sexual como una pelea entre los padres e incluso creen que se hacen daño.

Más vale prevenir que curar

Desde que tienen su propia habitación, tenemos que enseñarles la importancia del respeto al espacio ajeno: la casa está llena de lugares para la familia, pero vuestra habitación debe convertirse en el templo sagrado que no puede ser profanado por nadie.

A muchas personas no les gusta poner un pestillo; sin embargo, no hay nada de malo en tener la tranquilidad de que nadie os va a pillar en un momento de intimidad, sexual o no sexual.

Una vez resuelta la situación, y sin haber caído en la tentación de echaros la culpa mutuamente, no hay mal que por bien no venga. Aprovechad para hablarles del valor de la intimidad: enseñadles a respetar el espacio del otro y a hacer valer el suyo.

¿Y si nos vuelve a pasar?

Para algunas parejas, después de ese pequeño mal trago, les cuesta retomar las relaciones sexuales. Si conseguís sentiros tranquilos al explicadlo, no tendréis problemas para retomar la relación sin pensar en nada más.

Etiquetas: cómo educar hijos, familia, relaciones sexuales

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