Salud sexual

Sequedad vaginal: cómo ponerle remedio

Es una cuestión sanitaria que afecta mayoritariamente a las mujeres en la menopausia, pero también puede aparecer durante el embarazo o al mismo tiempo que la lactancia materna.

Sequedad vaginal (Foto: iStock)
Sequedad vaginal (Foto: iStock)

La salud vaginal es una cuestión fundamental para el bienestar de la mujer, y también uno de esos temas tabú de los que todavía sigue costando hablar en profundidad y con naturalidad. Dentro de todas las complicaciones de la salud vaginal que existen, uno de los más habituales es el de la sequedad vaginal, conocido técnicamente como vaginitis atrófica, “una condición común en las mujeres con menopausia natural o quirúrgica”, como se explica en este interesante artículo publicado por la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia (AEEM). 

Pero no solo se puede producir en mujeres que ya han dejado atrás su edad fértil, sino que también es un problema médico con incidencia durante el embarazo o la lactancia, además de en temporadas donde el nivel de estrés sea muy elevado. Y también puede ocurrir por exceso de higiene en la zona, el uso de ropa interior inadecuada o por una reacción a medicamentos como la píldora anticonceptiva, por ejemplo. Es habitual también que sea un efecto secundario de un tratamiento de quimioterapia o de una operación en la que se hayan extirpado uno o los dos ovarios, según se describe en el artículo anteriormente mencionado.

Síntomas

En cualquiera de los escenarios descritos, la sequedad vaginal supone un deterioro de la calidad de vida de la mujer que la sufre, ya que produce molestias a nivel físico y también condiciona, entre otras cosas, la vida sexual porque puede llegar a producir dolor, quemazón o picor vaginal. También puede estar relacionado con la sequedad vaginal el mal olor en los genitales y puede tener un impacto en el estado anímico de la mujer, en la que el deseo sexual suele descender de forma pronunciada si padece esta patología. 

Tratamientos

Afortunadamente, tal y como indica el artículo sobre salud vaginal de la AEEM, hay diversos tratamientos eficaces contra la sequedad vaginal, por lo que es posible ponerle remedio en caso de que aparezca, por ejemplo, durante la lactancia materna. Lo más importante, antes de iniciar la recuperación, es asumir que el problema existe y respetar el tiempo que el cuerpo necesita para recuperarse. La comunicación con tu pareja, sobre todo, ayudará a que estés más tranquila y puedas dedicarte exclusivamente a solucionar el problema, sin que la parte mental sea una carga. Por eso, si crees que la puedes padecer, debes acudir a un profesional médico para que la diagnostique y puedas comenzar el tratamiento que el médico describa.

“Hay dos opciones de tratamiento para las mujeres con sequedad vaginal: hidratantes/lubricantes y estrógenos tópicos, es decir, aplicados directamente en la vulva y la vagina”, explican los firmantes del artículo publicado por la AEEM, en el que además se advierte que “Todos los tratamientos para la sequedad vaginal actúan de forma temporal”. 

Dentro de los dos tratamientos, los lubricantes y los productos hidratantes se pueden adquirir sin receta médica y no tienen efectos secundarios prácticamente. Además, no llevan en su composición hormonas. Fundamentalmente sirven para mejorar las relaciones sexuales al disminuir la sequedad vaginal, pero, ¡cuidado!, no son los lubricantes habituales cuando pensamos en sexo y este tipo de productos. En cambio, los estrógenos sí deben ser recetados por un profesional médico. Es un tratamiento más eficaz según los expertos pero también hay algunos efectos secundarios. Son menos si se administran vía vaginal que vía oral, las dos alternativas que existen en la actualidad según el artículo científico “Salud vaginal” de la AEEM.

Al mismo tiempo que el tratamiento, es recomendable mantener en forma el suelo pélvico porque afecta a la salud vaginal de forma positiva en todos los niveles, y también es aconsejable utilizar el sexo para combatir la sequedad vaginal siempre y cuando, gracias al tratamiento de alguna de las dos formas anteriores, no duela y la mujer marque la pauta para sentirse cómoda. “La actividad sexual (incluida la masturbación) puede ayudar a los tejidos vaginales, manteniéndolos suaves y con más elasticidad”, explica el extenso documento científico, muy completo y didáctico, sobre el que hemos aprendido todo lo que debemos saber sobre la sequedad vaginal.

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