A propósito del Día del Padre

Ser padre es un aprendizaje continuo y sin fin

Adrián Cordellat, autor del blog UnPapáEnPrácticas.com, nos aporta una interesante reflexión sobre la paternidad, ahora que estamos cerca del Día del Padre.

Hace ya más de cuatro años, cuando inauguré mi blog de paternidad y aún me faltaban unos meses para ser padre, escribí en un post una frase que acabó convertida en seña de identidad de mi bitácora y que en cierto modo sirve de explicación al nombre de la misma, Un papá en prácticas: “ser padre es un aprendizaje continuo y sin fin, una eterna plaza de becario mal remunerada pero enormemente satisfactoria”.

Visto con perspectiva, me resulta fascinante mi lucidez. Se nota que dormía ocho horas cada noche. Y no como ahora, tras cuatro años, dos niños, y cientos de noches que, sin ser ni por asomo tan infernales como las que pasa la mamá jefa, están llenas de interrupciones, despertares y posturas más propias del contorsionismo. Y así no hay quien reflexione con criterio.

Hoy mi hija mayor tiene casi cuatro años y medio y mi hijo pequeño 16 meses. Llegados a este punto puedo confirmar que sí, que Un papá en prácticas fue una elección muy apropiada para el nombre de un blog de paternidad. Porque la paternidad, amigos, no deja de ser eso: estar siempre en prácticas, ser un becario de la vida permanente, mal pagado (qué pocas ayudas institucionales hay a la paternidad y la conciliación), pero con una responsabilidad, eso sí, que ni por asomo tenía cuando, por ejemplo, era becario en la agencia EFE y ser padre era una idea tan remota que ni siquiera entraba en mis planes.

El poder de la satisfacción

Hay una cita que se atribuye al presidente norteamericano Franklin D. Roosevelt, aunque quien la popularizó y la acercó a las masas fue el Tío Ben, personaje de los cómics de Spiderman: “un gran poder conlleva una gran responsabilidad”.

Y a los padres nos pasa un poco eso. Tenemos un gran poder, el mayor de todos: la satisfacción que da ver crecer a nuestros hijos, observarlos evolucionar cada día, sentir un amor que jamás pensamos que pudiese existir.

Pero eso poder, claro, está asociado a una gran responsabilidad, probablemente la responsabilidad más grande que tengamos en nuestras vidas, una responsabilidad que enlaza de nuevo con nuestra condición de becarios, porque necesariamente pasa por aprender cada día, por mejorar cada día, por enmendar nuestros errores, por pedir perdón (una y mil veces), por levantarnos después de tropezar (una y mil veces), por estar con los ojos abiertos, dispuestos a empaparnos de las novedades que traen aparejadas cada una de las etapas del crecimiento de nuestros hijos.

Por eso los padres siempre estamos en prácticas, porque las necesidades de nuestros hijos, desde el minuto uno, van cambiando a diario; y nosotros tenemos que cambiar con ellas, adaptarnos a cada nueva circunstancia para poder acompañarles por el camino, para poder guiarles. Así que uno nunca (¡nunca!) deja de aprender desde el momento en que se convierte en padre. Y eso, pensándolo bien, también es un gran poder.

Entrevista a Adrián Cordellat desde los estudios de OndaCero

Escrito por Adrián Cordellat es autor del blog unpapaenpracticas.com. Periodista, padre de una niña de 4 años y un niño de 16 meses, tiene 33 años y es valenciano. Desde 2012 vive en Madrid, donde ejerce de padre y de periodista.

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