Entrevista

Valérie Tasso: ''La rutina es casi siempre un logro, una victoria que la pareja ha sabido conquistar estabilizando su relación''

Hablamos con la escritora, sexóloga e investigadora Valérie Tasso con motivo de la publicación de su último libro, ‘La ciencia del sexo’: una lectura pedagógica y que responde a muchas cuestiones sobre sexo que están en el aire hoy en día.

Valérie Tasso es una escritora, sexóloga, conferenciante en universidades y colaboradora en medios de comunicación. Acaba de publicar su nuevo libro ‘La ciencia del sexo’ (editorial Pinolia) en el que trata de desmontar mitos y tabúes alrededor del universo sexual del ser humano. 

Ser Padres: ¿Cuál era tu objetivo al escribir este libro?

Valerie Tasso: Recuerdo en la película de Sorrentino, “La gran belleza”, la escena de la entrevista que el curtido Jep Gambardella le hace a la artista multidisplinaria “Tania Concept” tras que esta se descalabrase frente a un muro de sillería en su particular “performance”. Al principio ella lo quiere epatar con estrategias de diva extravagante, pero el periodista que se las sabe todas le pregunta, “¿Usted qué lee?” a lo que ella le responde con seguridad que no tiene porqué leer nada pues vive de “vibraciones”. Inmediatamente Gambardella se interesa por lo que ella pueda entender por “vibración”, a lo que ella responde una y otra vez de manera agresiva con evasivas y sandeces. Cuando insiste por enésima vez en saber qué carajos es eso de una “vibración”, ella se ofrece a hablarle de no sé qué historia personal, a lo que el periodista se niega tajante; “¡Nooo, yo solo quiero saber qué es eso de una “vibración”...!”. El hecho de nuestra condición sexuada está plagado de personajes como Tania Concept que se dedican, algunos con gran predicamento y éxito de audiencia, a no se sabe qué pero se pasan el día hablando de no se sabe qué. A mí, como al personaje de Sorrentino, me despierta una enorme curiosidad cuando los leo o los escucho el saber qué entenderán ellos por cuestiones como “sexo”, “sexualidad”, “amor”, “pornografía”, “deseo sexual”…. Y toda una serie de “vibraciones”. Con lo que el objetivo de estos artículos no es tanto el responder de una manera taxativa y de cierre a cuestiones que exigen tanto talento, como al menos intentar decir de qué no trata lo que se trata.

 

SP: ¿Cuál es el papel del sexo en el enamoramiento y en el amor?

VT: En el enamoramiento, el interactuar sexualmente con el otro es capital y obsesivo; queremos conocer al otro de cabo a rabo. Por eso, los enamorados suelen ser muy pesados con eso del “¿qué piensas?” y de querer saber hasta los mínimos detalles de la vida del otro, buscan de él la completa transparencia a la que hacíamos referencia antes, y el sexo es una forma normalmente muy honesta y muy eficaz (incluso en un plano meramente bioquímico) de analizar al otro. Con el amor, la cosa cambia; el otro ya es un “conocido” y alguien que nos ha convencido, con lo que ese “husmear” continuamente pierde razón de ser, lo que conlleva una menor apetencia sexual, menos pasión en los encuentros, etcétera, etcétera. Es en el tránsito entre un estado y otro, entre el ver y el comprender, cuando empieza la empanada de confundir el deseo, la frecuencia de las interacciones o su intensidad con el índice de amor que el otro siente por mí. Y eso produce muchos problemas reales y ficticios en la asociación pareja, porque casi nunca piensan; “practicamos menos sexo, eso es señal de que ya nos amamos” sino que, irremediablemente, pensamos; “practicamos menos sexo, eso es señal de que ya no nos amamos”. Por mi experiencia de años como terapeuta, la mayoría de las veces, lo que sucede es lo primero y no lo segundo, pero el problema de lo segundo es que además de que suele ser una falsa percepción es una percepción performativa, es decir, produce lo que tememos que se produzca. Creyendo que el otro pierde interés, convertimos ese presunto desinterés en nuestro destino. La caída de las frecuencias y las intensidades en las interacciones sexuales en una pareja de largo trayecto suele indicar que hay que empezar a construir la Catedral, no que la choza se derrumba, pero claro, aquí, y por factores que señalábamos antes, hay muchos que prefieren pensar en el reemplazo, en la sustitución, en un nuevo re-enamoramiento y en la euforia (que no felicidad) que produce éste. Empiezan a pensar que el cárter pierde aceite y que es mejor cambiar de coche que estudiar mecánica.

SP: Dices que son malos tiempos para el amor romántico, ¿eso es bueno o es malo? ¿Cómo crees que afecta el mito o concepto del amor romántico a las relaciones de pareja?

VT: No es que sea bueno ni malo, es que se está produciendo un cambio de paradigma sobre el amor y, en general, sobre las relaciones entre los sexos, más adaptado al marco ideológico que nos domina. En el amor romántico había cuestiones que convendría, a mi juicio, recuperar o sostener y otras que deberíamos desechar para siempre.

 

SP: ¿A qué edad deberían empezar los niños a recibir educación sexual?

VT: Pues en cuanto toman conciencia de su condición sexuada, y eso se produce muchísimo antes de lo que queremos creer. Lo que sucede es que nos creemos que el “sexo” es lo que los adultos hacemos con el “sexo” y eso es como no querer enseñar a hablar a un niño, no vaya a ser que suelte tacos o diga tonterías. Eso nos lleva a la estupidez de confundir educación sexual con prevención sexual y claro, nos parece una aberración el enseñarle a un niño de cinco años a ponerse un preservativo, pero es que al niño de cinco años no hay que enseñarle a ponerse un condón porque su incipiente sexualidad no tiene absolutamente nada que ver con la nuestra y la educación sexual es una educación de los afectos no de los genitales. Seguimos viendo el sexo como un problema de primera magnitud y nunca como lo que es; un valor para el despliegue y la potenciación del individuo. A los niños, lo he dicho ya en alguna ocasión, de lo primero que habría que protegerles el del terror, y por lo tanto de la concepción, que tenemos los adultos del sexo.

 

SP: ¿Cómo crees que influye el consumo de pornografía en la relación de pareja? ¿Y cómo influye el consumo temprano de pornografía en los adolescentes a su creación del concepto de sexo y de pareja?

VT: El porno no es una escuela de educación sexual, es una ficción destinada al público adulto. No acabo de ver el por qué se insiste tanto en que los comportamientos allí expuestos pueden ser mimetizados por adolescentes y no nos preocupamos de que imiten prácticas expuestas en representaciones destinadas a ellos mismos en los que tienen que matar a “enemigos”. El problema estriba en que como ellos no reciben una adecuada educación sexual sobre los valores y los afectos derivados de su condición sexuada (tampoco parece que vayan a tener ya conocimientos de filosofía, por ejemplo) impartida por parte de profesionales, pues quizá tienen que “buscarse la vida” con estas serializadas, procedimentales e hiperbólicas escenificaciones coitales, es decir, que probablemente la causa de la inquietud debería residir más en por qué nos despreocupamos de ellos en esta materia que no sobre el porqué puedan tender a imitar al Capitán América en su noche de bodas.

SP: En el libro hablas sobre la prostitución. ¿Cómo crees que hay que abordar este tema con los niños? ¿Cómo educarías a un niño al respecto?

VT: Pues como lo haría como con cualquier otro tema en general; intentando explicarle lo que significa, exponiéndole los matices que nunca se ven en las exposiciones imperantes de brocha gorda y confiando en su buena sesera y condición. Es decir, no tratándolo como un imbécil por más que a los demás, en este y otros mil asuntos, nos tomen por eso.

 

SP: Trabajo, rutina, crianza, conciliación...el estrés diario y las responsabilidades dificultan encontrar tiempo en pareja. ¿Qué se puede hacer para mantener la chispa o el lazo afectivo?

VT: Una pareja es una obra de ingeniería social equivalente en complejidad a lo que es en ingeniería civil el Canal de Suez, pero con una diferencia: mientras este se apoya en unos procedimientos de antemano muy bien determinados de actuación, en la pareja esos procedimientos, trucos y protocolos no existen. Solo tenemos una premisa ética muy vaga que hace referencia a que el otro que conforma contigo esa asociación afectiva debe ser tratado con consideración. A partir de ahí, todo es plástico, dinámico, improvisación y lo que todavía lo hace más exigente; es único, no hay referencia ni precedente que valga. Una pareja es una filigrana, no tiene nada de “natural” en el sentido de que no se realiza y se despliega por sí misma como lo puede hacer el crecimiento del cabello sino que exige una continuada y exigente elaboración en la cultura de compartir existencia con el otro. Mientras en la construcción de un puente, un edificio o un túnel tienes toda una experiencia técnica precedente que te sirve de partida, en la pareja de nada sirve que antes que ellos haya habido millones de parejas que se hayan construido para que podamos utilizar algún tipo de mecánica procedimental adquirida. Quien crea eso (asesores de parejas principalmente) se equivocan. Lo que experimentan, padecen y crean los miembros es exclusivo; lo que salvó a una pareja del derrumbe puede derrumbar a otra. Así, cuando en un articulito puedes leer cosas como “Tips para mantener la llama en la pareja” o “Trucos para que el amor no decaiga”, eso es simplemente un reclamo sin ninguna base operativa real que lo que pretende es que compres o leas la revista, pues todo lo más que dicen son cuestiones elementales que todos, por el más primario sentido común, sabemos (si a tu pareja le duele la cabeza no le des en el cráneo con un martillo). Por eso, el trabajo de los terapeutas que nos enfrentamos a la particular problemática de esa unión es siempre fascinante y de una enorme exigencia y se fundamenta de partida en algo muy concreto; tu función no es que sigan juntos o que se separen, tu trabajo es que entiendan lo suficiente como para que ellos decidan si quieren seguir juntos o separarse. Intentar no empeorar la situación es nuestro punto de arranque.

 

SP: El sexo en parejas de larga duración: ¿cómo evitar caer en la monotonía o en la desgana?

VT: Nuevamente y como te apuntaba antes; aquí no hay truquitos, consejos o recetas que valgan. Solo un trabajo duro, sostenido y con talento por parte del terapeuta y de las unidades de atención; los dos miembros de la pareja por separado y un tercer elemento, la propia unidad afectiva. De todas formas, te diré algo sobre la rutina en una pareja de largo recorrido; entendemos la rutina como una maldición (como una especie de perversa zona de confort) cuando, en realidad, la rutina es casi siempre un logro, una victoria que la pareja ha sabido conquistar estabilizando su relación.

foto firma

Cristina Cantudo

Soy periodista y mi pasión es comunicar, conectar con la gente y convertir en palabras las ideas. Soy amante de la lectura, la poesía, me encanta viajar, descubrir y aprender. Intentaré compartir con vosotros todo lo que me resulte interesante y emocionante.

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