Psicología

¿Te pones nervioso fácilmente?

Nadie debería permitirse dar rienda suelta a sus ataques de ira. Cuando se vive con niños hay que saber hacer acopio de buen carácter y sentido del humor . De lo contrario, viviremos siempre al borde del infarto.

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te pones nervioso

1/6 El cartero está en la puerta esperando a que le firmes un certificado. En ese momento, suena el teléfono y, al ir a cogerlo, ves que tu hija está pintando en la moqueta con un pintalabios... ¿Cómo te enfrentas a situaciones como esta?

2/6 Según parece, tu vecino está montando algún mueble, porque lleva más de media hora dando golpes sin parar. ¿Qué haces?

dolor de cabeza o trastornos circulatorios

3/6 ¿Con qué frecuencia padeces molestias como dolor de cabeza o trastornos circulatorios?

4/6 En el trabajo te hacen una oferta sensacional. Pero eso supondría trabajar en una oficina con muchos otros compañeros. ¿Qué decides?

¿Te pones nervioso fácilmente?

5/6 ¿Con qué frecuencia procuras sobreponerte a tu estrés diario haciendo cosas como practicar deporte, dar largos paseos o sumergirte en ejercicios de relajación?

Hay gente prudente que mira la vida con recel

6/6 Hay gente prudente que mira la vida con recelo y gente confiada que lo ve todo con las gafas de color de rosa, ¿cuál es tu filosofía?

Pierdes los estribos con frecuencia

Pierdes los estribos con frecuencia

Seguramente lo sabes: te irritas con facilidad. No debes sentirte culpable, ya que, en gran parte, es cosa de los genes. Procura no estresarte; date un respiro de vez en cuando. A lo mejor es tu perfeccionismo lo que te irrita tanto. ¡Olvida la idea de tener una casa de revista! Los niños son el caos personificado. En lugar de desesperarte, tómalo con humor. Las circunstancias no cambiarán, pero sí tu estado de ánimo.

A veces se te funden los cables

A veces se te funden los cables

Eres una persona pacífica. Mientras puedas descansar lo suficiente, es difícil que los niños te saquen de tus casillas. Incluso puedes reírte al ver su cara untada de crema de zapato. Pero ¡ojo!, las cosas cambian cuando estás estresado. Si notas que te estás poniendo a cien, sal de la habitación y respira hondo. Piensa en tres características de tu hijo que admiras. Después, vuelve y afronta la situación.

Tienes los nervios de acero

Tienes los nervios de acero

Incluso en el caos más tremendo consigues mantener la calma. Tú sabes mejor que nadie que las apariencias engañan y la procesión va por dentro. Tu autocontrol es realmente admirable, pero, a veces, una fuerte tormenta limpia el ambiente. Todo tiene un límite y hay que hacérselo saber a los niños.