Orden en casa

3 consejos para que tus hijos aprendan a ser ordenados

La llegada de los hijos pone la casa patas arriba. Literalmente. Para empezar a recuperar el orden sigue estos prácticos consejos.

orden en casa
Fuente: Canva

Unos cuantos juguetes adornando la alfombra del salón, un brick de zumo goteando encima de la mesa, restos de chucherías entre los cojines del sofá, un par de toallas mojadas en el suelo del cuarto de baño, por no hablar del caos que reina en su propia habitación… No cabe duda de que el desorden caracteriza la mayoría de viviendas en las que habitan niños.  Por las prisas, porque piensan que son todavía muy pequeños o simplemente para evitar un posible conflicto, muchas veces, los padres van detrás de los hijos recogiendo el rastro que estos van dejando por donde pisan. Sin embargo, cuanto antes se empiece a educar en la responsabilidad, antes crearán el hábito de ser ordenados, algo que será muy beneficioso para ellos.

El orden no es solo un objetivo para el bienestar del hogar, sino también una forma de ayudarles a ser organizados con sus cosas, su tiempo y sus ideas. Otorgarle a cada objeto un lugar determinado le permitirá encontrarlo en muy poco tiempo y además le habrá enseñado a categorizar y a establecer un sistema de clasificación para mantener esa estructura. No se nace siendo ordenado, adquirir esta rutina tiene un proceso de aprendizaje y desde que los niños son muy pequeños son capaces de ir descubriendo poco a poco la importancia que tiene el orden en su día a día gracias a estos consejos:

1. Asignar tareas muy concretas 


Lo que los adultos perciben como orden puede no tener nada que ver con lo que significa para los niños. Precisar en qué consiste la tarea que se pretende realizar va a ayudar a los más pequeños a entender qué se espera que hagan. Es mucho mejor enumerar uno a uno los objetos que deben recoger y dónde deben colocarlos, pedir que estiren la alfombra o coloquen los cojines de su cama, que simplemente pedirles que ordenen la habitación. Además, si encuentran todas las tareas escritas en un lugar visible para ellos, será más probable que puedan realizarlas sin olvidar ninguna.


2. Crear un sistema lógico y no arbitrario


Establecer un sistema de clasificación no solo les ayudará a mantener el orden en su habitación y en otras estancias, sino que le permitirá desarrollar una mente organizada y práctica. Los juguetes deben agruparse en un cajón concreto, la ropa debe colocarse en el armario en función del uso que se le dé, los libros en la estantería, los lápices en el estuche, los peluches en un cesto… Los niños deben encontrar sentido al orden y tener acceso a todo lo que necesiten de forma rápida, es decir, deben utilizarlo a su favor. 


3. Dar ejemplo en el hogar


Es cierto que el orden tiene que tener un mínimo de flexibilidad. No se puede vivir por y para él. Pero al fin y al cabo los niños aprenden mediante la imitación de lo que observan, por lo que si ven un montón de platos sin fregar en la pila, trastos en mitad del salón, la alfombrilla de la ducha mojada en el suelo del baño, un montón de ropa sucia en una esquina… no aprenderán a ser ordenados. Hay que tratar de cumplir con lo mismo que se les exige a ellos. Crear un juego y una rutina en lo que respecta al orden ayudará a que los más pequeños se involucren en las tareas del hogar.

 

 

Laura Mora

Laura Mora

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