Torbellinos de hiperactividad

7 tips para gestionar un niño hiperativo durante un viaje

Las vacaciones son época de viajes y miles de familias ponen rumbo a unos días de desconexión, tan merecido. ¿Cómo viajar con niño hiperactivo y no morir en el intento?

Exceso de energía requiere de exceso de estrategia. Hay pautas para viajar con niños hiperactivos y salir airoso y se llama organización. Canalizando la energía de tu hijo a través de una buena planificación, conseguirás mayor paz y tranquilidad y el viaje soñado que tanto anhelas. “Tener un hijo con TDAH no tiene por qué ser un problema a la hora de viajar si sabes cómo afrontarlo. Padres que disfruten de su hijo y lo acepten sin compararse con el resto lograrán aprovechar más y ser más felices. Tu viaje no va a ser como el de otra familia, quizás es mejor, es importante aceptar a tu hijo y apreciar que la diferencia no tiene por qué ser mala”, asegura la psicóloga Nuria García Alonso, directora de Ayudarte Estudio de Psicología.

Menos etiquetas

Es muy frecuente la sobresaturación de etiquetas en los niños, “mi hijo es superdotado”, “mi hijo es hiperactivo”, “mi hijo es…”. Las etiquetas no deberían de ser una barrera para vivir con normalidad. Los padres con hijos con TDAH viven con agobio porque su hijo sea un niño más movido de lo normal, ya que tendrán que vigilarlos más, pues continuamente querrán tocar y verlo todo. Sin embargo, esto no les debería privar de hacer cosas ni de descubrir mundo. “Las etiquetas pueden hacer mucho daño y generar un efecto negativo en nuestros hijos, antes de crear una teoría infórmate con profesionales, que detecten si tu hijo tiene algún tipo de trastorno y de ser así, no dudes en trabajar por solucionarlo”, explica Nuria García Alonso, psicóloga infantojuvenil y fundadora de Ayudarte Estudio de Psicología.

Etiquetas y superficialidad aparte, existen niños que de verdad tienen un trastorno y padres que necesitan de forma desesperada una solución. Es el caso del llamado Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH). Niños que no pueden quedarse quietos y agotan la energía de los padres. Padres cansados, cuya chispa se apaga y se quedan sin ganas ni fuerza para afrontar nuevas actividades. “Este tema se agrava cuando están próximas las vacaciones y, con ganas desesperadas quieres que la ilusión por viajar durante unos días no se vea truncada por el huracán de energía de tu hijo”, reflexiona la experta, que trabaja a diario con niños con este trastorno.

Antícipate

Viajes largos donde el cinturón debe y tiene que quedarse en su sitio, filas interminables con lloros y gritos como banda sonora o el miedo a que os echen del museo al que tantas ganas tienes de visitar. “Estos pensamientos previos se convierten en un muro que frena que los padres disfruten, de verdad, de esa escapada. Se anticipan y suelen ponerse en lo peor. Por eso la ilusión por el viaje en familia no se debe truncar por miedos o al modificar la rutina cotidiana de un niño. Es importante organizar el viaje teniendo presente que cada niño requerirá de actividades que ayuden a evitar su aburrimiento, y por consiguiente una mala actitud”, afirma la psicóloga.

García continúa explicando “que los padres se adelanten a las largas horas en coche y a los espacios muertos, que preparen minijuegos educativos o cualquier otra actividad como por ejemplo, jugar con un simple lápiz y papel. Los niños con TDAH van a querer estar cambiando continuamente de actividad, así que alternarlas puede ser una buena idea. Quizás de primeras no se te ocurra nada pero sería genial poder tener una lista con varias de ellas e incluso compartirlas con todos los miembros de la familia y así no dejar mucho a la improvisación o a que él se entretenga"

7 consejos para viajar con niños hiperactivos y disfrutar del viaje

En las mentes de los padres en los previos de las vacaciones escolares empiezan a dibujarse y organizarse mil planes de desconexión, actividades al aire libre y viajes a ciudades, playas, paisajes soñados. Sin embargo, una tormenta empieza a enturbiar la claridad de esos planes, comienzas a acordarte del pequeño remolino de energía que tienen por hijo y no saben cómo van a gestionar ese viaje en el que la rutina, esa gran amiga de la tranquilidad, se esfuma y les deja solos ante la adversidad. 

Sin embargo, viajar con un niño con TDAH no tiene por qué vivirse como un problema o con estrés, sino que puede ser una experiencia maravillosa. Para la psicóloga infantojuvenil, Nuria García Alonso, existen una serie de pautas para disfrutar de esa escapada en familia. 

1. Planificación: aquí radicará el éxito de la contienda. Es de vital importancia organizar el viaje para poder mantener los nervios y la energía de tu hijo a raya. Para ello, lo mejor es crear un planning donde organices día por día qué hacer, así como horarios de comidas, de descanso y de actividades. Importante: tener un plan B por si algún día cualquier acontecimiento inesperado impida realizar lo planeado. 

2. Cierta rutina: Al viajar, la rutina no tiene porqué quedarse entre las paredes de tu casa. La clave para viajar con un niño que tenga TDAH será seguir manteniendo, en la posibilidad que se pueda, la rutina de actividades, comidas y sueño. Romper con ella solo traerá situaciones incómodas, niños inquietos y padres desesperados. 

Pero la rutina, al igual que los viajes, debe ser flexible: hay muchas cosas que se pueden mantener más o menos igual, quizás no el horario pero sí el hecho de poder leerle un cuento antes de dormir. Será este tipo de acciones las que den seguridad al pequeño. 

3. Normativas y reglas: los padres deberán recordar a los niños que las vacaciones no son sinónimo de rebeldía y de hacer lo que quieran. Su actitud debe ir acorde a las normas de conductas prefijadas por los mayores, tal y como hacen en su día a día normal. Deben hacer ver a los pequeños que una buena actitud les traerá recompensas satisfactorias, explicándoles que ello beneficiará al desarrollo del viaje. 

Es importante hacerles comprender por qué deben de actuar de una manera u otra y los beneficios que ello puede traer. Asimismo, las explicaciones deben ser breves, nada de monólogos porque al segundo serán olvidados. Ellos aprenderán con hechos y con elogios cuando lo hagan bien. 

Es mejor que se comporten como lo harían en su casa sin olvidar que hay veces que los primeros que rompen esas normas son los propios adultos y lo que un día es una excepción después será más difícil de modificar. Así que tanto el niño como los padres deben tratar de respetarlas. 

4. Descanso: El descanso no solo será cosa de niños, los padres también han de cumplir con los horarios para ir acordes y en armonía con sus pequeños. La falta de éste puede generar apatía, falta de paciencia y la aparición del mayor de los enemigos vacacionales, el estrés. 

5. Todos a una: Organizar actividades lúdicas y actividades educativas durante el viaje. La participación de todos los miembros de la familia en ellas hará que el resultado sea de mayor calidad. 

Las actividades serán una forma ideal de canalizar la energía de los pequeños, para minimizar sus nervios, motivándolos a tener una buena actitud. A veces, incluso será interesante apuntarlo a una actividad puntual que haya surgido de forma imprevista, pues beneficiará a los padres dándoles un respiro si están muy estresados. De esa forma ellos se divierten y los padres no se saturan demasiado. 

6. Deporte: Excursiones, partidos de fútbol o cualquier otra actividad deportiva que requieran movimiento ayudarán al pequeño y será una idea fantástica para conseguir mermar el torbellino de energía concentrado en tan pocos centímetros. 

7. Equilibrio: Viajar en grupo será una buena opción de cara a estas vacaciones porque así el pequeño podrá tener alguien con quien jugar. 


Recuerda: el apoyo familiar será vital para que tu hijo con TDAH se sienta comprendido y motivado a actuar bien. El cariño, junto con una buena educación, serán piezas imprescindibles a la hora de ir encajando, poco a poco, el puzzle de emociones y energía que forman la personalidad del pequeño.

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