Aprender a relajarse

Actividades para iniciar a los niños en la meditación

Enseñar a nuestros hijos a meditar puede ser de gran ayuda para la gestión de sus emociones. Además, les ayudará a relajarse y encontrar un equilibrio que, si aprenden a aplicar en distintas facetas de la vida, les será de gran utilidad ahora y en el futuro.

Niña meditando
Niña meditando (Foto: iStock)

Aprender a gestionar nuestras emociones es algo a lo que no suele prestarse la atención que merece en la infancia. Tan importante -o incluso más- es estar formado en lengua, historia, matemáticas o idiomas como tener el conocimiento adecuado sobre lo que está sucediendo en nuestra mente para así poder enfrentarnos a nuestros temores con determinación. Los niños necesitan que les demos las herramientas necesarias para poder tener ese control de las emociones básicas y hay muchas formas de hacérselas llegar. Una de ellas es a través de distintos juegos y actividades que puedan poner en marcha fácilmente, otra puede ser la lectura gracias a obras como El monstruo de colores que merecen un espacio de honor en la biblioteca de cualquier familia que quiere facilitar el aprendizaje de sus hijos en este campo; y otra de ellas es la meditación.

La práctica de la meditación y el mindfulness puede ayudar a los peques de la casa a ser más conscientes de sus sentimientos y a encontrar esa calma que muchas veces les cuesta adquirir, y por ello está recomendado la incorporación de esta actividad en su rutina. Belén Colomina, psicóloga y colaboradora de la App de meditación Petit BamBou, explica que se trata de una “habilidad que te permite la regulación emocional, encontrar el equilibrio. Conectarte con la potencialidad de sentirte vivo en cada instante”, que hay que entrenar mediante la práctica diaria para que ayude a los niños en su crecimiento.

meditacion
Meditación (Foto: depositphotos)

La pregunta que te habrá venido ahora a la cabeza está clara, ¿cómo conseguir que empiecen a hacerlo? Iniciar a los niños en la meditación es más sencillo de lo que puede parecer a priori, solo es cuestión de proponerles las actividades que les resulten atractivas para hacerlo.

Puedes recurrir a apps como Petit BamBou o a movimientos creados a través de las redes como #Meditaencasa para que den sus primeros pasos participando en sesiones de diversa índole pero, como lo más probable es que la primera vez no se involucren demasiado o ni siquiera entiendan muy bien qué están haciendo, lo más recomendable es que se inicien a través del juego

El juego del baño

La creatividad será nuestra gran aliada a la hora de conseguir que los pequeños entren en la dinámica de relax que se busca. Para ello, haz que estén cómodos. Pon música suave, siéntate con ellos en el suelo e imagina que en el medio de la sala hay un barreño con agua, una esponja y jabón. Propón que haga el ejercicio de ir hasta ahí, simular que se enjabona el cuerpo, te lo enjabona a ti, os aclaráis con agua y finalmente os tumbáis en el suelo para imaginar con los ojos cerrados que os estáis secando al sol.

Haz que respire hondo y sienta cómo va cambiando la respiración para, unos minutos después, abrir los ojos, incorporaros de nuevo y tensar brazos y piernas hasta que estéis perfectamente estirados. 

El espagueti

Otra actividad que puedes hacer para que tome conciencia de su cuerpo y aprenda a meditar es la de hacerle creer que es un espagueti en que puede estar crudo o cocido. El juego es tan sencillo como hacer que se coloque de pie y hacer que estire y ponga en tensión todo lo que pueda sus músculos aguantando unos segundos, para después notar la diferencia del cuerpo cuando todo está relajado y blando. 

La ranita

Por último, el ejercicio más fácil de todos para ayudar a los niños a concentrarse en su respiración es sentarles en posición ranita. Cuéntales que este animal pasa mucho tiempo sentado y quieto observando todo lo que ocurre a su alrededor. La rana está quieta, tranquila y tan solo respirando como deben estar ellos cuando están nerviosos, enfadados o simplemente necesitan calmarse. Haz que coloquen sus manos sobre su vientre y el pecho para observar cómo varía su respiración e intenta que no se desconcentren demasiado.

Continúa leyendo