Lectura

Audiolibros vs. papel: formatos compatibles para no perder el hábito de lectura

Abril es el mes de la lectura, pues acoge la celebración del Día Internacional del Libro (23 de abril).

Una excusa perfecta para hablar de todas esas historias encerradas en papel que esperan ansiosas a que alguien las lea, y de recordar los innumerables beneficios que el hábito de la lectura tiene para las personas de todas las edades, pero sobre todo para los niños y su desarrollo.

Audiolibros vs. papel
Foto: Istock

Se ha comentado en infinidad de ocasiones ya que podemos inculcarles el amor por los libros desde que nacen. Si leemos en voz alta a nuestro bebé no podrá comprender la historia, pero sí responderá a la cadencia de nuestra voz, y esto es algo que sienta las bases del habla, y posteriormente de la escritura. Y conforme vayan creciendo encontrarán en los libros diversión, aprendizaje, inspiración, vocabulario y una comprensión más profunda del mundo y de las personas que lo integran.

Pero lo cierto es que hoy día los libros tienen un serio competidor, de gran atractivo, contra el que luchar: la tecnología. Está comprobado que los niños cada vez leen menos. A los padres nos cuesta cada vez más convencerles de coger un libro en lugar de la consola, y en los colegios ya están notando mayores dificultades en la capacidad de comprensión lectora, así como de expresión oral y escrita.

En este contexto, la irrupción de los audiolibros, una alternativa que combina la magia de la literatura y el atractivo de la tecnología, puede ser una llama de esperanza. No se trata de elegir entre este formato o el tradicional, sino de buscar los beneficios de ambos y utilizar uno u otro en función del momento, las necesidades y los gustos de nuestros hijos.

Los niños necesitan leer en un soporte, físico o digital, para aprender a decodificar las palabras, y con un audiolibro no podrían adquirir esta habilidad, clave para el proceso de aprendizaje de la lectura. Pero los audiolibros les dan la oportunidad de escuchar la pronunciación correcta, la entonación y las voces de los personajes, desarrollando habilidades de escucha, pronunciación y fluidez.

Por tanto, ambos formatos son complementarios y, juntos, pueden resultar muy enriquecedores. Asimismo, ambos métodos tienen ventajas comunes como el desarrollo del vocabulario, del pensamiento crítico y la capacidad de análisis, el desarrollo en la adquisición del lenguaje o el aumento de la empatía y la comprensión de las emociones.

El valor del sonido

El poder del sonido en su conjunto, como la voz, la música, los efectos sonoros, incluso el ruido, es innegable a largo plazo. Crea una experiencia más holística e inmersiva para la persona que lo escucha y ayuda a desarrollar una percepción y un reconocimiento más profundos de los sonidos del mundo real. Sin embargo, no todo el mundo puede percibir la información sonora. La mayoría de la población es visual, y recibe la información por esta vía: necesita verla primero, y solo el 30% acumula su aprendizaje a través del audio. Por eso es importante observar a qué tipo de información es receptivo el niño para ofrecerle lo que mejor le va.

Además, los audiolibros tienen algunas ventajas adicionales. Por ejemplo, a menudo, cuando los niños están aprendiendo a leer, se sienten desmotivados porque el proceso de descodificación es engorroso y complicado, lo que puede restarle placer a la historia, los personajes y la narración. Por eso, es bueno permitirles que disfruten escuchando cuentos sin ninguna obligación, ya que esto puede fomentar su afición por la narrativa y su imaginación, lo que a su vez desarrolla empatía, habilidades sociales, etc.

Ventajas de los audiolibros
Foto: Istock

Por otro lado, algunos niños tienen una buena comprensión del mundo y un buen nivel de madurez, pero sin embargo están limitados por su capacidad de lectura y, por lo tanto, no pueden acceder a estas ideas y asuntos a través de la lectura, algo que sí podrían conseguir con un audiolibro. Y hay que admitir que, en determinadas circunstancias, escuchar un libro puede ser más práctico que leerlo, como en el coche o el autobús, donde la lectura puede provocar mareo, o simplemente porque queremos que nuestros hijos descansen la vista.

Pero los audiolibros también tienen sus inconvenientes. Por ejemplo, en ocasiones pueden ir demasiado rápido, y no permiten la opción de volver hacia atrás, algo que sí podemos hacer con los libros en papel, y que facilita una comprensión más profunda de la historia (según algunos estudios, entre el 10% y el 15% de la lectura es regresiva; es decir, se relee). Además, a menudo estas historias sonoras se escuchan mientras se realiza otra tarea (otros estudios afirman que al cerebro le cuesta concentrarse en más de una cosa a la vez), por lo que la retención del contenido en la memoria se reduce.

Lo mejor, como decimos, es aprovechar las cosas positivas que ofrecen ambas modalidades y animar a nuestros hijos a que las combinen y las disfruten, para hacer crecer sus conocimientos, su imaginación y su creatividad. Incluso podemos disfrutarlas juntos, para compartir padres e hijos ese preciado tiempo de calidad.

Artículo elaborado por Rhona Anne Dick, directora de Experiencia de Aprendizaje de Lingokids.

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