Día Mundial de la Concienciación sobre el Autismo

Vanesa Pérez: ''El autismo cambió por completo mi forma de ver la maternidad''

Además de ser psicóloga, Vanesa Pérez es mamá de Rodrigo, un niño de 15 años con autismo severo. ¿Es real la inclusión de las personas autistas en la sociedad? Ella nos cuenta que no, desde la posición que le ha tocado vivir.

“Está muy bien que, aunque sea solo una vez al año, nos acordemos de la importancia de la inclusión del autismo en la sociedad. Eso es muy importante para las personas que lo sufren y también para sus familias”. Estas fueron, curiosamente, las últimas palabras que nos dedicó Vanesa Pérez (más conocida en redes como @ydeverdadtienestres) en la conversación que mantuvimos a propósito del día Mundial de la Concienciación sobre el Autismo.

autismo
Fuente propia

Una celebración que tiene lugar cada 2 de abril desde que lo instauró la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2007 y que tiene como objetivo, poner de relieve la necesidad de contribuir a mejorar la calidad de vida de las personas con TEA.

Vanesa sabe bien de lo que habla a la hora de hablar de autismo y de inclusión: su hijo Rodrigo, de 15 años, fue diagnosticado con autismo severo cuando era pequeño. “Tuvimos que luchar mucho hasta conseguir el diagnóstico porque, aparte del autismo, Rodrigo sufre una discapacidad intelectual severa y no sabíamos bien si los síntomas eran por una cosa o por la otra”, afirma. Por suerte, el diagnóstico llegó: “Han sido años de mucho trabajo pero ahora está todo más estable. Ahora que es adolescente veo su futuro desde otra perspectiva”.

Maternidad y autismo: ¿qué cambia?

Vanesa es consciente de que su situación no es la misma que la de otras madres. “Hay muchos tipos de autismo; puedes estar con una persona que ni siquiera sepa que es autista y con otra, como mi hijo Rodrigo, cuya condición le haga totalmente dependiente”, explica. Debido a esa variabilidad, la maternidad es totalmente diferente en unos casos y en otros.

En su situación concreta, el autismo trastocó completamente lo que ella esperaba de la maternidad. Y eso que no esperaba gran cosa, porque dice que nunca había tenido nunca ese instinto maternal. “Piensas que vas a tener un embarazo típico, con un bebé que llora un poco y un niño que va a ir a la guarde, que va a practicar deportes, a tener amigos… Y, de repente, te encuentras con un pequeño que convulsiona, que no duerme, que no para de llorar, que no puede estar escolarizado de forma convencional y te das de bruces contra la realidad”, expone.

“Tienes que volver a inventarte, adaptarte a esa nueva concepción de la maternidad”.

Además de ello, dice que ser madre de un niño autista le ha condicionado su papel de madre con sus otros hijos: a ellos les ha intentado dar más libertad, más autonomía y más responsabilidad. “Al final son aprendizajes que te van empapando”.

¿Es real la inclusión de las personas autistas en la sociedad?

“La inclusión se queda en palabras; dista mucho de ser una realidad”, opina Vanesa.

Opina que la inclusión debe empezar con los niños: “Los niños no tienen género; los niños no tienen un aprendizaje previo así que si fomentas y normalizas la diversidad desde que son pequeños, también desde casa, la diversidad se convierte en algo habitual y normal, se convierte en una condición más de la vida, una forma más de ser”.

Así que, bajo su punto de vista, si empezamos con ella desde que los niños son pequeños conseguiremos que el día de mañana, los adultos lo integren como algo natural.

Sigue contando que otra de la asignaturas pendientes de la sociedad en cuanto al autismo y su inclusión es la falta de recursos, tanto educativos, como sociales y humanos. “Hay muchos niños autistas que podrían estar cursando una formación ordinaria, pero cuando llegan a Secundaria no pueden continuar porque no hay apoyo”.

El futuro del autismo

Para terminar, hemos preguntado a Vanesa cómo le gustaría que la sociedad viera en un futuro a las personas autistas:

Me gustaría que se viese al autismo como una forma de ser, como una parte de la persona. Que la gente no tuviera que identificar a la otra persona como autista, sino que se asumiera de forma natural; que no tema preguntar a ese autista si le molesta algo, que saliese como algo natural. Me encantaría que a mi hijo, el día de mañana, le pudieran preguntar sin temer, que le tratasen con normalidad, que no le mirasen raro cuando entra a algún sitio”.

“Me gustaría que las personas autistas no se sientan señalados, ni vulnerables”.

Y eso, solo lo podemos conseguir con educación, con amor y dando visibilidad al autismo como sociedad.

Marta Moreno

Marta Moreno

La responsable de la web de Ser Padres está especializada en temas de salud infantil, crianza, embarazo, psicología y educación, desarrollando la mayor parte de su carrera profesional en Ser Padres y otros medios orientados al mundo educativo. Es graduada en Periodismo y en Publicidad y Relaciones Públicas con máster en Marketing Digital, Comunicación y redes sociales.

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