La eterna pregunta

Besos en la boca en niños, ¿sí o no?

Para abordar esta cuestión peliaguda, hay que diferenciar entre dos factores que influyen de manera diferente: la ética y la salud.

Los besos en la boca con los niños pequeños son una cuestión compleja porque entran en juego dos factores distintos que ya de por sí tiene en su miga: la salud y la ética.

En la segunda cuestión, la que tiene que ver con la moral, la ética, la educación y, al fin y al cabo, los hábitos familiares, poco se puede añadir. De manera generalizada, nada, ya que cada núcleo familiar es un mundo. Hay quien lo ve un hábito inconcebible incluso con sus hijos e hijas, de manera que nunca se saludan o dan cariño con besos en la boca, y hay quienes no lo ven mal y, por lo tanto, los tienen como una muestra de amor y cariño en familia más. Eso sí, se suelen restringir los besos en la boca al ámbito de los convivientes; es decir, no se dan besos en la boca niños con abuelos, tíos, primos o amigos, por citar algunos ejemplos cercanos. Como todo en la vida, hay excepciones, pero esto último no es lo habitual. 

Dicho esto, desde este punto de vista, la moral, nadie puede juzgar lo que está bien o lo que no lo está. Al menos, esta es nuestra opinión y la de la inmensa mayoría de los expertos. Otra cosa muy distinta es si puede dificultar el aprendizaje a los peques en el caso de que aceptemos los besos en la boca entre padres e hijos, por ejemplo, y luego tengamos que explicarles que “no se dan besos en la boca” en otros contextos. Lógicamente, esto les costará asimilarlo cuando son pequeños, pero a base de insistencia y comunicación, lo más normal es que lo comprendan y acaben asumiendo el hábito sin mayor dificultad. 

Riesgo sanitario

Otra cosa muy distinta es si afrontamos esta cuestión desde el punto de vista de la salud. Son muchos los especialistas sanitarios que advierten de que el riesgo de contraer alguna bacteria es mayor si se contemplan los besos en la boca en el entorno familiar. El motivo es muy sencillo de entender, indiscutible además desde un punto de vista científico: en la boca conviven una enorme cantidad de microbios y hay enfermedades contagiosas que se transmiten por la saliva. Dos ejemplos son la mononucleosis, también llamada precisamente “enfermedad del beso”, y el herpes labial, conocidos popularmente como “calenturas”.

Si no hay besos en la boca, es más complicado que se transmitan este tipo de problemas de salud (para nada imposible porque también se pueden contraer, por ejemplo, compartiendo una botella de la que se beba “a morro” o cuando soplamos la comida porque está excesivamente caliente, una costumbre muy habitual en las familias con niños pequeños). 

Una muestra de cariño

En definitiva, desde un punto de vista médico no es recomendable incluir los besos en la boca como muestra de afecto, sobre todo si tenéis algún problema de salud que pueda transmitirse por la saliva. Los hay que son evidentes, como el citado herpes, pero otros muchos no solo son. En cambio, desde el prisma de la ética, hay demasiados matices exclusivamente personales que entran en juego como para poder generalizar sobre ello. Lo importante en este caso es explicarles bien a los peques la motivación y el sentido de los gestos, e insistirles además en que jamás deben dar besos en la boca si no les apetece o no se sienten cómodos, tanto dentro como fuera del ámbito familiar. 

En este punto, además, debemos tener en cuenta que la sexualización del gesto de besar en los labios siempre nace de los adultos, nunca de los niños, que de entrada no ven diferencia entre dar un beso en las mejillas, en la frente o en la boca. Esto no es más que un apunte final para que seamos conscientes los adultos de ello y podamos manejar mejor la cuestión de los besos en la boca con niños. 

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