Los imprescindibles

El botiquín perfecto para las vacaciones de verano

Igual que casi todo el mundo tiene un kit casero de primeros auxilios, es aconsejable preparar una versión mini del mismo, solo con productos esenciales, cuando salimos de viaje en familia.

Tener un botiquín en casa es necesario, haya o no peques en casa. Hoy en día, todo el mundo es consciente de ello porque es algo recurrente que haya que tratar dolencias comunes o practicar primeros auxilios en caso de heridas, cortes o golpes, habituales todos ellos en el ámbito doméstico. En cambio, cuando salimos de viaje no todo el mundo lleva consigo una réplica del botiquín casero con lo esencial de este. 

Al tener que ser transportable, el botiquín de viaje ha de ser pequeño e ir muy bien protegido, y siempre lejos del alcance de los niños. Esto último no cambia tanto si es para casa como para un viaje. Sí cambia lo que incluir en él porque todo no cabe en un botiquín de viaje. Es más, el de casa ya debería “ser sencillo y contener solo lo necesario”, tal y como recomienda la Asociación Española de Pediatría, pero en el caso del pensado para llevar encima, simplificar se convierte en una obligación. 

Qué debe contener el botiquín

Revisando la opinión de los especialistas, tanto de pediatras como de organizaciones médicas como la mencionada AEP, parece que está muy claro qué cosas son imprescindibles en un botiquín de viaje. Tomamos como referencia la confección que proponen la doctora Elena Blanco y el doctor Gonzalo Oñoro, más conocidos en las redes como Dos pediatras en casa, pero su lista de productos esenciales para el botiquín de viaje es muy similar, casi idéntica de hecho, a la que propone la AEP.

Estos son los ocho productos que no faltan en el botiquín de viaje de los dos conocidos pediatras y divulgadores: 

  1. Bolsa efecto frío: es un recurso en caso de que se produzcan golpes o torceduras, si bien necesitaréis disponer en el hotel o en el apartamento de un pequeño congelador en el que enfriarla para que sea efectiva. De todos modos, nunca está de más llevarla encima.
  2. Analgésico: puede ser paracetamol o ibuprofeno, que además es antiinflamatorio. “Os puede sacar de un apuro en el caso de que empiecen con fiebre, les duela un oído o se resfríen”, explican los dos pediatras.
  3. Antiséptico: “Nosotros usamos clorhexidina al 1%”, dicen la doctora Elena Blanco y el doctor Gonzalo Oñoro. “Nos sirve para desinfectar heridas o cortes, aunque el agua y el jabón también os servir para este propósito”, añaden. La AEP, que también recomienda incluirlo en el botiquín, añade a la lista de opciones la povidona yodada y el agua oxigenada.
  4. Apósitos, gasas y tiritas: los doctores Blanco y Oñoro las recomiendan “por si hay que cubrir una herida, hacer limpieza de una conjuntivitis o buscar el efecto placebo que supone poner al niño una tirita con dibujitos allí donde se dio un golpe”.
  5. Suero fisiológico: la AEP aconseja incluirlo “en bote o ampollas individuales para la limpieza de la nariz o los ojos”, y  la doctora Elena Blanco y el doctor Gonzalo Oñoro añaden también su utilidad “para hacer limpieza de heridas”.
  6. Termómetro: podéis optar por un clásico, el termómetro digital que mida la temperatura en la axila, o uno de los instantáneos que tanto se utilizan desde la pandemia. Lo que pasa con estos últimos es que suelen abultar más que los primeros.
  7. Para picaduras: la AEP recomienda llevar un producto repelente y también otro que sirva para calmar las reacciones a las picaduras. “Una loción de calamina para los mayores de tres meses y una loción de amoniaco para los mayores de 2 años”, especifican los doctores Blanco y Oñoro.
  8. Suero de rehidratación oral: “es fundamental en caso de vómitos o diarrea”, recuerdan los dos médicos que divulgan desde Dos pediatras en casa, que además recomiendan “el que hay que reconstituir (sobres), ya que ocupa menos espacio”.

A esta lista de básicos imprescindibles hay que añadir, según recuerdan las dos fuentes citadas a lo largo de la pieza, la medicación habitual que deban tomar vuestros hijos e hijas, ya sea por un período determinado que coincida con las vacaciones, porque la necesiten ante problemas puntuales y ocasionales de urgencia -alergia o anticonvulsionantes en niños epilépticos, por ejemplo- o porque esté pautada de forma crónica. “Y por supuesto, que no falte protección solar (al menos 50SPF) que nos sirva para todos”, añaden la doctora Elena Blanco y el doctor Gonzalo Oñoro.

Desde la AEP, además, recuerdan que “Cada cierto tiempo es necesario revisar la fecha de caducidad de los medicamentos que haya en el botiquín y que también se debe evitar incluir en él “medicinas que hayan sobrado del tratamiento de cualquier proceso, como por ejemplo antibióticos, que deben desecharse una vez haya finalizado su uso”.

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