Padres emprendedores

Calabata: el cuento de un padre emprendedor nacido del crowdfunding

Calabata es un personaje infantil nacido de la imaginación de Grojo, padre de un niño de 4 años llamado Daniel. El primer cuento de Calabata llegó a sus lectores gracias al crowdfunding.

Calabata: el cuento de un padre emprendedor nacido del crowdfunding

Muchos proyectos relacionados con niños –marcas de moda infantil, juguetes, talleres para niños, blogs de maternidad- han surgido de la iniciativa de padres y madres que descubrieron otra forma de entender la vida al tener a sus bebés.

La historia de Calabata es la historia de un papá creativo con espíritu emprendedor, un niño curioso fascinado por las historias que le cuenta su papá y una calabaza amiga de vampiros y dinosaurios. Y ha trascendido las paredes de su casa gracias al crowdfunding, el sistema de microfinanciación en Internet con el que cada vez más proyectos llegan a ver la luz.

 

Así nació Calabata

El nombre de batalla del autor de Calabata es Grojo. Desde hace más de 15 años se dedica al cine y a la publicidad. “Aunque siempre me ha gustado dibujar, nunca había pensado en dedicarme a los cuentos infantiles. Hasta que Daniel empezó a hablar...”, reconoce.

Una graciosa “equivocación” de su hijo Daniel fue tomando otras dimensiones, hasta convertirse en un personaje de cuento. “Todo empezó a primeros de 2011, cuando Daniel, que entonces tenía 2 años, dijo 'calabata' en vez de 'calabaza'. Así nació Calabata, un niño calabaza amigo de vampiros y dinosaurios que vive en un mundo fantástico donde los monstruos no son los malos, sino sus amigos”, explica el autor.

 

Si tienes un proyecto, hazlo tú mismo

Ese mismo año, Grojo se puso a escribir y dibujar el primer libro de Calabata, titulado “¡No puedo dormir!”. “Quería hacer una colección de libros con este personaje, y que fuesen libros bien acabados, en tapa dura y con buena calidad de impresión. Acababa de constituir una pequeña SL pensando en producir mi segunda película. No conseguí hacer la peli, pero pude dar de alta la empresa como editorial, y así nació INK ME, la editorial de Calabata. De este modo, podría autoeditar el libro sin necesidad de recorrer el país en busca de editorial. Al mismo tiempo que desarrollaba la historia, me iba informando de los entresijos editoriales y de los costes de la producción del libro. Hablé con libreros, distribuidores e imprentas. Me contaron muchos 'secretos' profesionales para poder arrancar. Encontré una imprenta fantástica en Jaén, y llegué a un acuerdo con ellos”, rememora Grojo.

 

El crowdfunding como punto de partida

Llegados a ese punto, tenía que buscar una forma de financiación para pagar los costes de impresión.

“Desde hacía poco se hablaba en los medios de Verkami, una empresa que ayudaba mediante crowdfunding a financiar proyectos artísticos y culturales. El crowdfunding permite que todo el mundo se pueda convertir en mecenas de un proyecto mediante pequeñas aportaciones (en mi caso iban de los 5€ a los 500€). Decidí intentarlo, no tenía nada que perder. Tenía 40 días para conseguir mi objetivo: 3.500€ para pagar los gastos de imprenta, así como las distintas recompensas que recibirían los mecenas en función de su aportación. La idea de producirlo de este modo me permitía también ir haciendo un poco de ruido en redes sociales”, explica.

Y la cosa funcionó. “Conseguí la financiación, 3.900€, y que Calabata empezara a sonar en Facebook y en blogs de todo el mundo. En noviembre pude mandar el material a la imprenta, y en diciembre el libro salía a la venta. Objetivo cumplido. Gracias, amigos mecenas”, sonríe el autor.

 

Duelo en el registro de patentes. Calabata vs Ruperta

El camino no estuvo exento de dificultades y anécdotas, como el enfrentamiento que Calabata tuvo que librar contra una poderosa e insospechada adversaria. “Registré la marca Calabata en el Registro de Patentes y Marcas, y me encontré con la oposición al registro por parte de… ¡la calabaza Ruperta! ¿Cómo podía yo enfrentarme con todo un mito de mi infancia? Tuve un mes para presentar mis alegaciones, y, gracias a argumentos del estilo de 'convivencia pacífica entre el Pato Donald y el Pato Lucas, o Mickey Mouse y Ratatouille', conseguí que finalmente el Registro de Patentes me diera la razón y me concediera la licencia definitiva”, rememora Grojo.

 

Daniel, colaborador imprescindible de su padre

El recorrido de Calabata ha sido tan interesante que Grojo ha decidido repetir el procedimiento con el segundo libro de Calabata, “El chichón más grande del mundo”. “A lo largo de este año, he podido comprobar de primera mano, a través de presentaciones, lecturas y firmando en la Feria del Libro de Madrid, que a los niños les gusta mucho Calabata. Eso es lo importante. Les gusta el personaje, les gustan sus fantásticos amigos y les gustan sus ideas un poco gamberras”.

Además de dar el nombre al protagonista de los cuentos de Grojo, su hijo Daniel, que acaba de cumplir cuatro años, le regala ilustraciones que él incluye en los libros. “Su colaboración es imprescindible, y ya estamos trabajando en el tercer cuento de la colección. Al fin y al cabo, Calabata es suyo”, comenta el orgulloso papá.

¿Quieres convertirte en mecenas de libros infantiles?

Si queréis saber más sobre Calabata y convertiros en mecenas de su segundo título, “El chichón más grande del mundo”, podéis hacerlo en www.calabata.com También podéis colaborar directamente hasta el 17 de noviembre, a través de Verkami.

 

 

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