Acoso infantil en Internet

Ciberacoso en confinamiento: cómo detectarlo y ayudar a los niños

El ciberacoso ha aumentado en los últimos diez años y, sobre todo, en edades tempranas. Con la situación de cuarentena, la exposición a las pantallas es mayor y el problema podría estar agravándose aún más. Veamos de qué se trata este tipo de maltrato y cómo podemos detectarlo y reaccionar:

ciberacoso niño
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A veces no somos conscientes de algunas realidades que pueden estar delante de nosotros. Y aunque con el actual confinamiento en casa pensemos que ciertas situaciones son imposibles de ocurrir, lo cierto es que no es así. De hecho, con las tecnologías que existen hoy en día son, incluso, más propicias a suceder. Un ejemplo de ellos es el acoso escolar, y en concreto del ciberacoso. Porque ahora que no se acude a las aulas, este tipo de hostigamiento podría ser aún más sufrido por los niños y adolescentes.

Según el informe del grupo de investigación internacional ‘EU Kids Online’ sobre el uso que hacen los niños de Internet, el acoso escolar ha aumentado un 18% en la última década. Y especialmente, el ciberacoso. El que, además, con el paso del tiempo ha reducido su edad de inicio y cada vez tiene más casos en etapas educativas tempranas, como en primaria (los menores de 9 y 10 años son un sector muy vulnerable).  

De este estudio, del que se hacen eco COVAP y PantallasAmigas, asociación que promueve la educación y la ciudadanía digital responsable para evitar situaciones de acoso online, ponen el foco en el rol de los padres a la hora de gestionar este problema que es difícil de identificar. Por eso es importante conocer de qué se trata y saber cómo actuar. Veámoslo: 

Con la irrupción de Internet, el acoso dejó de estar solo en el colegio para traspasar sus paredes, colarse en la red y llegar a todas partes. El ciberacoso, también llamado ciberbullying, se produce a través de los medios digitales y el objetivo es hacer daño a la víctima, de forma consciente y repetida en el tiempo. Y a veces de manera rutinaria. Puede darse a través de muchas formasburlas, humillaciones, memes, insultos, exclusión de grupos (por ejemplo, en WhatsApp), difusión de mentiras y rumores...

Suele ser entre menores -en general compañeros del colegio o instituto- y el acosador suele adoptar un papel de superioridad frente a la víctima, aunque puede producirse en otras circunstancias también. Las herramientas más usadas son las redes sociales, además de juegos online, correo electrónico, foros o cualquier aplicación de contacto a través de la red. Normalmente se origina porque se piensa que es una “broma sin importancia”, como venganza a algún conflicto previo o enemistad, por la falta de autoestima del que humilla (intentando aumentarla dañando a otros) o por presión de grupo intentando mejorar su estatus social.

Ciberacoso en confinamiento

En este momento en el que el uso de Internet y de los dispositivos electrónicos ha aumentado debido a la cuarentena es el perfecto caldo de cultivo para que actúen los agresores. Y una absoluta tortura para las posibles víctimas.

Porque, no solo da más opciones al acosador, sino que también, al ser un tipo de maltrato que suele quedar por escrito, la víctima puede estar más tiempo mirando lo que han hecho o dicho sobre él, con los efectos psicológicos que esto puede tener. Asimismo, los mensajes ofensivos pueden viralizarse y llegar a muchas más personas, incluso a desconocidos fuera del entorno del niño, permanecer en el tiempo, y dañar su imagen en el futuro. Los testigos de todo ello, como hay una menor exposición personal, también se suman con menor dificultad al “juego del agresor”, y aunque no participen directamente en la creación de insultos, basta con compartirlos o darle “me gusta” a las publicaciones

Y es que, para los acosadores, el acoso virtual es mucho más fácil que el acoso en el patio del colegio: lo pueden hacer a distancia sin ni siquiera verse cara a cara con la víctima, de forma gratuita, a un solo “click” y con un horario sin límites; las 24 horas los siete días a la semana. Además, todo con suma inmediatez, en cualquier momento, sin normas, y con la supuesta creencia de anonimato en la red (que no es así).

Se trata de un problema que, por supuesto, no acaba de nacer ahora mismo, pero que, si ha empezado a preocupar durante la cuarentena es especialmente por dos razones: porque puede haber niños que antes no lo sufrían y lo hayan empezado a padecer y porque, los que sí que lo vivían, pueden estar sufriéndolo de manera multiplicada.

Sea como sea, en cualquier tesitura, es una vivencia por la que nadie debería pasar, ya que puede tener tanto consecuencias a corto, como a largo plazo. ¿Cómo podemos saber si nuestro hijo está pasando por esto? ¿cómo podemos prevenirlo? ¿cómo reaccionar en el caso de que ya lo esté sufriendo? Veamos algunas recomendaciones para estas cuestiones:

¿Cómo detectarlo?

ciberacoso niño llorando
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  • Cambios en su personalidad, en su comportamiento y estado de ánimo.
  • Relación con terceros de manera temerosa. Se aisla (normalmente en su habitación) y no quiere contactar con amigos.
  • Uso los dispositivos de forma diferente y, tras usarlos, se queda alterado o triste.
  • Lesiones inexplicables, comportamiento autodestructivo o reacciones agresivas (sobre todo tras conectarse a Internet).
  • Cambios en sus hábitos alimenticios, tanto saltarse comidas, como darse un atracón.
  • Pérdida o despreocupación por sus objetos personales.
  • Dolores de cabeza o estómago frecuentes, tener sensación de malestar o incluso, fingir tener una enfermedad o molestias.
  • Dificultad para dormir y tener pesadillas.
  • Baja autoestima.

¿Cómo prevenirlo?

  • Preocuparse por el día a día de los menores. Una ventaja del confinamiento es que es una buena oportunidad para comunicarse mejor y más tranquilamente.
  • Cuidar la relación y confianza con ellos, para que, en algún caso así, no tengan problema en acudir a nosotros.
  • Educar en cómo usar correctamente las tecnologías. Sobre todo, que aprendan a proteger su privacidad.
  • Hacerles entender que el anonimato no existe en la red, un acosador tendrá consecuencias por sus actos.
  • Estar atentos a los cambios de actitud. Siempre sin exagerar y manteniendo la calma, algunas reacciones pueden ser normales en la adolescencia.

La iniciativa deportiva Copa COVAP y la asociación PantallasAmigas destacan el papel del deporte como una buena opción para prevenir o intervenir en el problema. A medida que se pueda ir saliendo a la calle con mayor normalidad, animan a hacer deportes cooperativos y de equipo. Y es que, “la actividad deportiva, concebida como una acción colectiva de disfrute, fortalece lazos, la autoestima y la convivencia de quienes la practican”, explica el director de PantallasAmigas.

Esta idea de deporte como medida de prevención e intervención la corrobora un estudio llevado a cabo por varias universidades españolas que ha sido publicado en la revista online The Qualitative Report.

¿Cómo actuar si ya lo sufre?

ciberacoso ayuda padres
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  • Escucharle y hacerle partícipe de la resolución del conflicto.
  • No invadir su privacidad (no tratar de espiarle) es importante que no pierda nunca la confianza en los padres o personas cercanas que pueden ayudarle.
  • Apoyarle de forma constante y dejarle claro que no es culpa suya, cualquiera puede ser víctima de acoso. Explicarle que un agresor no se comporta igual que los demás, prefiere hacer daño. 
  • Enseñarle que la venganza no lleva a ninguna parte, por lo que no se debe contestar a una provocación, ni a una agresión con otra. Además, si se ignoran las amenazas es más fácil que el hostigador desista porque se da cuenta de que no tiene efecto en la víctima.
  • Poner la situación en conocimiento de su centro escolar.
  • Guardar las pruebas (mensajes, fotos, vídeos, capturas de pantallas) sobre todo si el ciberacoso persiste.
  • Buscar ayuda especializada. Se puede acudir a servicios sociales o a algunas asociaciones dedicadas a ayudar en ello. En España está disponible la Línea de Ayuda en Ciberseguridad de INCIBE, 017. Es un servicio gratuito y confidencial. 

Consejos para los niños durante la cuarentena

Esta situación excepcional supone que tanto mayores como pequeños seamos más responsables que nunca en la calle, pero en Internet también. Por eso, debemos considerar:

  • Evitar publicar fotos o datos ajenos sin permiso.
  • No mostrar asuntos personales y ser discretos.
  • Respetar a los demás y a sus opiniones.
  • Hacer saber las imprudencias si somos testigos de alguna.

En el caso de que se haya iniciado el ciberacoso ya, desde PantallasAmigas, proponen seguir las siguientes medidas para tratar de que el daño sea menor:

  • Pedir ayuda a padres o personas de confianza, mejor si son adultas.
  • No responder a las provocaciones y mantener la calma.
  • Intentar entender el contexto para no aumentar los problemas.
  • Evitar acudir a lugares donde se sufre este tipo de acoso, como redes sociales donde haya perfiles anónimos.
  • Hacer un chequeo de los dispositivos, depurar la lista de contactos, cambiar las contraseñas, reconfigurar las opciones de privacidad.
  • Conservar las pruebas del acoso e intentar identificar al agresor.
  • Hacerles ver a los que acosan que sus actos pueden tener consecuencias legales.

 

foto claudia

Claudia Escribano

Periodista y curiosa. Aunque lo último es por naturaleza, para eso no existen títulos universitarios. Me encanta descubrir cosas nuevas y transmitirlas a los demás. Y para eso utilizo las palabras, la fotografía o todo aquello que me permita comunicar. ¡Mi objetivo aquí es haceros llegar muchas de ellas!

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