Cambia tu forma de entender la moda

Cómo crear un armario sostenible

Corren nuevos tiempos para la moda y aprender a comprar de una manera consciente y responsable con el medioambiente es posible. Te damos las claves para hacer un consumo inteligente también a la hora de vestir

Armario sostenible
Armario sostenible (Foto: depositphotos)

Antes eran nuestras abuelas las que se hacían su propia ropa -y en muchos casos las del resto de integrantes de la familia- pero llegó un momento en el que el irrumpió el fast fashion e hizo que no mereciera más la pena coger la aguja y el dedal porque por el mismo precio e incluso muchas veces por menos, podías tener algo ya fabricado. Ni si quiera arreglarlo parece ser rentable hoy en día por el mismo motivo. Pero esta facilidad para consumir lo que queremos y exactamente cuando lo queremos -y por muy poco- tiene también sus consecuencias. Como bien explica la publicista Laura Opazo en su libro Armario sostenible, ¿sabes dónde se ha fabricado la camiseta que llevas y cuántos litros de agua se han necesitado para producirla? ¿Cuánta ropa tienes en el armario que no te pones y por qué la compraste?

Son muchos los problemas medioambientales y sociales que acarrea la moda rápida y por eso el movimiento que impulsa a apostar por la moda ética es cada vez mayor. Por suerte, cada vez también es mayor el número de personas concienciadas en este aspecto que tratan de aprender día a día a confeccionar un armario sostenible. Porque esto no implica solo apostar por determinadas marcas sostenibles en lugar de por otras que no lo son, se trata de hacer un cambio de mentalidad, de abrazar una nueva forma de concebir la moda y, por tanto, dar a nuestra ropa una vida diferente a la que tiene ahora.

Primeros pasos

Aplicarlo en nuestro día a día requiere, en primer lugar, una reflexión y estar convencidos de que queremos hacerlo. Ese será el primer paso para que todo lo demás venga rodado. Después, es importante aprender a leer las etiquetas del mismo modo que lo hacemos en el supermercado. Si no compramos determinados alimentos por no ingerir los ingredientes que aparecen en su composición, ¿por qué no hacer lo mismo con lo que vamos a llevar puesto? Aquí es el planeta el que está en juego y merece la misma atención.

Hay que saber el material del que está compuesto la prenda y dónde se fabricó, pero también estaría bien saber cómo se hizo y en qué condiciones. Es muy importante tomar conciencia de todo ello como consumidores porque solo así se podrá conseguir que cambien muchas cosas en este sentido.

Solo lo justo

En este mismo contexto y siguiendo con el símil de la comida que mencionábamos antes, hay que tener en cuenta que en moda las tentaciones también pueden evitarse. Nada de comprar prendas sin ton ni son, olvídate de las tendencias, el ejercicio que hay que hacer es el de optar por exclusivamente aquello que necesitamos y que haya sido fabricado de manera responsable. La ética y la estética no tienen por qué ir reñidas.

Una vida extra

Alargar el ciclo vital de las prendas es otro de los factores que no debemos perder de vista en este sentido. Ya sea donándola o vendiéndola, la ropa puede tener una segunda vida más allá de nuestro armario y no debemos negársela. Debemos buscar opciones que sean duraderas, no que sean de una o dos puestas. Solo así conseguimos que el cambio hacia un armario sostenible sea real.

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