Coronavirus

Cómo el COVID-19 está cambiando los campamentos de verano

La llegada del coronavirus a nuestro país ha supuesto un cambio de paradigma en muchos aspectos. Tanto, que hoy en día nos encontramos inmersos en la ya bautizada como "nueva normalidad", lo que ha supuesto cambios en nuestro día a día, y también en las vacaciones de verano. ¿Qué ocurre, por ejemplo, con los campamentos de verano?

A medida que nos vamos adentrando en la denominada como “nueva normalidad”, tras la llegada el pasado 21 de junio de una nueva fase ante la pandemia de la COVID-19, después de 3 meses de estado de alarma y una vez finalizó el plan de transición que vino con las diferentes fases de desescalada, es común que todavía hoy continúen surgiendo dudas relacionadas con lo que podemos y no podemos hacer.

Y a las dudas iniciales después de la llegada de las esperadas -y extrañas- vacaciones de verano (a lo que se le unen las medidas de seguridad y protección a seguir, por ejemplo, tanto en las playas como en las piscinas), se le une una nueva: ¿qué ocurre con los campamentos de verano?

Lo cierto es que, en la mayoría de las Comunidades Autónomas, ya muchas guarderías y ludotecas infantiles han abierto sus puertas, ayudando a muchas de las mamás y papás que debían comenzar a trabajar, y que veían el hecho de dejar a sus niños con los abuelos en una medida preocupante, más que necesaria (especialmente si tenemos en cuenta que son considerados como un grupo de riesgo). Y lo mismo ha ocurrido con los campamentos de verano, que ya recibieron luz verde para poder abrir sus puertas en la esperada temporada 2020.

Pero, ¿qué podemos esperar los padres? ¿Es totalmente seguro apuntar a nuestros hijos, y dejar que pasen parte del verano en este tipo de campamentos? ¿Qué debemos y podemos hacer para estar tranquilos?

Campamentos de verano y COVID-19 (Coronavirus)

Dado que el coronavirus se transmite sobre todo a través de las gotas respiratorias, como por una tos o por un estornudo, las recomendaciones principales son básicas, y se caracterizan fundamentalmente por ser las mismas que venimos haciendo con nuestra familia desde hace meses: lavarse las manos continuamente, limpiarse y desinfectarse a fondo, y mantener cuarentena y quedarnos en casa si hemos dado positivo por COVID-19, si recientemente hemos estado cerca de alguien con COVID-19, o si estamos enfermos.

Con todo ello, para conseguir que los campamentos de verano sean del todo seguros, las diferentes empresas que los organizan han presentado a diputaciones y ayuntamientos un plan de seguridad frente al COVID-19. Así, algunas, por ejemplo, exigen contar con un responsable de prevención e higiene, algo que asumiría un coordinador de campamentos.

A su vez, solicitan una declaración a las familias con la finalidad de garantizar que, el menor que ha sido apuntado en el campamento y que por tanto acudirá al mismo, ha estado sano -y sin síntomas de COVID-19- en, al menos, los 14 días anteriores.

Igualmente, plantean diferentes medidas como la toma de temperatura varias veces al día, el lavado de manos constante, entradas de los niños y jóvenes escalonadas, y la propia desinfección de las instalaciones

A su vez, también se ha preparado un protocolo con la finalidad de aislar a los menores que presenten algún síntoma sospechoso durante el campamento. Si el pequeño presenta tos, fiebre o cualquier otro síntoma, es aislado y se avisa a las familias. En caso de producirse un positivo, la actividad completa del campamento podría llegar a clausurarse.

El aforo del campamento, por otro lado, también variará en función de la región. A diferencia de los años anteriores, oscilará entre un 50 a un 75 por ciento, con un máximo de entre 100 a 150 personas en actividades celebradas en el interior, y 250 personas en el exterior.

Pero, en particular, destaca la que habría pasado a convertirse en una de las medidas más destacada: los conocidos como grupos “burbuja”. Son grupos de entre 10 a 14 personas (contando a los niños y al monitor), que permiten trabajar con ellos de la misma manera que si se trataran de núcleos familiares, pudiendo comer y dormir juntos. Lo que ofrecería interesantes ventajas, puesto que estos grupos podrían interactuar a menos de un metro y medio de distancia, aunque no podrían interactuar con el resto de “burbujas”. O, bien, hacerlo con mascarilla y manteniendo ciertas precauciones básicas.

¿Qué son los campamentos de verano y qué ventajas y beneficios ofrecen?

Un campamento de verano es una experiencia que proporciona muchísimo valor tanto para los niños como para los adolescentes, y que se tiende a desarrollar durante el período de vacaciones escolar. Precisamente, puesto que las vacaciones de verano se caracterizan por tener una duración mucho mayor, lo más habitual es que los campamentos se celebren y disfruten durante esta época del año. Además, el buen tiempo suele animar a ello. 

A lo largo del año, los niños van de casa a la escuela, y de ahí a casa o a diferentes actividades extracurriculares. Cada uno de estos entornos contribuye a su desarrollo. En el caso de los campamentos de verano, por ejemplo, se convierten en otro lugar único para su crecimiento y desarrollo, puesto que permite que los niños se vuelvan independientes y seguros de sí mismos, a la vez que socializan con otros niños y hacen nuevas amistades, y aprenden nuevas habilidades practicando diferentes actividades al aire libre.

Se trata de una opción tan beneficiosa que es bastante probable que si cuando eras pequeño/a acudiste a uno, posiblemente todavía te acuerdes de lo bien que lo pasabas. Y es que un campamento de verano pasa a ser una alianza entre el proceso educativo, la diversión, el juego y lo lúdico. Y dado que por lo general suelen disfrutar del campamento con otros niños, sin estar los padres, y además al aire libre, lo más común es que la implicación de los más pequeños en este aprendizaje sea mucho mayor al que tienen en clase.

Es decir, no solo les proporciona diversión y acción a través de las diferentes actividades programabas, que motivan al niño y promueven su movimiento. También brinda aprendizaje, convivencia y respeto.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Natursan.

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