Cómo involucrar a los niños en la elaboración de los menús navideños

Llega la Navidad y los preparativos para las comidas y cenas de estas fechas se convierten en todo un ritual familiar. Damos algunos consejos para tener en cuenta a los niños a la hora de elaborar los menús navideños e involucrarlos en su preparación.

menú navidad niños
Foto Istock

A medida que se acercan estas fechas navideñas, todos nos ponemos a pensar en las mejores comidas para compartir y sorprender a nuestros invitados. Es también el momento en el que los niños tienen vacaciones y pasan más tiempo con nosotros, así que podemos planificar actividades con ellos que les diviertan y nos ayuden a inculcarles buenos hábitos. Involucrarles en la planificación y elaboración de los platos navideños, puede ser una gran idea.

Hay multitud de recetas que podemos preparar en familia. Voy a compartir algunas en este artículo, pero no olvidemos que si algo les sobra a los niños es imaginación: probad juntos cosas nuevas, haced vuestras propias pruebas y nuevas recetas, puede ser más divertido y suelen salir cosas súper ricas y sorprendentes.

Aperitivos sencillos, ligeros… y muy ricos

Empecemos por el principio: los aperitivos. Son perfectos para los niños porque sus elaboraciones pueden adaptarse a cualquier edad y dan mucho juego en cuanto a las presentaciones (formas, colores, texturas…). Entre las recetas más sencillas, podemos mencionar crudités con zanahoria, pimiento, pepino… son verduras saludables y óptimas para su crecimiento. Se pueden cortar en forma de bastoncitos, de cubos… Además, se pueden cubrir con alguna salsa que les guste: de frutos secos, hummus o guacamole, por ejemplo.

Otra idea de entrante son unas bandejas de tostas. Mi recomendación es que hagáis el pan vosotros mismos: podéis prepararlo sin gluten, bajo en carbohidratos, con cúrcuma, o de brócoli, o con una mezcla de diferentes harinas de frutos secos... Podéis cubrir las rebanadas con sus alimentos favoritos: aguacate, huevo, chocolate, frambuesas, cremas de frutos secos, etc.

Una combinación que en mi casa nunca falla es: huevos (fritos, revueltos o escalfados), un poco de salmón ahumado y tomates cherry, sobre una base de aguacate. Por encima añado un buen chorro de aceite de oliva virgen extra y hierbas provenzales. Y el toque diferente lo consigo con unos Chips de kale o bolitas de queso gouda por encima. Y si a tus hijos les gusta mucho el queso, te recomiendo que prepares una buena tabla con varios tipos de queso. La puedes combinar con embutidos y frutos secos o incluso con alguna fruta de temporada. Mi consejo para una tabla de quesos perfecta es incluir tres tipos de queso (por ejemplo, uno más fuerte tipo cabra, con otro más suave de vaca y otro tipo ahumado). Jugad también con los diferentes colores y texturas pero, sobre todo, cuidad mucho los productos. Anima a tu hijo a acompañarte a la compra para que desde pequeño se acostumbre a elegir productos naturales, libres de aditivos, que vengan de animales bien alimentados (por ejemplo, en el caso de las vacas de pasto, no de pienso).

Y, para cerrar el apartado de entrantes, puedo recomendaros unas brochetas en las que mezcléis todo lo que se os ocurra: salchichas, verduras, queso… dales libertad y seguro que se os ocurren combinaciones únicas.

El plato principal: ¿carne o pescado?

Las opciones son infinitas, pero una de las más populares es el cordero lechal. Seguramente es uno de esos platos que se asocian automáticamente con la Navidad: el olor de la carne asada, la textura crujiente. Mi sugerencia es que lo preparéis juntos: haciendo una cama de tomillo, romero o una combinación de ambos. Podéis frotarlo con sal y pimienta y, como toque final, dejad fundir un dado de mantequilla de hierbas encima, justo al sacarlo del horno. Si os apetece probar una carne diferente, os recomiendo también el ciervo -cocinado con vino tinto-. Destaca, entre otras propiedades, por ser una de las carnes más saludables y naturales de las carnes rojas disponibles en el mercado. Es alta en hierro, proteínas y vitaminas del grupo B. Para los amantes del pescado, una buena opción es la lubina rellena. Los niños pueden preparar la base de pimientos verdes por ejemplo o hacer una mezcla de albahaca, parmesano y nata con la que cubrir el pescado. Elegid juntos vuestra guarnición favorita: rúcula, champiñones, cebolla, etc.

La Navidad también es dulce, pero sin azúcar

Los postres navideños no tienen por qué ser ultraprocesados llenos de azúcar: turrones, tartas, bizcochos y galletas pueden estar igual de ricos -o más- si optamos por recetas naturales. Podemos elaborar nuestros propios turrones con una tableta de chocolate negro (sin azúcares añadidos ni edulcorantes), manteca de cacao, mantequilla y frutos secos. Si tienes algo más de tiempo y paciencia, puedes hacer tu propio panettone.

Otro clásico de la Navidad son las galletas de mantequilla. Es una receta fácil de hacer y que admite tantas versiones como se nos ocurran. Una propuesta: con anís italiano con almendras, sin gluten ni azúcar, con harina de quinoa y de tapioca, miel cruda y coco rallado al gusto para el topping.

Por supuesto, no debemos olvidar la fruta, el mejor postre que podemos tomar y que además nos ayudará a mejorar todo nuestro sistema digestivo. Podemos acompañarla de una fondue de cacao 100% natural, sin azúcares ni edulcorantes. También es buena idea, para cerrar el menú navideño, un sorbete de limón casero, con proteína vegana y gelatina.

Brindad sin miedo

Para acompañar todos estos platos ricos la mejor opción siempre es una buena jarra de agua: nos ayudará a cuidarnos y a mejorar la digestión. Si queremos darle un toque más festivo, podemos tomarla con gas y lima. Para que los pequeños puedan también probar otros sabores y brindar sin recurrir al champán, recomiendo la kombucha, una bebida milenaria deliciosa y sin apenas azúcares, ya que tiene una agradable y suave “aguja”. También es muy aconsejable, y muy poco conocida, la leche dorada o leche de cúrcuma. Además de aportar energía a nuestro organismo, es el complemento perfecto para descansar, ya que estimula la producción de melatonina: ideal para los niños en la noche de Reyes.

Todos estos consejos pueden ayudar a disfrutar de las fiestas navideñas y a hacer cada vez más partícipes a los niños en la planificación y elaboración de menús. Aprovechar este tiempo con ellos y enseñarles las ventajas de una dieta sana es probablemente el mejor regalo que les podemos hacer y que conservarán a medida que se hacen mayores.

Artículo elaborado por Niklas Gustafson, experto en nutrición y chairman de Natruly

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