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Cómo plantar un mini huerto con niños

La conexión con la naturaleza es indispensable para nuestros hijos e hijas. Y una forma única es plantar un mini huerto con ellos. ¿Cómo? Es muy fácil.

Dado que la conexión con la naturaleza es esencial para los más pequeños (y nuestros hijos mayores), no debemos perder ninguna oportunidad para acercarles el aprendizaje, la experiencia y el asombro que produce el contacto con la naturaleza. Una de las maneras más divertidas es a través de plantar un huerto con niños.

Mini huerto con niños
Foto: Istock

Si tienes espacio podrás crear fácilmente un huerto con tu peque. Quizás un pequeño espacio en el jardín de casa o en el campo de los abuelos. Pero lo cierto es que la mayoría de las familias apenas tenemos espacio para tener un huerto en casa. Así que la mejor opción es la de plantar un mini huerto. De esta manera los niños pueden disfrutar de todo el aprendizaje que conlleva cultivar un huerto.

El proyecto de plantar un mini huerto puede ser tan simple o complicado como vosotros mismos queráis. Mi consejo, empezad por lo fácil si sois principiantes como nosotros.

El objetivo de tener en casa un mini huerto es para que los niños puedan comprender tanto el ciclo de vida de algunos vegetales, como para desarrollar la paciencia, la observación o la constancia. Sin obviar algo tan importante como que los niños conozcan de dónde proceden los alimentos que comen. Las verduras y frutas no crecen en las fruterías o supermercados, sino que se cultivan en la tierra, en el campo, gracias a los agricultores y esto muchas veces pasa desapercibido para los niños.

Además, a los niños y niñas les encanta comer aquello que ellos mismos han cultivado, por lo que puede ser todo un aliciente para que prueben nuevos alimentos o se reconcilien con alguno que otro.

Qué se necesita para plantar un mini huerto en casa

Siguiendo estas pequeñas pautas podréis tener un mini huerto en casa del que disfrutar y recolectar algún resultado. La primera premisa es la paciencia, y no digo solo esperando los frutos, sino también a la hora de trabajar y preparar con los peques. Un poco de organización extra y podréis poneros en marcha con vuestro mini huerto. Toma nota:

1. Encuentra el lugar adecuado para vuestro mini huerto

Comienza haciendo una prueba de sol para poder encontrar el mejor lugar para tu mini huerto. Si queremos cuidar nuestro mini huerto debemos asegurarnos de que al menos recibe unas cinco horas de luz solar al día. Así que con la ayuda de tu hijo o hija investigad cuál es el rincón de vuestra casa donde a lo largo del día se suman cinco horas de sol. No es necesario que sean las cinco horas seguidas.

2. Prepara el lugar para el mini huerto

Una vez localizado el lugar correcto con luz para el mini huerto, toca decidir cómo se va a plantar. Es decir, en función de lugar, decidir si será en macetas y el tipo de macetas. Podemos decantarnos por macetas de barro o bien estructuras de madera si el espacio lo permite. Investiga sobre la profundidad de las raíces para saber si necesitaréis macetas más grandes o no. Por ejemplo, para las hierbas aromáticas no son necesarias macetas muy profundas. Mientras que, para cultivar tomates o pimientos, sí que necesitaréis macetas más grandes.  

3. Qué podéis plantar en un mini huerto

Bien, ahora viene la gran cuestión; qué podemos plantar en un mini huerto en casa. Bueno, mi mejor recomendación es que investiguéis. Id a viveros, floristerías, buscad en internet, tomaos vuestro tiempo para saber qué cultivar en casa. Dependerá mucho de la época del año, de la cantidad de luz, del clima y del espacio.

Cómo tener un mini huerto con nuestros hijos
Foto: Istock

Y, por supuesto, no solo plantes aquello que ya sabes que le gusta a tu hijo o hija. También prueba a plantar algo que no le guste, o que ni siquiera te guste a ti. Es más probable que tanto ellos como tú comáis nuevos alimentos si lo cultiváis juntos en casa.

4. Decidir entre semillas o plantones

Hay verduras o frutas que se cultivan fácilmente a partir de unas semillas, como pueden ser las zanahorias o los pepinos. Mientras que para otros cultivos es mejor partir de un plantón comprado en un vivero, como por ejemplo los tomates o los pimientos. No quiere decir que no consigas que germinen y crezcan los brotes, pero dar sus frutos será mucho más complicado.

Eso sí, asegúrate de que al menos algún cultivo lo comenzáis desde las semillas. De esta manera le estarás mostrando a tu peque el ciclo completo de vida de un vegetal. Plantar la semilla en la tierra, regarla, cuidarla, es pura magia. Deja que usen su dedo índice para hacer un agujero en la tierra para enterrar la semilla. Cuanto más grande sea la semilla, más profunda debe penetrar en la tierra. No es lo mismo la semilla de una zanahoria, que la de una calabaza.

5. Enseña a tu hijo lo básico

Me refiero a que sepan observar cuál es plantón que está mejor para comprar. También a trasplantar. Si ya tiene edad suficiente, puedes mostrarle cómo golpear la maceta para aflojar la tierra, darle la vuelta y atrapar la plántula con suavidad. Explícale que no se debe arrancar la plántula, para evitar que el tallo se rompa. Puede parecer cosas obvias, pero para ellos todo es nuevo y debemos explicar cada paso. Además, les permite participar en cada paso del proceso y disfrutar del aprendizaje.

Preparad la tierra de la siembra juntos. Para tu peque será, literalmente, jugar con la tierra. Infórmate de qué compost o abono usar.

6. Regar

A los niños les encanta regar. Así que dentro de las tareas de cuidado de las plantas es observar si necesitan agua. Una tierra seca o agrietada es prueba de que nuestros cultivos están sedientos. Y ya que a los niños les encanta regar y querrán hacerlo siempre, vamos a asegurarnos de que lo hagan correctamente. Deben saber que el agua debe caer como lluvia y no encharcar las plantas.

Y listo, ya solo queda esperar y tener paciencia. El trabajo y esfuerzo darán sus frutos, y nunca mejor dicho.

Mónica Palacios

Mónica Palacios

Aprendiendo a ser madre, mientras comparto todo lo que aprendo Cuando me dijeron esa típica frase de “Cuando seas madre, tu vida cambiará”, no imaginaba cuánto. Mi hija llegó para cambiarlo todo y hacerme ver que solo quería ser la mejor versión de mí misma para ser la madre que ella necesitaba. La conciliación laboral fue imposible, y pronto supe que no volvería a mi anterior trabajo de profesora de alemán. Comencé a leer y formarme, y sentir la necesidad de compartir todo lo experimentado y sentido con otras madres. Así comenzó Los Cuentos de Mamá, como una voz más de una madre que admite sus errores, aprende, llora y ríe en la tarea más difícil que asumimos al ser madres y padres: la crianza. Los Cuentos de Mamá ha ido creciendo hasta convertirse en una gran comunidad, tanto en las redes sociales, como en el blog. Una comunidad que se nutre de las ideas y propuestas que comparto sobre juego independiente, crianza, libros, manualidades y actividades sencillas con las que seguir fomentando el asombro, la imaginación, la creatividad, la diversión y el aprendizaje de nuestros hijos.

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