Cómo usar el móvil sin que te absorba

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El móvil facilita la vida, pero también quita intimidad, independencia, tiempo y atención. ¿Cómo usarlo sin que invada todas las parcelas de nuestra vida?

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Hoy usamos el móvil para prácticamente todo: hacer la compra, resolver gestiones, entretener a los más pequeños…

El móvil no solo nos permite estar siempre conectadas, sino que es el depositario de toda nuestra vida (direcciones, citas a recordar, fotos familiares…).

Sin embargo, ya hay evidencias de que es necesario resetearnos de la dependencia que en mayor o menor medida estamos desarrollando en torno a él.

Los riesgos de estar siempre conectada

Imposible desconectar

Estar localizable en todo momento es esencial cuando se tienen niños pequeños, pero esto también puede producir el efecto contrario cuando se trata, por ejemplo, de favorecer la conciliación entre la vida familiar y laboral.

“El móvil está generando que no desconectemos del trabajo ni de otros aspectos en ningún momento. En las madres esto se acentúa más, ya que normalmente muchos temas de los hijos los solucionamos a través de plataformas como los grupos de whatsapp”, explica Noelia López-Cheda, ingeniera industrial, coach, madre de dos hijos y abanderada del movimiento “Me niego a ser la agenda de mi hija por el whatsapp”, título de un artículo de su blog que ha dado un golpe en la mesa sobre el uso que las madres están dando a las nuevas tecnologías.

Una obligación más

La dependencia del móvil también puede generar una dosis importante de ansiedad: la “obligación” de contestar al último comentario de Facebook o Whatsapp, actividades que, calculadora en mano, pueden sumar muchos minutos cada jornada, concretamente una media de 4,2 horas diarias, según el “II Estudio de Comparación Online hacia el Ahorro Inteligente”, realizado por Rastreator.com.

Invade los momentos de ocio

La adherencia al móvil consigue desvirtuar nuestros momentos de ocio (el 70,5% lo consulta mientras ve la tele, por ejemplo), anulando uno de los efectos más positivos que estos tienen (desconectar).

Además, puede conducir al aislamiento de la propia familia (¿quién alguna vez, en una reunión familiar, no ha estado más pendiente de los mensajes entrantes que de las vicisitudes que la cuñada está narrando en tiempo real?).

La clave: usarlo con cabeza

Estas situaciones se pueden reconducir con un poco de sentido común, intentando no olvidar que el móvil y otros dispositivos están a nuestro servicio, y no al revés:

Redescubrir la desconexión

José A. Molina, psicólogo especialista en conductas adictivas y autor del libro “SOS. Tengo una adicción” (Ed. Pirámide), dice que hay que aprender a desconectarse durante periodos de tiempo para comprobar que no ocurre nada si no estamos continuamente pendientes del teléfono.

“Probar a apagar el móvil durante un rato todos los días; cuando se realicen actividades de ocio, focalizar la atención en ellas y no despistarse con el móvil; al charlar con una amiga, no interrumpir la conversación continuamente por mirar el móvil; durante las vacaciones, regalarse momentos sin conexión para disfrutar de actividades relajantes y no ….”

Devolverle su valor real

Para combatir la dependencia al móvil, Juan P. Zito, psicólogo del Hospital Vithas Perpetuo Socorro Internacional, de Alicante, aconseja instaurar prioridades: “Hay que plantearse preguntas del tipo: ¿Hay algún asunto muy importante al que debo responder por whatsapp de manera urgente? ¿Los chats que tengo pendientes, ¿pueden esperar respuesta? Si es algo importante o muy urgente, te llamarán. Responder a un chiste, dar las gracias por una foto o un saludo no suponen mensajes de importancia cuando estamos con nuestros hijos”.

Explicar a los niños el “manual de uso”

Es muy importante que los niños sepan desde muy pequeños que el móvil de mamá es una herramienta más, no un rival con una pantalla mágica que siempre emite cosas más interesantes que él.

Una buena idea es contarles para qué lo estamos usando en cada momento: “Mira, mamá está haciendo la compra para que mañana tengas tus cereales en el desayuno”. “Estoy buscando ideas para hacer tu disfraz”. “Voy a contarle a la abuela una cosa importante”… son frases que pueden humanizar el dispositivo desde el punto de vista infantil.

Prevenir ciberdependencias futuras

Juan P. Zito recomienda poner límites y reeducarse en el uso del móvil. “Si el teléfono distrae o no se puede dejar de estar atento a lo que sucede en él, hay que ponerlo en otro sitio hasta terminar lo que se está haciendo con el niño. Dentro de unos años seremos nosotros los que le exijamos que no se distraiga con el móvil. ¿Creéis que hará caso si ve cómo su madre/padre no ha podido hacerlo?”.

Atención, señales de adicción

Según un informe de Dentsu Aegis Network, empresa que mide las interacciones de los usuarios digitales, más del 50% de las madres millennials confiesa ser adicta a sus smartphones.

José A. Molina dice que “hay que estar alerta si una disminución de las horas de sueño hace que se desatiendan responsabilidades o genera una ausencia de actividades de ocio. En definitiva, si lleva a desatender otras actividades importantes de la vida”.

Etiquetas: hijos, madre, mujer, redes sociales

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