Familia y tecnología

Pantallas y familia: ¿son compatibles?

¿Tenéis hijos y os planteáis cómo hacer posible la convivencia de las pantallas con tu familia? ¿En casa no estáis seguros de hacer un uso correcto y adecuado de la tecnología? ¿Os preocupa que tablets, ordenadores y móviles os generen ansiedad y dificulten vuestra capacidad de atención? Si es así, lo que os vamos a contar a continuación os interesa.

A estas alturas del siglo XXI ya nadie pone en duda que las pantallas han venido para quedarse y que son casi uno más de la familia en nuestros hogares. Sin embargo, no siempre hacemos un buen uso de ellas y no siempre logramos un buen equilibrio entre lo que podríamos llamar nuestra vida online y nuestra vida offline.

De ahí que en Ser Padres hayamos querido reflexionar con vosotros sobre cómo usar esas pantallas y cómo lograr vivir con serenidad en un mundo en el que éstas abundan por doquier. Y lo hemos hecho de la mano de una experta en esta materia como Patricia Ramírez, psicóloga de la salud, autora de ‘Educar con serenidad’ y ponente en la sesión de Parent's Academy "Vivir con serenidad... en un mundo lleno de pantallas". 

Según nos ha explicado esta experta, aunque muchos no lo pensemos o no lo pensemos siempre, vivir con serenidad sí es posible en un mundo lleno de pantallas. ¿Cómo? Poniendo límites a su uso y no dejando que nos domine. “El éxito de las personas está en su capacidad de poner límites a todo aquello que por un mal uso se convierte en algo que genera adicción o ansiedad”, sostiene. Lo mismo ocurre tanto con las pantallas como con la tecnología.

Cuestionada por cómo afectan dichas pantallas a la gestión del tiempo, la experta consultada afirma que teléfonos, ordenadores o tablets nos facilitan mucho la vida y nos permiten por ejemplo estar en contacto con familiares que viven lejos vía plataformas de comunicación o el correo electrónico, nos dejan trabajar a distancia gracias a los emails, tener controlada nuestra agenda e incluso los deberes de nuestros hijos…
Sin embargo, a su juicio el problema reside en que a veces hacemos un mal uso de todos esos dispositivos. ¿Cuándo? “Cuando por ellos robamos tiempo a actividades que son importantes como pasar tiempo con la familia, con los amigos, hacer deporte, ver una película en familia o en pareja…”.

Aunar y no separar

De ahí que para que las tecnologías nos unan y no nos separen, Patricia Ramírez apueste por establecer un código de conducta en la familia para con la tecnología. ¿Cómo? “Estableciendo momentos de cero tecnología por ejemplo, pero no usar radicalismos del tipo todo o nada. Las pantallas no se pueden eliminar de nuestras vidas, pero sí podemos limitar su uso estableciendo un horario”, sostiene. “Prohibir es una equivocación. Los padres tenemos que educar en valores para que los niños sepan hacer un buen uso del teléfono, de la tablet, del ordenador”, matiza.

Es en esa educación de valores donde –apostilla- también fomentaremos o no un buen caldo de cultivo para que cuando nuestros hijos lleguen a la adolescencia no necesiten de las pantallas para validar su autoestima. “Si nuestros hijos no tienen autoestima no podemos sólo echarle la culpa a las pantallas. Su autoestima depende y mucho de cómo la hayamos trabajado en casa. Si cuidamos su autoestima, seguro que llegarán a la adolescencia más seguros”, explica.

Si la pregunta que ahora nos hacemos es cómo trabajar en positivo esa autoestima nuestra experta aconseja que no critiquemos a nuestros hijos, no les comparemos entre hermanos y les reconozcamos todo aquello que hacen bien. “El elogio no debilita”, sostiene.

Cómo controlar la ansiedad

En línea con lo anterior y para mantener a raya la ansiedad que un mal uso de la tecnología nos puede ocasionar, Patricia Ramírez recuerda que dicha tecnología “nos ha educado en un lo quiero todo y lo quiero ya”. Y eso, a su juicio, “anula nuestra capacidad de reflexión y dificulta que entrenemos la paciencia y el saber esperar”.

De ahí que sea tan importante el ejemplo que como padres demos a nuestros hijos en lo relativo a la relación que tenemos con las pantallas. “Tenemos que educar con el ejemplo. Si decimos que durante la mesa no se coge el teléfono, no se coge; tenemos que tratar de no estar conectados al trabajo cuando llegamos a casa; y tenemos que enseñarles que hay alternativas a las pantallas: es importante que nos vean leer, bailar, escuchando música, haciendo deporte…”.

No sólo eso. Según nuestra experta, también es muy importante que nuestros hijos no nos vean hacer uso de las pantallas en el modo multitarea. “En el móvil se pueden hacer muchas cosas pero no se pueden hacer varias cosas a la vez. Con el cerebro ocurre lo mismo, y con las pantallas estamos educando al cerebro a no estar presente, a que no pueda disfrutar del momento presente… Eso es lo que en el mindfulness se llama la mente del mono”, porque va de rama en rama.

Para evitarlo, Patricia Ramírez recomienda no sólo hacer un uso razonable de las pantallas sino “practicar hábitos de higiene emocionales”. ¿Cuáles? Además del anterior, descansar, hacer deporte, meditar y comer de forma saludable. La pelota está ahora en nuestro tejado.

*Parent's Academy de Empantallados.com y Zona from Facebook: cada mes en Madrid tiene lugar una Masterclass con un experto en educación digital: una sesión con un enfoque muy práctico que poder aplicar en el día a día. Más información sobre próximas sesiones en: empantallados.com/madrid

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