Mujer y madre

Con el bebé a todas partes

Tu hijo tiene que comer y dormir a sus horas, pero respetar estos ritmos no significa que no pueda variar de actividades o compartir tus rutinas.

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Entretener a un niño pequeño no es solo darle sus juguetes o sentarle delante de la tele. Ir a sitios diferentes a los habituales también le encanta, por eso debemos ofrecerle ocasiones que le descubran cosas nuevas.

Algunas de esas actividades (ir al parque, al campo...) pueden organizarse pensando concretamente en ellos, pero otras no y no pasa nada. Dejar que te acompañe a la compra o a resolver papeleo pendiente en el banco, si se hace de vez en cuando y de forma organizada, también puede significar pasar un buen rato juntos. 

Por las tardes: 
al parque

Es uno de sus lugares favoritos. En él juega, se ensucia, se mueve, discute por la pala y el cubo con otros niños y aprende a reconciliarse con ellos.

En el parque no tendremos que divertirle, ya lo hace él solito, pero eso no significa que podamos bajar la guardia. Debemos vigilarle en todo momento, pues es uno de los lugares donde más accidentes infantiles se producen.

Cuando haga buen tiempo: al campo

Una jornada campestre es la versión extendida de una tarde en el parque; una gozada para toda la familia cuando está bien planificada.

  • Elegid un destino cercano, como a una hora de coche.
  • Recordad que el niño es pequeño, así que no podréis subir una cima alta, pero sí dar un paseo.
  • Cuando busquéis una explanada para sacar la tartera y comer, que sea a la sombra, en un lugar seco y sin hormigueros o avisperos cerca.
  • Llevad siempre una estera impermeable para sentar al niño en el suelo, ropa de cambio por si se mancha más de la cuenta, un gorrito y crema para el sol, pero también una mantita por si refresca.

De celebración: al restaurante

  • Los muy elegantes no son convenientes (suelen ser demasiado silenciosos), pero tampoco son recomendables los muy ruidosos.
  • Conviene que sea espacioso.
  • A ser posible, procuremos reservar a una hora que coincida con la rutina de comida del pequeño, para que pueda sentarse a la mesa con nosotros.
  • Es importante avisar de antemano que vamos con un niño, para que nos reserven la zona adecuada y prepararle un menú a su medida, aunque también podemos llevar nosotros el puré de casa.
  • No está de más llevar sus cubiertos y su taza de asas, así como unas pinturas y una libreta en la que pueda colorear mientras traen la comida o en lo que dura el ratito del café. 

Un día cualquiera: de gestiones

A veces toca hacer papeleo en el banco, en Correos o renovar el DNI y sí o sí hay que llevar al niño.

No hay problema siempre que evites las horas punta, así la gestión será más rápida. Después de esperar un rato, lo lógico es que se aburra. Antes de que empiece a enredar, juega con él, cógele un rato o bájale de la silla y que ande si no molesta ni corre peligro.

De vez en cuando: a la compra

Si ya anda, querrá coger todo lo que se encuentre a su paso.

  • Lo mejor es sentarle en el carrito e ir contándole las cosas que estamos comprando, para hacerle partícipe.
  • Conviene elegir un horario en el que no haya mucha gente, para ir tranquilos por los pasillos o no hacer demasiadas colas.
  • En las tiendas de ropa también hay que evitar las últimas horas de la tarde. Así, podremos pedir refuerzos a los dependientes si tenemos que entrar a los probadores.

Y recuerda

  • Un niño se cansa enseguida. Decirle que no toque nada no es una solución porque es pequeño para entenderlo. Mejor ser precavidos y tener un abanico de posibilidades para entretenerle (un cuento, un muñeco...).
  • Si coge una rabieta, no hay que desesperarse ni preocuparse por lo que pensarán los demás. Es un niño, ya se le pasará.

Etiquetas: bebé, niño

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