Busca alternativas

Consejos para evitar decir no a los niños y niñas

Estos son los motivos por los que debes cambiar el chip si te sientes como un disco rallado, todo el día con el “no” en la boca.

A los seres humanos nos producen rechazo algunas palabras. Una de las que lo hace con mayor intensidad es también uno de los términos más cortos y escuetos: “No”. Aceptar el no por respuesta es complicado siendo adultos, por lo que podéis (y debéis) entender cuánto lo es para los niños y niñas. Especialmente durante la etapa de la tormenta emocional, a partir de los dos añitos aproximadamente.

La frustración que genere no poder hacer o tener algo que deseas mucho es muy difícil de gestionar. Todavía más si no dispones de las herramientas y el conocimiento para ello, que es lo que ocurre con los peques. Además, llega un momento en el que el los papás y mamás parecen un disco rallado de tanto utilizar el “no”, y esto tiene una consecuencia casi inevitable: deja de tener efecto en los peques, que se acostumbran a oírlo y aprenden a omitirlo o ignorarlo.

Por eso, los especialistas en psicología y educación infantil no se cansan de insistir en la educación en positivo, uno de cuyos pilares es trasladar el “no” a los niños y niñas con lenguaje que evite palabras que generan respuestas negativas. Hay quien sigue defendiendo que los niños tienen que aceptar el “no” por respuesta “y punto”, pero es como darse cabezazos contra una pared: de nada sirve obligarles más que a corto plazo (y no siempre).

En cambio, a través de la disciplina (y comunicación) positiva, los peques entienden el por qué de los límites, por qué no siempre pueden tener aquello que desean y, también, se pueden trabajar determinadas habilidades que les serán muy útiles en su vida ya que pueden ser partícipes de esa construcción de sus propios límites.

Busca alternativas

Lo son cuando les proponemos opciones alternativas al “no”: ¿Qué te parece si otro día vamos a saltar a las colchonetas elásticas en vez de hacerlo en el sofá?”, por ejemplo. El niño o niña decidirá si hacerlo o no y entenderá que tanto lo uno como lo otro tiene consecuencias, ya que también se las explicaréis aprovechando la ocasión. Y le estáis diciendo de las dos maneras que no salte en el sofá. Eso sí, utilizando este tipo de rodeos positivos es clave cumplir con lo que se propone. De nada sirve que dejéis pasar mucho tiempo sin ir a saltar a las colchonetas.

Hay más ejemplos, muchos más de hecho, en los que la propuesta alternativa es inmediata. “Entiendo que quieras hablar ahora mismo; en cuanto cuelgue el teléfono o termine de contar lo que estoy diciendo te escucharé con atención”, por ejemplo, en vez de simplemente mandarle callar con un “no hables”. Es cuestión de pensar en una alternativa que lleve al niño al terreno deseado y proponerla, no imponerla. Para ello, hay que ser ligeramente flexibles y llegar a puntos de encuentro. 

El tono importa

Para poder cambiar el chip y cambiar tu forma de comunicar el “no” a tus hijos, es fundamental la calma y el tono —ni gritos ni intercambios de comentarios negativos—, ser coherentes y cumplir con lo que les trasladamos —también a través de nuestro comportamiento—, ser muy comprensivos y empáticos con ellos, y también es importante ser firmes, que no es lo mismo que ser autoritarios. 

Piensa que los gritos pueden cumplir su objetivo por el miedo que generan en los peques, pero solo causan heridas emocionales. Los niños no entienden el por qué de ese “no” que llega sin explicaciones; se quedan con lo mucho que les ha dolido que su madre o padre les grite.

Además, como decíamos antes, si abusas del “no”, corres el riesgo de que tu hijo deje de escucharte, de manera que te acabarás desesperando y entonces llegan los citados gritos. Es cierto que evitar el “no” lleva más tiempo y paciencia, pero no solo es mejor para tu hijo a nivel emocional y social; es que también lo es para ti, que conseguirás tu objetivo sin tener que ofuscarte o cabrearte. 

Rubén

Rubén García Díaz

Papá de dos niñas y periodista, la mejor combinación para que broten dudas, curiosidades, consejos efectivos (también otros que no lo son tanto) y experiencias satisfactorias que compartir en este espacio privilegiado para ello.

Continúa leyendo