Sobre dos ruedas

Consejos para llevar a tu hijo en una silla para bicicletas

Además de aconsejarte en qué fijarte a la hora de elegir modelo y cómo adaptarte a ello lo antes posible, te aclaramos la normativa vigente en España en lo que respecta al transporte de menores en vehículos de dos ruedas, aspecto sobre el que existe mucha confusión en la opinión pública.

Madre e hijo en bicicleta
Madre e hijo en bicicleta (Foto: depositphotos)

Si viajas habitualmente al extranjero, es muy probable que hayas visto, especialmente en los países centroeuropeos, muchos adultos llevan a sus niños en remolques especiales para bicicleta. Los más atrevidos lo hacen incluso en ese accesorio tan llamativo que convierte una bici individual en un tándem conocido como “trailgator”. El desconocimiento de las normas de circulación y lo atractivos que son estos remolques juegan malas pasadas, y se acaban cometiendo errores muy graves a la hora de llevar a un niño en bicicleta porque en España están prohibidos este tipo de remolques. Solo se pueden utilizar sillas y hay que tener en cuenta una serie de medidas que se deben cumplir. Estas y otros consejos añadidos las analizamos en las siguientes líneas. 

¿Qué dice la normativa vigente?

Antes de centrarnos en las sillas, conviene matizar que pese a que es el artículo 12.4 del Reglamento General de Circulación el que prohibe expresamente el uso de remolques porque especifica que las únicas excepciones permitidas no pueden transportar personas “en ningún caso”, existe la posibilidad de que sí estén permitidos en el ámbito urbano de alguna ciudad -siempre que se circule de día con ellos- porque dicho artículo también deja claro que “en circulación urbana se estará a lo dispuesto por las ordenanzas correspondientes”. Barcelona es uno de los ejemplos de ciudad en la que se permite su uso, tal y como especifica el artículo 14.12 de su Ordenanza de Circulación de Peatones y Vehículos. 

A diferencia de los remolques, la normativa vigente en nuestro país en referencia a las sillas infantiles para bicicleta es de carácter europeo. Tanto para las que se colocan delante de la bici, sobre el manillar, como para las que ocupan un espacio en la parte trasera de la misma, casi todas las exigencias son comunes. Además de cumplir la silla que escojas con la homologación exigida por la norma UNE-EN 14344:2005, es obligatorio el uso de casco en todos los casos; el conductor de la bicicleta debe ser mayor de edad; y solo puede transportarse a un menor en la misma bicicleta. Además, no pueden viajar en silla los menores de siete años, si bien esta norma suele quedar anulada por la del peso máximo, que en el caso de las sillas delanteras es de 15 kilos, y en el de las traseras, 22 kilos. En ambos casos los 9 kilos son el mínimo exigido para transportar a un menor en este tipo de accesorios. 

Cómo escoger silla

Teniendo claro lo expuesto hasta aquí, ahora sí entramos en el terreno de lo opcional saliendo de los límites de lo obligatorio. Muchos son los pequeños detalles que debes tener en cuenta a la hora de escoger la silla en la que llevarás a tu hijo: la primera, muy obvia pero no por ello menos importante, es que sea compatible tanto con tu bicicleta como con la edad del niño. 

El segundo factor decisivo a la hora de filtrar es el elegir si llevar una silla delantera o trasera. En este caso, además de la limitación del peso máximo que es más exigente en las primeras, tienes que decidir si prefieres llevar a tu hijo delante de ti, regalándole mejores vistas pero también más exposición al frío y a sufrir un golpe mayor en la mayoría de las caídas más habituales que se dan en bicicleta, o llevarle detrás. En este caso, el control no es problema porque hasta se pueden comprar espejos retrovisores adicionales para tal efecto. El niño irá más protegido pero al mismo tiempo tendrá tu espalda como vista principal de todo el recorrido. La decisión en este caso corre exclusivamente de tu cuenta. 

El tercer y último escalón de filtrado es el saco en el que se acumulan las características específicas de cada silla. Es importante fijarse en el sistema de seguridad que lleve -que sea de apertura segura para evitar que un niño pequeño lo suelte-; el grosor del acolchado y si es lavable; si el respaldo es reclinable, algo que se agradece en caso de llevar niños pequeños que puedan dormirse en trayectos largos; y si incluye reflectantes o un espacio reservado para añadirle una luz. 

El primer paseo

Una vez ya hayas elegido modelo y lo hayas montado en tu bicicleta, llega el paso definitivo: transportar a tu hijo en ella por primera vez. En general, si no lo has hecho antes, es muy probable que te genere nervios estrenarte, incluso que aparezca el miedo. Para quitártelo si este es tu caso, lo más conveniente es dar primero una vuelta con la silla ya acoplada a la bici con un peso similar al de tu hijo; esto es, hacer una especie de simulacro que se asemeje lo máximo posible al uso real que le vas a dar. 

Por último, dos medidas para ganar confianza que puedes aplicar cuando lleves a tu hijo por primera vez es la de hacer una ruta conocida y sencilla, con la que estés familiarizado, y hacer alguna parada más de la cuenta para comprobar que todo marcha sobre ruedas, nunca mejor dicho. 

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