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Vacaciones

Consejos para planificar un viaje en coche con niños

Son medidas muy sencillas, algunas de ellas pueden resultar incluso obvias, pero la diferencia entre aplicarlas y no hacerlo puede hacer que el mismo viaje sea como la noche y el día, y si se convierte en una pesadilla para los peques ya te imaginarás que será igual, o peor, para los adultos con los que viajan.

Viajar con niños
Viajar con niños (Foto: depositphotos)

Los primeros días de julio, más allá del insoportable calor que suele hacer en muchos puntos de España, son los de la ilusión, ya sea porque han empezado las vacaciones o porque cada x en el calendario indica que estas estén a tiro de piedra. Algunos ya han hecho su primer desplazamiento largo en coche, y otros están deseando que llegue ese momento ansiado para cambiar de aires, aunque eso implique el “momento pereza” del traslado. Como todavía el ser humano no ha podido inventar el teletransporte, es el peaje obligatorio para salir de vacaciones, y lo único que se puede hacer es prepararlo muy bien para que sea lo más llevadero posible, sobre todo en el caso de los viajes con niños. 

Y es que parece que no las hay, pero las diferencias por el hecho de probar un puñado de consejos de sencilla aplicación es enorme, tanto para los peques, a los que se les pasará más rápido, como para los adultos. No será como un viaje al paraíso, pero tampoco será una tortura, y eso es mucho decir cuando uno tiene que conducir durante horas con niños en la parte trasera del vehículo. 

El horario

De igual forma que los conductores planifican el viaje para evitar, por ejemplo, que el sol pegue de cara lo menos posible, se puede cuadrar la salida de forma que el trayecto coincida con tramos largos de sueño de los niños. El RACE recomienda directamente viajar de noche porque es la mejor forma de “evitar los atascos, el aburrimiento, los mareos y el cansancio en un niño que hacer el viaje de noche”. Pero esto no siempre es posible, de modo que si se va a hacer de día se puede planificar de manera que los niños puedan echarse la siesta durante el mismo. 

Seguridad

Antes de salir, es fundamental revisar cómo se encuentra el vehículo, y en el repaso general habitual hay que incluir los sistemas de seguridad de los niños. Más allá de que estén homologados, de que vayan o no en el sentido de la marcha y de que sean aptos para el tamaño de los niños que viajen, por descontado, echar un vistazo al estado de los anclajes es siempre recomendable.

Planificación de rutas y alternativas

Otro consejo que se debe aplicar antes de comenzar el viaje es el de planificarlo en la medida de lo posible. Es bueno tener claro qué carreteras coger y, sobre todo, tener alguna alternativa en mente por si aparece algún imprevisto que retrase el viaje demasiado. Es más, una idea muy interesante es la de organizar una parada intermedia larga que divida en dos el viaje si es posible. 

Paradas periódicas

A no se que los niños vayan bien, es recomendable parar antes de las dos horas máximas recomendables de conducción continuada. Al planificar la ruta se puede incluir también una pequeña batida de restaurantes de carretera, merenderos, pueblos o parajes naturales en los que se puedan hacer dichas paradas si hay algo que pueda hacer más ameno el viaje a los pequeños. 

Elegir bien la ropa

La prioridad es que sea cómoda y fresca porque en las sillas de niños para el coche, sobre todo en las de los más pequeños, el calor se hace notar más que en el resto del vehículo. Y si van a contramarcha todavía más si cabe porque el climatizador no suele tener la misma eficacia con una disposición así de las sillas. Mejor que vayan con poca ropa y llevar alguna capa más gruesa por si en un momento dado tienen frío. 

Agua y comida ligera

La hidratación, y más en verano, es fundamental, de modo que siempre hay que llevar agua a mano. Del mismo modo, y aunque esté planificada alguna parada para comer, conviene llevar algún recurso de comida, pero es importante que sea ligera. El principal motivo es que una digestión pesada puede estar relacionada, por ejemplo, con los temidos mareos y también con el malestar general.

Preparar entretenimientos

La lectura, los juegos en familia tradicionales y la música son los tres mejores aliados para matar un rato largo del viaje en familia. Intentad que les guste algo que no sean las canciones infantiles porque podéis acabar hartos de Pica Pica o Los Cantajuegos después de escucharos toda su discografía… En cuanto a sus muñecos favoritos, dejad que ellos preparen una mochila pequeña o bolsa con ellos porque les suele encantar hacerlo. Una vez ubicados dentro del coche, intentad en la medida de lo posible que puedan tenerlos a mano y no tenga que pasarse el copiloto medio camino de espaldas. 

Son productos de distinto origen y con distinto objetivo que metemos en el mismo saco porque son, literalmente, “por si acaso”. Un recipiente de viaje para el pis por si hay una urgencia y el primer área de servicio está a 20 kilómetros; una ropa de cambio; toallitas o algún producto de limpieza similar; una bolsa antivómitos; un pequeño botiquín; una toalla y si hace frío tampoco sobra una manta. En base a vuestra experiencia iréis añadiendo más artículos “por si acaso” a este saco de emergencia que es más importante de lo que parece. 

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