Ocio en familia

¡Cuidado! Tu hijo se puede perder

Llegan las navidades, y con ellas los lugares con un alto riesgo de que el niño se pierda. ¿Qué podemos hacer para evitarlo y qué para encontrarlo?

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Llegan las navidades, y con ellas las aglomeraciones, las cabalgatas, las visitas a los centros comerciales… Todos son lugares con un alto riesgo de que un niño se pierda. Te proponemos algunas ideas para evitarlo. Y, si aún así, se pierde, hay formas fáciles de encontrarlo.

Lo primero de todo: si en situaciones normales no hay que perderles de vista, cuando hay mucha gente o en una aglomeración, hay que estar aún más pendiente. Cada padre conoce a su hijo, y sabe si es de los que no se alejan de su pierna o de los que no tienen miedo a aventurarse a lo desconocido sin mirar atrás. 

Mejor prevenir que lamentar

  • Identificar las zonas de riesgo:
    * En la cabalgata de los Reyes Magos es mejor ir de la mano al principio, sin soltarle. Cuando hayamos cogido sitio, hay que vigilarle cuando vaya a por caramelos.
    * En los centros comerciales hay muchos estímulos que le pueden atraer, por eso podemos pedirle que no nos suelte de la mano o que se convierta en nuestro ayudante (dándonos las cosas que vamos metiendo en el carro, pidiéndole opinión sobre lo que vamos comprando…).

  • Explicarle lo que puede pasar si sale corriendo sin avisar. No se trata de meterle un miedo tremendo en el cuerpo, pero sí asegurarnos de que sabe que es peligroso separarse de nosotros.

  • Bien identificado. Además de asegurarnos de que sabe decir su nombre completo, el de papá o mamá y la dirección (si es fácil), meteremos en su bolsillo una tarjeta con nuestro número de teléfono, o le colocaremos una pulsera con todos los datos. Otros trucos son vestirle de un color llamativo para que podamos verle fácilmente o también se le puede atar un globo con helio de la muñeca.

Y si se pierde... ¿qué hacer?

Es una buena idea que el pequeño esté preparado si ocurre. Por eso, hacemos un simulacro en casa y le explicamos lo que tiene que hacer: 

  • No asustarse. No pasa nada: mamá y papá volverán a buscarle.
  • No moverse del sitio.
  • Preguntar a algún personal de seguridad o a un policía que vea cerca y enseñarle la identificación que lleva encima con nuestro número de teléfono.
  • También se puede fijar un punto de encuentro: "¿ves ese quiosco? Si no nos ves, acércate ahí y espéranos, que iremos a buscarte".

Y los padres deben:

  • Ante todo, no perder la calma, permanecer tranquilos y pensar en dónde creemos que ha podido ir.
  • Si estamos en un centro comercial, por ejemplo, consultar al personal o acudir al servicio de megafonía.
  • En la calle, pedir ayuda a la policía municipal.

¿Cómo tiene que ser el reencuentro?

  • Descargar la tensión gritándole no sirve de nada. Él lo habrá pasado peor que nosotros, así que hay que abrazarle, consolarle y darle muchísima seguridad.
  • Una vez tranquilos, en casa por ejemplo, es el momento de hablar del tema y de explicarle qué tiene que hacer para no volverse a perder.

Unos consejitos

  • ¿Cuatro ojos ven más que dos? No tiene por qué. Muchos padres cuentan que, cuando salen los dos juntos, se relajan y vigilan menos a sus hijos. Así, porque creen que el niño está con el padre o con la madre, sus hijos se pierden fácilmente. 

  • Vigilar no significa sobreproteger. Hay que estar pendientes, pero sin coartar su libertad y sus ansias de conocer, de aprender por sí mismo. Hay que estar alerta, pero sin exagerar, para que él mismo tenga sus propios recursos y aprenda a ser autónomo.

 

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