Hacer deberes

Deberes en vacaciones y fines de semana, ¿sí o no?

El tema de los deberes siempre genera debate y confrontación de posturas entre los que opinan que son necesarios y los que no. ¿Y durante los fines de semana y las vacaciones, deben tener los niños deberes? Expertos de Montessori Canela Internacional hacen una reflexión sobre el asunto.

La organización familiar siempre es un tema complejo de resolver, más en momentos en que las vacaciones de los hijos no coinciden con las vacaciones de madres y padres. Nos movemos en un plano de lo ideal y de lo real, buscando formas creativas y accesibles para poder conciliar la maternidad-paternidad con lo laboral. En el día a día son pocos los momentos en los cuales podemos compartir sin prisas con nuestros hijos y esos espacios y momentos se convierten en verdaderos tesoros que hay que cuidar. Por ello, para favorecer los vínculos y el propio desarrollo de cada niño es preciso contar con la posibilidad de decidir en familia cómo se organizará el tiempo para que dentro de la vida en el hogar donde existe un ‘yo colectivo’ (nosotros), no perdamos de vista nuestro ‘yo individual’. En este aspecto juega un rol esencial el tiempo. En muchas culturas se habla de Cronos y de Kairós para referirse al tiempo. Kairós proviene del griego y significa ‘el momento presente’. Cronos es el tiempo cronológico y secuencial, es todo el tiempo que se ‘cronometra’, lo medible, lo marcado por un horario: A las 9.00h se entra a clases, a las 10.30h es hora de comer el bocadillo e ir al patio, a las 11.15h toca matemáticas, etc. Se necesita Cronos para poder gestionar y organizar el día a día tanto en las escuelas como en los trabajos. Lo que pasa es que en este ritmo vertiginoso nos dejamos absorber por Cronos y olvidamos a Kairós.

Tiempo educativo

Kairós está relacionado desde el esplendor de la cultura griega con el tiempo del disfrute, del placer, con el tiempo indeterminado donde las cosas especiales suceden. Así, varios autores nos invitan a reflexionar sobre ‘el tiempo en los tiempos de la modernidad líquida’ (Bauman, Domènech). Este último en su libro ‘Elogio a la educación lenta’ nos muestra que existe un desequilibrio entre el tiempo de los acontecimientos y el tiempo que mide los acontecimientos, lo cual se ve reflejado en la desconexión que tienen los niños con el ritmo de vida de los adultos que los rodean.

El debate sobre el tiempo educativo va de la mano con un modelo social de consumo que nos aleja de disfrutar del presente. El tiempo en la infancia ha sido sometido al tiempo de los adultos a través de la creencia de que el rendimiento se logra a través de ‘la cantidad de tiempo que ocupamos’ sin pensar en lo que realmente necesita la infancia según la edad en la que se encuentre. Expectativas más, expectativas menos, estamos inmersos en un sinsentido donde incluso las dinámicas familiares quedan subordinadas a los ‘deberes escolares’ que se ‘deben’ hacer en casa.

Muchas familias se ven en la encrucijada de llegar de prisa del trabajo y los niños cansados de la escuela, tomar un breve descanso para después hacer deberes. Los fines de semana están sujetos también a este aspecto, y lo obligatorio (que ya lo es durante casi 40 horas a la semana) se apodera también de los espacios donde madres y padres deberían poder decidir con toda libertad cómo quieren vivir su vida y qué quieren transmitir a sus hijos e hijas.

La generación de hábitos en la infancia se puede lograr desde diferentes instancias. Qué más agradable que leer por el gusto de leer, que escribir una receta para preparar galletas, calcular las cantidades, buscar los recursos para adquirir los ingredientes y ser conscientes de las texturas, sabores y aromas, ser parte de un proceso de aprendizaje continuo. Porque eso es el aprendizaje, es parte de la vida misma y no se aprende más porque se hagan deberes escolares en casa. Justamente es en la vida cotidiana donde se aplican todos aquellos conocimientos que a veces quedan representados en un ámbito abstracto en las escuelas. Deberíamos como sociedad preguntarnos cuál es el origen de la desmotivación por el aprendizaje, cuando aprender es una característica natural de las personas y sólo se aprende realmente lo que nos interesa.

¿Cómo desarrollar, entonces, en casa hábitos, cultivar el esfuerzo personal, la disciplina y la autogestión del tiempo? Hemos de repensarnos, volver a replantearnos qué es para nosotros el desarrollo equilibrado en la infancia. Como dice Maria Montessori "no es dejar que los niños hagan lo que quieran, sino que quieran lo que hacen". ¿De qué forma podemos desde el hogar favorecer espacios que permitan que nuestros hijos e hijas desarrollen el máximo potencial de sus talentos? Maria Montessori nos plantea que una persona disciplinada es alguien que logra ser dueña de su cuerpo y de su mente. Entonces, es importante dejar un lugar para la quietud, para encontrarnos mirándonos a los ojos y dejar que fluyan los diálogos compartidos, pues a través de las innumerables peguntas que por naturaleza tienen niños y niñas se va ampliando su conocimiento sobre el mundo que le rodea. Lo que necesita un niño hoy en día es tiempo para poder descansar, jugar y descubrir lo que necesita y lo que le interesa acompañado de adultos que logren hacer una pausa en su día a día y se regalen la maravillosa experiencia de aprender y crecer junto a quienes más aman. Vínculos amorosos y límites claros orientan y dan seguridad a los niños. Acompañémosles en lograr autogestionar el tiempo en casa a partir de la realidad que tiene cada familia, desde los pequeños detalles cotidianos como repasar las tareas o actividades propias del hogar en las que se pueden implicar, hasta contar con tiempos no planificados donde busquen por sí mismos lo que quieran hacer, cuidando de esta forma un desarrollo orgánico y emocional que le dará herramientas para poder desenvolverse de forma armoniosa en cualquier contexto donde se encuentre. Así nos lo recuerda también el artículo 31 de la Convención de los Derechos de la Infancia: “El niño tiene derecho al descanso y al esparcimiento, al juego y a las actividades propias de su edad y a participar libremente en la vida cultural y en las artes”. Propiciemos espacios así para todos, incluyéndonos a nosotros mismos.

Que Kairós entre en nuestras vidas no sólo cuando preparamos lo que haremos durante las vacaciones, sino que esté presente en el día a día logrando una mejor calidad de vida.

Artículo ofrecido por Betzabé Lillo, coofundadora de Montessori Canela Internacional, Instituto de formación del profesorado y profesionales vinculados a la educación tanto formal como no formal y acompañamiento a familias. 

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