Def con Tres. Porque las familias numerosas son así

El jamón de Aquiles

Los regalos infantiles para los bebés están bien especialmente en los primeros meses de vida. Elvis, como las niñas y los niños de casi un mes, crece muy rápido y me hace pasar noches de blanco papel que uso para escribir esto.

El jamón de Aquiles

Pensábamos que no, pero la paciencia aun con el tercero se resquebraja. ¿Qué pasa con la ropa? El crecimiento incesante de Elvis incide directamente en el escaso aprovechamiento de su stock textil. Todo tiene fecha de caducidad inmediata, como un lácteo de rebajas. Por eso resultan extremadamente útiles las prendas y el material que nos regalan o nos prestan amigos y familiares. Sin embargo, existe una costumbre extendida un tanto extraña. Suele ser todo para cuando tenga seis meses pensando que así lo aprovechará mejor. Pues no, al final sólo dispones de mucha ropa para esa etapa. Es curioso.

 

Esta problemática tiene una solución extremadamente sencilla. Que nadie se ofenda por el comentario, todos los regalos han sido magníficos. ¿Pero, por qué a nadie se le ocurre regalar una caja de vino y un jamón a los padres? Héctor se sentiría el hijo más feliz del mundo si a sus padres les regalaran un jamón, el jamón de Aquiles. O no, pero da igual. Que se ocupen los padres de la ropa y que disfruten. Además, eso podría reactivar aún más una práctica anglosajona que considero excelente: los mercadillos de venta e intercambio de ropa y material para ese periodo de la vida infantil. Se podrían crear cooperativas de usuarios y se ahorraría mucho dinero. Las personas verían la utilidad de los jamones y el vino y la cerveza o del disco del concierto de Elvis en 1973, Aloha from Hawai, o de los libros de Hannah Arendt sobre el totalitarismo o de las motocicletas Triumph Bonneville 750 como presente.

 

Bueno, se trata tan solo de una recomendación para personas que conozcan a alguien que vaya a convertirse en progenitor en breve. La llegada de Elvis se hace notar cada vez más. Beatriz, su hermana mediana, ha ideado el karate chino para paliar las ruidosas manifestaciones de la estrella. Martín la acompaña. Cierran los ojos y se mueven por toda la casa como derviches locos ejecutando gráciles y pausadas llaves de karate. Debe funcionar, yo lo probaré. El único inconveniente es hacerlo a ciegas. Hasta ahora, incluso con nuestro espacio vital, no ha habido que lamentar daños personales ni materiales. Ahora que nos mudamos a un lugar más amplio podremos practicar el karate chino a nuestras anchas o nuestra pasión por el skate para que en la calle nadie nos ponga una multa. Elvis is alive y el que no lo crea que se pase por casa.

Etiquetas: familia, familia numerosa, hermanos, padre

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