Doce en casa', 18 años de la peli para todos los públicos que sí ha envejecido bien

El próximo día de Navidad cumplirá la mayoría de edad una película con la que los peques de la casa disfrutan tanto como lo hicimos sus padres millenials en su momento.

Los recuerdos y la nostalgia a veces nos juegan malas pasadas. ¿Cuántas veces has tenido que quitar una peli o unos dibujos de tu época que recordabas con cariño al ponérselos a tu hijo o hija porque han envejecido fatal? Seguro que no han sido ni dos ni tres las veces que te ha pasado. Por eso resulta tan gratificante dar con una ficción que destaque por todo lo contrario, como pasa con Doce en casa, la peli que está a punto de alcanzar su mayoría de edad.

El 25 de diciembre 2003, 18 años después cuando celebremos el próximo día de Navidad, se estrenó esta película que unió en el mismo elenco a algunas de las grandes estrellas jóvenes del cine del momento: Piper Perabo, protagonista del fenómeno El bar Coyote, Hilary Duff, famosa por su papel como Lizzy McGuire en la serie de televisión del mismo nombre, Tom Weeling, Clarke Kent en Smallville, y Ashton Kutcher, del que no hacen falta presentaciones. Los cuatro se unieron a Steve Martin y Bonnie Hunt, que se metieron en la piel de unos padres de familia muy numerosa, de 12 hijos y un perro, ni más ni menos. 

Hace pocas fechas decidimos en casa, pensando que probablemente sería un nuevo fracaso de sesión de cine vintage, ver en familia la cinta dirigida por Shanw Levy y la sorpresa fue muy grande y no en sentido negativo, sino todo lo contrario. Salvando pequeños detalles, podría ser una película recién estrenada y si no fuera porque como padres millenials que somos recordamos lo que triunfó en su momento y por lo jóvenes que están sus protagonistas, sería difícil acertar los años que tiene la película. 

Doce en casa es la historia de los Baker, de dos padres que ponen por delante su ambición familiar, la de pasar tiempo de calidad con sus hijos e hijas y en un entorno amable, rural en este caso, de la profesional. Y muestra una familia en la que los pequeños de la casa crecen en una estructura horizontal, donde las jerarquías no están muy marcadas. De hecho, es educando en positivo y en un contexto colaborativo en el que se basan los adultos de la casa para dar alas a su docena de hijos. 

Son muchos los detalles que la convierten, 18 años después, en una cinta ideal para ver en familia. Su humor, por supuesto, ayuda muchísimo, pero también los valores que difunde a lo largo de toda la película, que por cierto está basada, por si no lo sabías, en la novela Cheaper by the dozen de Frank B. Gilbreth Jr. y Ernestine Gilbreth Carey. Gilbreth, en un guiño a los autores del libro y padres en la vida real de 12 hijos, se utiliza en Doce en casa como apellido de soltera de Kate, la madre en la ficción. 

Esta pequeña pieza no es más que un pequeño homenaje a una película realmente divertida y con un mensaje y una dinámica muy positivas, adelantada a su tiempo en muchos aspectos, que está a punto de cumplir 18 años que le han sentado realmente bien. Sirvan estas líneas para reivindicarla como alternativa a tener en cuenta para disfrutar de una tarde de cine familiar en casa para todos los públicos porque pese a lo mucho que gusta a los niños y niñas, parece que el tiempo ha hecho que nos olvidemos, al menos un poco, injustamente de Doce en casa.

Rubén

Rubén García Díaz

Papá de dos niñas y periodista, la mejor combinación para que broten dudas, curiosidades, consejos efectivos (también otros que no lo son tanto) y experiencias satisfactorias que compartir en este espacio privilegiado para ello.

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