Aburrimiento en positivo

El aburrimiento también es necesario: claves para gestionarlo en casa

Tenemos muy interiorizado que aburrirse es algo negativo. De hecho, muchos son los padres que ocupan a sus hijos con mil actividades diarias. Pero, ¿qué pasa cuando hay que quedarse en casa, no tienen a sus amigos y no saben qué hacer? Aunque no lo creas, tener momentos así es necesario ¡e incluso beneficioso! Te damos las claves para conseguirlo:

niños aburridos en casa
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Seguramente alguna vez te hayas aburrido. Más de una vez, de hecho. Y de dos y de tres. Pero... ¿En algún momento te has parado a pensar en el aburrimiento en sí mismo? Pues antes de suponer lo “aburrido” que es (valga la redundancia) deberías saber que tiene muchos beneficios y que, aunque no lo creas, ¡también es muy necesario!

El aburrimiento no suele estar muy bien visto. Si buscamos una definición del concepto, un ejemplo podría ser: "Sentimiento o estado emocional desagradable que se produce cuando deseas estar implicado en una actividad gratificante sin poder conseguirlo". Así es como lo describe el Dr. Jaime Martínez, psiquiatra del equipo médico de ELMA. El que también cita al psicólogo canadiense John Eastwood y sus colaboradores, que se referían al aburrimiento de esta manera: "Un estado aversivo de querer, pero siendo incapaz de comprometerse con actividades satisfactorias".

En la misma línea, Susana Mayorgas García, psicóloga infantil de Doctoralia, lo concibe como "la falta de diversión o de interés en algo. Es la sensación de no saber qué hacer porque creemos que nada nos llena suficiente ni nos hace divertirnos".

Como vemos, todos están de acuerdo en que se trata de una “sensación algo desagradable”, pero aquí está la clave: también tiene su lado beneficioso. Y si sabemos cómo gestionarlo podemos llegar a sacar provecho de él. Vamos a ver cómo podemos conseguirlo y cómo los adultos podemos ayudar también a los más pequeños a lograrlo.

La cara beneficiosa del “no hacer nada”

"No saber qué hacer, a qué jugar, con qué divertirnos -a pesar de tener muchas opciones a nuestro alrededor- hace que nuestro cerebro busque otras posibilidades, e inventamos, creamos, elaboramos..." asegura la psicóloga Susana Mayorgas.

También lo explica así el Dr. Martínez: "Puede ser el trampolín que nos empuje a dar rienda suelta a nuestra creatividad, a explorar el mundo que nos rodea y experimentar nuevas actividades haciendo nuestras vidas más interesantes y ricas. Es una oportunidad para estar con nosotros mismos, meditar, buscar dentro nuestro qué es lo que nos puede estar faltando u ocurriendo, por qué no estamos conformes con nuestra situación actual. Puede ser un catalizador para el humor, la diversión, la reflexión, la creatividad y la inspiración".

El especialista de ELMA añade a esto que los niños necesitan tiempo para "reflexionar, imaginar y desarrollar sus propias ideas o asimilar sus experiencias a través del juego o simplemente observar el mundo que los rodea". Porque de esta forma se estimula la “imaginación creativa” y esto a su vez es beneficioso para su etapa infantil, pero también para la adulta.

Aburrirse es bueno, pero mejor si es en positivo

"Actualmente, parece que hemos asumido la responsabilidad vital de tener entretenidos a nuestros hijos siete días a la semana durante todas las horas que están despiertos", comenta Jaime Guijarro, psicólogo y jefe del Dpto. de Orientación de Joyfe. Pero, cuando el colegio y los amigos no están... ¿Qué hacer? ¿Dejamos que se aburran?

"Lo primero debemos diferenciar la distracción, del juego. Son dos conceptos que confundimos con mucha frecuencia. Como padres nos empeñamos en declarar la guerra a la distracción, pero esa es la peor manera de poder jugar con ellos (solo les entretenemos) ya que no les dejamos que sean ellos mismos (mermando de paso su autoestima, uno de nuestros grandes problemas de hoy)" continúa explicando Guijarro.

Mencionando a su profesor de psicopatología en la Universidad Autónoma de Madrid, el Doctor C. Monedero, Jaime Guijarro nos deja con la misma idea que daba su maestro: si desean calibrar la salud mental de alguien con un test rápido midan cuánto tiempo es capaz de estar sin hacer nada, sin ningún estímulo exterior, solo reflexionando.

Por tanto, no hay duda: el aburrimiento también puede ser bueno. Pero eso sí, aunque aburrirse favorezca la salud mental y sirva para el crecimiento personal... Para que este proceso lo consideremos algo fértil y provechoso, dependerá de cómo lo llevemos a cabo. Y es que, la manera en que llenemos ese vacío va a ser lo que nos indique si simplemente estamos pasando el tiempo o si realmente se estamos desarrollando potencialidades.

El especialista de ELMA, Jaime Martínez, aclara que, para que este proceso se lleve a cabo adecuadamente es fundamental un ambiente favorecedor.

La importancia del entorno: ¿cómo pueden ayudar los padres?

padre e hijo tocando
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Antes de nada, debemos valorar cómo es nuestra forma de actuar. Muchos padres en vista a ocupar todo el tiempo libre de los niños –por su visión negativa del aburrimiento- los mantienen entretenidos con demasiados estímulos y actividades. Pero ¿cómo se va a potenciar la creatividad si no se da opción a ello?

La psicóloga Mayorgas García de Doctoralia manifiesta que "muchas veces los entretenemos por beneficio del adulto, no del niño/niña, para evitar que moleste o para que nos deje hacer nuestras cosas".

Desgraciadamente, son bastantes las ocasiones en las que esto puede acabar ocurriendo y debería ser lo contrario, porque si nuestro objetivo es el de "criar personas autosuficientes que puedan tomar iniciativas y pensar por sí mismas" lo que deberíamos hacer es confiar en la inclinación natural de los niños para involucrar sus mentes, y no hacerles dependientes de estímulos externos, explica Martínez de ELMA, porque de la primera forma es mucho más probable que sean "independientes, competentes y llenos de ideas". Incluso, nos deja con una lección para todos nosotros: 

"Apagarse, no hacer nada y dejar que la mente divague también puede ser genial para los adultos; todos deberíamos intentar hacerlo más".

Claves para crear un entorno favorecedor

Para el Dr. Martínez, "un ambiente con alto nivel de estimulación genera una necesidad creciente de acción". Y es que, hoy en día, al estar completamente rodeados de tecnología, sentimos que nunca es suficiente y necesitamos cada vez más estímulos para huir del aburrimiento aunque, según él, las pantallas suponen un cortocircuito a los procesos de imaginación y de creatividad.

Por eso, en busca de un contexto adecuado para los más pequeños, el experto nos da algunas claves:

  1. Alentar el desarrollo de cualidades como la curiosidad, la perseverancia, la picardía, el interés y la confianza, ya que además de los recursos materiales, los niños también necesitan de los todos estos recursos internos. Los padres son responsables de estimular el desarrollo de sus capacidades, porque estas son las que les permiten explorar, crear y desarrollar poderes de inventiva, observación y concentración.
  2. Enseñar a no desanimarse si algo no funciona la primera vez, e intentarlo de nuevo.
  3. Ser un buen ejemplo a seguir. "Tienen que ver en nosotros las actitudes saludables que queremos fomentarles.  Que nos vean hacer ejercicio, leer, tomar agua natural, dormir bien, meditar, llevar una vida social activa, expresarnos artísticamente. No somos el mejor ejemplo si nos ven todo el día sólo “matando el tiempo”".
  4. Acompañar y cuidar a nuestros hijos evitando poner demasiados límites excesivamente. Dejar a un lado la sobreprotección.
  5. No exigir resultados perfectos. Según él, más bien deberíamos enfatizar el proceso en vez de los resultados.
  6. Dejar que tomen el protagonismo. Deben ser ellos los que experimenten, se equivoquen y vuelvan a empezar. Todo estando a su lado para que ellos nos incorporen sus juegos y aportemos sugerencias de acuerdo a sus preferencias que iremos conociendo al compartir sus actividades.  "Los padres debemos proponer juegos o labores abiertos que se desarrollen desde cero, dar la tarea inicial y que el niño la desarrolle por completo con su inventiva. Puede ser crear una huerta, fabricar un juego de mesa, etc.", comenta.
  7. Apoyarlos en todo momento, con gestos y con palabras. Un buen ejemplo de ellos es decirles lo importantes que son para nosotros, los felices que nos hacen. Celebrar sus ideas, sus iniciativas, compartir sus alegrías.

Por su parte, la psicóloga infantil Susana Mayorgas nos propone algunas ideas prácticas:

  • Acompañar al peque cuando se aburre a buscar soluciones a su aburrimiento. Acompañarlo al lugar donde tenga sus juegos y juguetes, y que él/ella sea quien escoja lo que le apetece.
  • En otros momentos, optar por buscar material manipulativo y dejarle que cree, invente...
  • Sin ningún tipo de recurso físico, hacerle preguntas que le guíen en la búsqueda de soluciones. Por ejemplo: de lo que tienes a tu alrededor, ¿qué puedes utilizar para crear algo? 
  • Optar por el aburrimiento en sí: podemos acompañarle y tumbarnos en el sofá, en la cama... y charlar sobre el aburrimiento, cómo nos hace sentir, en qué momentos lo sentimos, y aprovechar para relajarnos, respirar...

Consejos para gestionar el aburrimiento en casa

familia riendo
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Por unas circunstancias o por otras, puede que tengamos que pasar una temporada en casa sin que haya ninguna tarea a la vista y nuestro amigo el aburrimiento acabe apareciendo... ¿Qué podemos hacer con los niños?

Ante todo, debemos considerar antes que según la edad, el tipo y el nivel de complejidad de las actividades que propongamos van a ser algo diferentes. Estas son algunas sugerencias del Dr. Martínez, psiquiatra de ELMA:

  • Realizar un horario de actividades. Les ayuda a ellos y también a nosotros a evitar la ansiedad y la pérdida de control.
  • Ofrecer algunos materiales no muy sofisticados y sean adaptados a la edad de cada niño. «Pueden ser cajas de cartón, pinturas lavables, hojas de papel, plastilina, lana, pegamento, tijeras, perlas de plástico, hilo. Para niños mayores una lupa, planchas de madera, canastos...» Como Internet es una fuente infinita de ideas, el doctor nos aconseja dos cuentas de Instagram: Jugar sin juguetes (@jugarsinjuguetes) y Menos Juguetes + Juego (@chaujuguetes).
  • Proponerles distintas actividades artísticas, que se prueben en distintas áreas. «La música, pintura, dibujo, escultura. Que inventen ellos mismos una canción con letra propia.»
  • Orientar en el desarrollo intelectual. Proveer de libros adecuados y hacerles una presentación atractiva de cada uno de ellos dejando que elijan los que quieran por su propio interés. También «animarlos a escribir cuentos, historias, o simplemente relatar hechos de sus vidas.»
  • Brindar un espacio para la reflexión y espiritualidad. Incluir dentro del cronograma de actividades alguna actividad de yoga, meditación o recursos para niños y adolescentes sobre mindfulness.
  • Hacer una clase de gimnasia adaptada a los espacios de la casa, en la que alternativamente pueden pasar por el rol tanto de instructor como de alumno.
  • Dar un momento para la vida social, ahora sí se podría utilizar las tecnologías para realizar una llamada o videollamada con sus amigos y familiares. Participar de las actividades de la comunidad a través de los balcones o ventanas como aplausos a los sanitarios, canciones populares.

Por tanto, aunque en algunas ocasiones el aburrimiento pueda generarnos irritabilidad, ansiedad o incluso tristeza, como apunta Susana Mayorgas de Doctoralia, la experta recuerda que lo importante es que consigamos aprender que no es necesario estar en constante actividad. Es decir, podemos dedicar tiempo a aburrirnos y a aprovecharlo para escucharnos a nosotros mismos, y así atender esas emociones desagradables y poder trabajarlas después.

Nos quedamos con las palabras de la especialista: “Es un buen momento para disfrutar de la compañía del otro, pero también seguiremos necesitando momentos para nosotros”.

foto claudia

Claudia Escribano

Periodista y curiosa. Aunque lo último es por naturaleza, para eso no existen títulos universitarios. Me encanta descubrir cosas nuevas y transmitirlas a los demás. Y para eso utilizo las palabras, la fotografía o todo aquello que me permita comunicar. ¡Mi objetivo aquí es haceros llegar muchas de ellas!

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